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Ejemplos de oraciones con la palabra extendía

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra extendía en el contexto de una oración.

Término extendía: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "extendía" aquí tienes una selección de 33 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra extendía para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Un mosaico deslumbrador se extendía sobre las mesas.
  • El carlismo se extendía y marchaba de triunfo en triunfo.
  • El mar se extendía incendiado, como un metal incandescente.
  • Ido extendía sobre el tablero los pliegos de papel abiertos.
  • Su fama de cruel y de bárbaro se extendía por toda España.
  • Tónica, con dulce coquetería, extendía sus manos, dejándoselas besar.
  • El arte del seductor se extendía sobre aquel mantel, ya arrugado y sucio.
  • Dejaba sobre ella el servicio, extendía la servilleta delante del señorito.
  • La mancha del pecado era tal, que aun a la misma inocencia extendía su sombra.
  • Era temprano para cenar, otras noches no se extendía el mantel hasta las nueve y media.
  • Alrededor de la catedral se extendía, en estrecha zona, el primitivo recinto de Vetusta.
  • El mar se extendía tranquilo, apenas rizado, sin más olas que algunas pequeñas ondulaciones.
  • Sobre el horizonte, hacia el mar, se extendía una franja lechosa, uniforme y de un matiz constante.
  • Iba a las Vistillas a tomar el sol, y a veces se extendía hasta la Plaza de Oriente por el Viaducto.
  • únicamente dentro de las tapias de algunos corrales una higuera extendía sus anchas y obscuras hojas.
  • Don Víctor levantaba la cabeza, extendía el brazo, señalaba a las nubes y daba pataditas en el suelo.
  • Sólo se veía de él, de vez en cuando, un reflejo morado y una mano que se extendía sobre el auditorio.
  • Lulú y Andrés se sentaban juntos, y hablaban contemplando la hondonada negra que se extendía ante ellos.
  • Entonces Tommy extendía la mano, arrancaba el cuchillo, y se comía la manzana entre las carcajadas de todos.
  • Más adelante sintió otra vez pasos persistentes y vio una sombra que se extendía por la calle, paralela a su sombra.
  • Y ahora que frente al ventanuco de la cuadra se extendía un gran campo de hierba fresca, erguida, ondeante, toda para él.
  • En el fondo, el pueblo inmenso se extendía con sus paredes blancas, sus tejados de color de ceniza, y su torre dorada en medio.
  • Y un sentimentalismo, como desprendido de la niebla que bajaba de Corfín, se extendía sobre los comensales bucólicos y su filosofía de sobremesa.
  • Ahora la vega parecía mucho más grande, infinita, y extendía hasta perderse de vista los grandes cuadros de tierra roja, cortados por sendas y acequias.
  • Y toda la campiña entumecida, desnuda, se extendía a lo lejos, inmóvil como el cadáver de un náufrago que chorrea el agua de las olas que le arrojaron a la orilla.
  • Y la jota esparcía por todo su ser tristeza infinita, pero que al propio tiempo era tristeza consoladora, bálsamo que se extendía suavemente untado por una mano celestial.
  • Terciaba el manteo a lo estudiante, solía poner los brazos en jarras, y si la conversación era de asunto teológico o canónico, extendía la mano derecha y formaba un anteojo con el dedo pulgar y el índice.
  • Si no guarnecían tantas cruces los caminos por culpa de Barbacana, las cárceles hediondas del distrito antaño, y hogaño las murallas de Ceuta y Melilla, podían revelar hasta dónde se extendía su influencia.
  • Una selva enana, enmarañada y deforme se extendía sobre aquellos campos, con un oleaje de extraños tonos verdes, matizado á trechos por flores misteriosas y raras, de esas que sólo surgen en las ruinas y los cementerios.
  • Al otro lado del río, millares de luces de colores, en serpenteantes líneas o marcando el contorno de los pabellones arquitectónicos, desvanecían la obscuridad, produciendo un rojizo vaho que se extendía por el cielo coma el reflejo de lejano incendio.
  • Cuando salió a la claridad, con el cielo por techo, vio en lo alto de la escalinata de mármol, con una mano apoyada en el cancel dorado de la puerta de la casa, a su querida esposa que extendía el brazo derecho hacia la luna, con una flor entre los dedos.
  • Y desperezándose, este hombretón recio, musculoso, de espaldas de gigante, redonda cabeza trasquilada y rostro bondadoso sostenido por un grueso cuello de fraile, extendía sus poderosos brazos, habituados á levantar en vilo los sacos de harina y los pesados pellejos de la carretería.
  • Como en la orquesta salta el pasaje fundamental de atril en atril para ser repetido por todos los instrumentos en los más diversos tonos, aquel verde eterno jugueteaba en la sinfonía del paisaje, subía o bajaba con diversa intensidad, se hundía en las aguas tembloroso y vago como los gemidos de los instrumentos de cuerda, tendíase sobre los campos voluptuoso y dulzón como los arrullos de los instrumentos de madera, se extendía azulándose sobre el mar con la prolongación indefinida de un acorde arrastrado del metal, y así como el vibrante ronquido de los timbales matiza los pasajes más interesantes de una obra, el sol, arrojando a puñados su luz, matizaba el panorama, haciendo resaltar unas partes con la brillantez del oro y envolviendo otras en dulce penumbra.