Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "extraordinariamente" aquí tienes una selección de 18 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra extraordinariamente para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- (agitándose extraordinariamente).
- Y al decirlo, se conmovió extraordinariamente, velándosele la voz.
- Plácido, acercándose a contemplarla, se asustó extraordinariamente.
- Se sentía muy mal, y las palabras de la Delfina le excitaban extraordinariamente.
- Viendo que nada conseguía, se puso serio, tan extraordinariamente serio que parecía un hombre.
- Fortunata tenía la boca extraordinariamente amarga, cual si estuviera mascando palitos de quina.
- Esto se dijo Pedernero, cuyo amor propio de teólogo contrabandista se picó extraordinariamente.
- Aquel viaje me gustaba extraordinariamente, porque a los chicos toda novedad les trastorna el juicio.
- Las fórmulas de cariño que con su tía y su mujer usaba eran extraordinariamente suaves y hasta empalagosas.
- Recorrió el espacio desde la calle de las Hileras a la de Pontejos, extraordinariamente excitada, sin ver a nadie.
- Y al decirlo, sus miradas chocaron con las de Sor Facunda, que se acercaba con semblante extraordinariamente afligido.
- Le amargaba extraordinariamente la boca, y su voz ahilada salía de la garganta con interrupciones y síncopas como la de un asmático.
- Vino después un viejo que le daba mucho dinero y la llevó a París donde se engalanó y afinó extraordinariamente su gusto para vestirse.
- Y sus cejas arqueadas en mitad de la frente, sus ojos extraordinariamente iluminados denotaban la importancia que daba a este punto de la lección).
- El lenguaje de Segunda no desmerecía del de su hermano por la finura ni por lo escogido de las voces, lo que desagradaba extraordinariamente a Ido.
- Miraron los tres, y apareció José Izquierdo, quien al ver a doña Guillermina, se sobresaltó extraordinariamente y miró para abajo, como si se quisiera tirar de cabeza.
- A todo decía que sí, y mientras comían, notó que el enfermo se animaba extraordinariamente, llegando hasta mostrarse alegre, locuaz y poniendo un singular calor en sus proyectos de apostolado.
- Enojábanla sus audacias, y sin embargo, algún poder diabólico debía de tener la Dura para conquistar corazones, pues la otra simpatizaba con ella más que con las demás y gustaba extraordinariamente de su conversación íntima.