Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "farmacéutico" aquí tienes una selección de 38 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra farmacéutico para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Soy farmacéutico.
- Le preguntó el farmacéutico.
- Trata usted muy mal al farmacéutico.
- El farmacéutico del café, el teniente.
- De pronto el farmacéutico mudó el tema.
- De tan gozoso, estaba turbado el bueno del farmacéutico.
- Hablé del caso a Garmendia, el farmacéutico, y éste me dijo.
- Le dijo el farmacéutico inclinándose y tratando de levantarle.
- Vendiéndolas en pequeño, un farmacéutico, un hombre de ciencia.
- El farmacéutico observó pintada en su semblante la consternación.
- El joven farmacéutico tenía momentos de horrible tristeza, y cavilaba mucho.
- A esto replicó el buen farmacéutico que no podía repicar y andar en la procesión.
- ¡Yo!, ¡que vaya yo! murmuró el joven farmacéutico, sintiendo un temblor, un frío.
- El farmacéutico que no hace dinero en estos tiempos es porque tiene vocación de pobre.
- Todo y mucho más se lo merece usted, carambita replicó el farmacéutico con efusión de cariño.
- Aquella misma noche Andrés pudo ver que Lulú trataba demasiado desdeñosamente al farmacéutico.
- Fortunata se había puesto tan desasosegada, que no oía las amorosas confianzas del farmacéutico.
- Subió el joven farmacéutico tan rápidamente la escalera, que al llegar arriba no podía respirar.
- Buscaba el farmacéutico algo en qué fundar las conjeturas que empezaban a devorarle, y no lo encontraba.
- Se sofocaba tanto, que el farmacéutico creyó prudente llevar la conversación a un terreno insignificante.
- Mandola acostar, y entretanto, pasó el farmacéutico a la sala, haciendo que atendía al juego de las damas.
- Era aquel señor un farmacéutico que tenía la botica en la calle del Pez, hombre muy simpático e instruído.
- Se casó con un farmacéutico de la interminable familia de los Samaniegos, que también tienen su puesto aquí.
- Para disimular le preguntaron a él por su salud, y a poco dijo Quevedo al farmacéutico en tono muy misterioso.
- Siempre que iba por las noches el farmacéutico, les encontraba infaliblemente y se divertía con ellos lo indecible.
- El río, como dice el farmacéutico, fué, sin duda, el que abrió las tierras blandas hasta llegar al mar y hacer un boquete.
- ¡Oh!, no son disparates replicó el farmacéutico, dando algunos pasos delante de ella y procurando que dichos pasos fueran todo lo airosos posible.
- Lo que este chico dice indicó el farmacéutico, comunicando a la dama sus temores, me parece tan lógico, que casi casi me inclino a tenerlo por cierto.
- Decidió retirarse, descontento de no haber encontrado solo a Juan Pablo, pues delante del farmacéutico no podía hablar del espinoso asunto que entre manos traía.
- Un rato hablaron, y como ella se mostrase recelosa de que el marido de la difunta fuese por allá y armara un escándalo, el farmacéutico la tranquilizó diciéndole.
- Garmendia, el farmacéutico, atribuye la formación de Lúzaro casi exclusivamente al río, que fué, dice él, abriéndose paso lentamente, disgregando los terrenos blandos hasta salir al mar.
- Segunda y sus dos compañeras de plazuela amortajaron a la infeliz señora de Rubín, y en tanto el farmacéutico se ocupaba con incansable actividad en los preparativos del entierro, que debía de ser a la mañana siguiente.
- Yo que soy morena, y creo que algo chata, aunque usted diga que no, si fuera petulante, me gustaría ese mozo de la peluquería de la esquina, y si fuera completamente humilde, me gustaría el farmacéutico, que tiene unas buenas napias.
- No sabía vencer el farmacéutico su genio vivo y zumbón, ni mostrarse tan habilidoso como el caso exigía, y aunque Fortunata le tiraba de los faldones de la levita para que tomase un tono más contemporizador, el maldito no se podía contener.
- ¡Y qué horrorizado se quedaba oyendo contar lo mal que se portó el seductor de aquella hermosura! El honradísimo aprendiz de farmacéutico no comprendía que pudieran existir hombres tan malos, y las penas todas del infierno parecíanle pocas para castigarles.
- Al farmacéutico le agradaba que su cara mitad anduviera en aquellos trotes de beneficencia, viese buenos ejemplos y se familiarizara con aquellos cuadros hondamente humanos de la miseria y de la muerte, pues sin duda serían más provechosos a su espíritu que los saraos, bullangas y diversiones.
- Pero cuando no quedaron allí más testigos que la santa y Segunda, el buen farmacéutico creyó que no tenía para qué sujetar la onda impetuosa que del corazón le salía, y llegándose al cuerpo todavía caliente de su infeliz amiga, la abrazó, y estampó multitud de besos en su frente y mejillas.
- En tal decisión tuvo además bastante parte un grande amigo del difunto Nicolás Rubín y de toda la familia (el farmacéutico Samaniego, dueño de la acreditada botica de la calle del Ave María), prometiendo tomar bajo sus auspicios a Maximiliano, llevársele de mancebo o practicante con la mira de que, andando el tiempo, se quedase al frente del establecimiento.