Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra falso

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra falso en el contexto de una oración.

Término falso: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "falso" aquí tienes una selección de 35 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra falso para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Todo era falso.
  • Todo era falso.
  • Se trataba de un duro falso.
  • Respondo que es falso, falsísimo.
  • Es falso, o por lo menos, tiene hoja.
  • Se encontraba un aire de monedero falso.
  • ¡Mentira! Lo que decían contra él era falso y malo.
  • Bien se le emplea, pues levantaba tan falso testimonio.
  • Dicen que eso es falso, que los hombres no andamos así.
  • Ahora no era un rumor falso, eran ellos, era el Entierro.
  • Puso un pie en falso al retroceder y se cayó al suelo, diciendo.
  • Este no es falso, es legítimo y natural, como usted verá en su cara.
  • Y puedes creerlo, si como historia el caso es falso, como novela es cursi.
  • Es un falso, un hipócrita, y si no le aborrezco, no tengo perdón de Dios.
  • Se le encendían las mejillas de cólera, de envidia, de pudor malo, falso.
  • Era el dueño y huésped de los que creen en Dios por cortesía o sobre falso.
  • No había en aquellas relaciones nada de sentimentalismo falso, pseudo religioso.
  • Una de las gracias de estos estudiantes era la de dar un nombre falso cuando se lo preguntaban.
  • Confesaba cosas de su alcoba, se desnudaba ante la celosía entre llanto de falso arrepentimiento.
  • Lo que pudiera haber de falso y contradictorio en el carácter de don Carlos, era obra de su tiempo.
  • Su madre era una tramposa capaz de todos los enredos y vergüenzas para conservar el falso oropel de su vida.
  • El falso gozo que la hacía reír a cada instante no era buena señal, y hubiera él deseado que hablase menos.
  • Vivir todavía, no estar gastado ni enfermo, y tener la misma cara que tenía el Delfín, ese falso, mala persona.
  • ¡Sí, sí, le había quedado el espíritu falso, torcido de la poetisa, que por algo el buen sentido vulgar desprecia!
  • Pero Sor Facunda y las de su cotarro iban por la escalera abajo diciendo que el hecho podía ser falso, y podía también no serlo.
  • Batiste quiso alcanzarle, pero con tanta precipitación, que fué él quien, dando un paso en falso, cayó cuan largo era en el fondo de la acequia.
  • Y dejó el Vivero, no tan a escape como él hubiera querido, sino a un trote falso que poco a poco se fue convirtiendo en un paso menos que regular.
  • Y si doña Bárbara se chifló por el Pituso falso, ¡cómo no se dislocará por el de oro de ley! De lo contenta que estoy, creo que me voy a poner mala.
  • Había golpes en la espalda, carcajadas de malicia, gritos de mentida indignación, de falso pudor, no por hipocresía, sino como si se tratara de un paso de comedia.
  • Pero a pesar de tanta alharaca, a los más se les conocía hasta en su falso desprecio que participaban desde abajo de las preocupaciones que mantenían los nobles desde arriba.
  • Todo era falso, frío, necio, en aquel papel escrito por un egoísta incapaz de amar de veras a los demás, y no menos inepto para saber ser digno en las circunstancias en que la suerte y sus crímenes le habían puesto.
  • Sin tener fe ni dejar de tenerla, acostumbrada ya a no pensar en aquellas grandes cosas que la volvían loca, Anita Ozores volvió a las prácticas religiosas, jurándose a sí misma no dejarse vencer ya jamás por aquel misticismo falso que era su vergüenza.
  • Dedicóse a criar a sus hijos, es decir, a los hijos de su segundo matrimonio, pues el pobre Juanito siempre había sido tratado con falso cariño, con un desvío encubierto, como si doña Manuela quisiera vengar en el pobre chico el haber sido poseída por su difunto padre.
  • Y como el Magistral arrugase el ceño, Peláez mudó de conversación y habló con falso aturdimiento de las últimas elecciones y hasta aludió a las hazañas de cierto cura de la montaña que conocía él, que había metido el resuello en el cuerpo a una pareja de la guardia civil.
  • Pero dice usted que Anita no ha visto el Tenorio, ¡eso es imperdonable! Aunque a don Álvaro el drama de Zorrilla le parecía inmoral, falso, absurdo, muy malo, y siempre decía que era mucho mejor el Don Juan de Molière (que no había leído), le convenía ahora alabar el poema popular y lo hizo con frases de gacetillero agradecido.