Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra exquisita

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra exquisita en el contexto de una oración.

Término exquisita: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "exquisita" aquí tienes una selección de 11 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra exquisita para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Será cosa exquisita.
  • Hay otra moral fina, exquisita, inapreciable para el vulgo.
  • Doña Virginia pretendía demostrar que era de una exquisita sensibilidad.
  • Comentamos los hechos y después hicimos honor a la cena, que fué exquisita.
  • Poseía el arte de la buena educación en su forma más exquisita, y una soltura de modales que cautivaba.
  • Era muy capaz de un sentimentalismo vago que, como esas mujeres, tomaba por exquisita sensibilidad, casi casi por virtud.
  • Dejad que envejezca, es decir, que se seque, y entonces cogedlo y veréis cómo sus frutos despiden una fragancia exquisita, que es como un recuerdo delicado de sus pasadas ilusiones.
  • Él lo niega, dice que todo aquello lo explica la exaltación religiosa y la exquisita moralidad con que decidí sacrificarme al bien del que creía ofendido por mis pensamientos y desaires.
  • El salón era rectangular, muy espacioso, adornado con gusto severo, sin lujo, con cierta elegancia que nacía de la venerable antigüedad, de la limpieza exquisita, de la sobriedad y de la severidad misma.
  • Como todos los días, se presentaron aquella mañana cuestiones turbias que el Provisor acostumbraba resolver como por máquina, con el criterio de su ganancia, con habilidad pasmosa, y con la más correcta forma, con pulcritud aparente exquisita.
  • Sus palmas llenas de callos y sus brazos hechos a disparar certeras pedradas y a descargar puñetazos en el testuz de los bueyes adquirieron de golpe delicadeza exquisita, y la nené, envuelta en el pañolón de calceta, no gruñó siguiera al trocar la cama por los brazos de su precoz raptor.