Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra existen

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra existen en el contexto de una oración.

Término existen: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "existen" aquí tienes una selección de 16 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra existen para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Pero existen.
  • No existen en sí mismos.
  • No existen manantiales ni arroyos.
  • En ellos existen siete vigas y cuatro prensas.
  • Se paraliza el comercio de las tierras fragmentadas que no existen.
  • Así nadie se extrañe de que digamos que existen plantas buenas y plantas malas.
  • En Alfaro, por ejemplo, en sus almazaras existen 14 vigas y 10 prensas de husillo.
  • En los países donde la vida es intensamente sexual no existen motivos de lubricidad.
  • Pero en fin, ya que existen conventos, señor, que los construyan en condiciones higiénicas.
  • Pasó el joven más allá de los Almacenes de la Villa y examinó las casas de un solo piso alto que allí existen.
  • Las personas a quienes interesa saben que hay un rincón de tierra donde existen aquellos restos, y pueden marcarlos con una losa, con una cruz o con una piedra.
  • Es que ese espacio y ese tiempo y ese principio de causalidad no existen fuera de nosotros tal como nosotros los vemos, que pueden ser distintos, que pueden no existir.
  • El padre cubría la retaguardia conversando con algún señor mayor, de los muchos que existen en el pueblo compostelano, donde por ley de afinidad parece abundar más que en otras partes la gente provecta.
  • No existen en Madrid alturas mayores, y para vencer aquellas era forzoso apechugar con ciento veinte escalones, todos de piedra, como decía Plácido con orgullo, no pudiendo ponderar otra cosa de su domicilio.
  • Estaba haciendo averiguaciones sobre todos los que en España existen más o menos ruinosos, para escribir una gran obra heráldica, arqueológica y de castrametación sentimental, que aunque estuviese bien hecha no había de servir para nada.
  • Y después, cuando el despejo de su cerebro le hacía dueño de todas sus triquiñuelas de hombre leído y mundano, no volvió a salir de sus labios ni un solo vocablo soez, ni una sola espontaneidad de aquellas que existían dentro de él, como existen los trapos de colorines en algún rincón de la casa del que ha sido cómico, aunque sólo lo haya sido de afición.