Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra exponía

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra exponía en el contexto de una oración.

Término exponía: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "exponía" aquí tienes una selección de 12 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra exponía para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Todos los días me exponía uno o dos proyectos.
  • Al principio, Antonio era prudente y no exponía gran cosa.
  • Añadió Foja, que sólo en sus borracheras exponía sus opiniones filosóficas.
  • Se exponía a hacer ruido, o que el otro tuviera tiempo de venir y escalar el balcón entre tanto.
  • Los remilgos eran fingidos, pero el que se propasaba se exponía a salir con las mejillas ardiendo.
  • Con que vamos a ver prosiguió esta guiñando los ojos, como siempre que exponía un asunto importante.
  • Cuando exponía sus ideas acerca de la injusticia social, Julio Aracil le salía al encuentro con su buen sentido.
  • En la ventana de la casa, convertida en escaparate, exponía poleas de madera, faroles, cañas de pescar, un cinturón de salvavidas.
  • Bueno y Martín entraba y hablaba de sus correrías, de las barbaridadas que iba a hacer y exponía las opiniones de Tellagorri, que le parecían artículos de fe.
  • En seguida, cebáronse todos con furia en el tema suculento de la partida del Rey, y cada cual exponía sus opiniones con ínfulas de profecía, como si en su vida hubieran hecho otra cosa que vaticinar acertando.
  • Y en efecto, con tal calor y elocuencia exponía las razones que, desde el punto de vista mundano, aconsejaban el derramamiento de sangre que después, cuando recordaba que tenía que defender el partido contrario, el de caridad, perdón y amor al prójimo, olvido de los agravios y conformidad con la cruz.
  • Uno de los compañeros de bolsa de Mesía, viejo verde de cincuenta años, el señor Palma, banquero, lamentaba que la juventud no fuese eterna, y con lágrimas en los ojos, de pie, con una copa ya vacía en la mano, exponía su sistema filosófico de un pesimismo desgarrador, como decía el capitán Bedoya.