Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "exclamó" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra exclamó para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Exclamó ésta.
- ¡Nada! exclamó.
- Al cabo exclamó.
- Exclamó la vieja.
- Exclamó Fortunata.
- No exclamó Ohando.
- ¡Caramba! exclamo.
- Exclamó Gertrudis.
- Exclamó el molinero.
- Exclamó la Superiora.
- Exclamó volviéndose.
- ¡Yo! exclamó Martín.
- ¡Tú! exclamó Urbide.
- ¡Claro! exclamó Rosa.
- ¡Pobres mujeres! exclamó.
- De pronto, Smiles exclamó.
- ¡Salir de aquí! exclamó.
- Exclamó la madre indignada.
- exclamó Tónica sonriendo.
- Exclamó Martín incomodado.
- ¡Qué casualidad! exclamó.
- ¡Bravo! exclamó don Pedro.
- ¡Lúzaro! exclamó el viejo.
- ¡Bautista! exclamó Martín.
- Exclamó, juntando las manos.
- ¡Ahora! exclamó el de Naya.
- ¡Qué lástima! exclamó Ido.
- Exclamó Julián, estupefacto.
- ¡Paciencia! exclamó por fin.
- ¡Juan! exclamó doña Manuela.
- ¿No hay nadie exclamó Ugarte.
- ¡Yo! exclamó él, sorprendido.
- ¡Alto ahí! exclamó Malespina.
- ¡Ay Dios mío! exclamó Benigna.
- Bueno exclamó Concha con rudeza.
- ¡Que barbarie! exclamó Martín.
- Por fin el del jipijapa exclamó.
- ¡Ya lo creo! exclamó Parcerisa.
- ¡Está muerto! exclamó Iturrioz.
- Exclamó en voz baja y sollozando.
- ¡Pobre señor! exclamó Fortunata.
- ¡Con buen fin! exclamó Zalacaín.
- ¡Qué lentitud! exclamó la monja.
- Exclamó Guillermina persignándose.
- Exclamó Fortunata con nuevo terror.
- Exclamó la señora algo distraída.
- ¡Ay, qué salado! exclamó Mauricia.
- Exclamó Elvira a punto de palmotear.
- Tal vez sea Andresito exclamó Amparo.
- Me indigna todo esto exclamó Andrés.
- ¡Magnífico! exclamó Paco es verdad.
- ¡Santa palabra! exclamó el Marqués.
- Exclamó con desconsuelo sincerísimo.
- No, eso sí que no exclamó Gertrudis.
- ¡Qué señora esa! exclamó Fortunata.
- Exclamó el tío al levantar la cabeza.
- ¡Pero, señor! exclamó el extranjero.
- Conteniendo un sollozo, exclamó Nucha.
- Claro, están los dos exclamó Bautista.
- ¡Mujer! exclamó con aflicción mi amo.
- Memo, más que memo, ¡casarse! exclamó.
- ¡Por aquí! exclamó Feijoo con asombro.
- ¡Dios mío! exclamó para sí Fortunata.
- ¡Pobrecitos! ¡Pobrecitos! exclamó él.
- ¡Qué viene! exclamó Marcial con terror.
- ¡Señorita! exclamó dolorosamente Julián.
- ¡No, eso no! exclamó súbitamente la otra.
- No sea usted bárbaro exclamó el extranjero.
- ¡Ya ve usted! exclamó Glocester triunfante.
- ¡Absurdo! exclamó Ripamilán dando un salto.
- Y Allen, que había comprendido todo, exclamó.
- Allen, desencajado, pálido de rabia, exclamó.
- ¡Miedo! exclamó él con asombro y desconsuelo.
- Adiós exclamó ella, estrechándose contra él.
- ¡Suelta! ¡Suelta! exclamó Carlos ahogándose.
- ¡La pátina! exclamó el del pueblo convencido.
- ¡No faltaba más! exclamó la Regenta asustada.
- ¡Ojalá! exclamó Julián sin poder reprimirse.
- Tú no eres nada exclamó la joven con desprecio.
- Demonio exclamó Martín, aquí hace mucho frío.
- ¡Oh, qué hermoso! exclamó sin poder contenerse.
- ¡Bendito Dios! exclamó Rafaela rompiendo a reír.
- ¡Demonio! No es fácil la cosa exclamó Zalacaín.
- ¡Y a ti, Tula, a ti! exclamó entre sollozos Rosa.
- exclamó la señora de Rubín con indecible terror.
- ¡Lo desea! exclamó Rubín, dejando caer el embozo.
- ¡Victoriosos! exclamó con desdén Doña Francisca.
- ¡Amén! exclamó la lugareña sin poder contenerse.
- ¡Éste no se anda con requisitos! exclamó el abad.
- ¡Si por rezar fuese! exclamó ingenuamente Julián.
- ¡qué asco! exclamó Jacinta escupiendo una salivita.
- ¡Honrada!, ¡qué narices! exclamó el perdis riendo.
- exclamó Guillermina sin intención de doble sentido.
- ¡Arrayua! ¡El Cura! exclamó el cochero en voz alta.
- ¡También usted es posma! exclamó ella con desgarro.
- Miróle Sabel de hito en hito, sin turbarse, y exclamó.
- ¡Yo! exclamó ella con el acento de la dignidad ofendida.
- Espera sentado tus tres mil duros exclamó con brutalidad.
- ¡Jesús, María y José!, ¡qué horror! exclamó mi ama.
- Acercósele Perucho, y asiéndole de la chaqueta exclamó.