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Ejemplos de oraciones con la palabra fealdad

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra fealdad en el contexto de una oración.

Término fealdad: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "fealdad" aquí tienes una selección de 13 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra fealdad para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Era imponente la fealdad de la bruja.
  • Y no como ahora suciedad, prosa, fealdad desnuda.
  • Pero la fealdad en un hombre no es casi nunca un obstáculo.
  • La madre aparecía a los ojos del hijo tal como era, con toda su fealdad moral.
  • (Perucho hacía horribles muecas a fin de expresar la fealdad extraordinaria del rey).
  • Su fealdad sólo era igualada por la impavidez y el desdén compasivo con que miró a Mauricia.
  • El lugar, la ocasión daban a su acto mayor fealdad, y así lo comprendió en un rápido examen de conciencia.
  • Viejas y arrugadas otras, con esa fealdad de bruja que es final rápido e inesperado de la belleza de las razas meridionales.
  • Pues aquella noche se le representaron tan al vivo la muchacha ciega, su fealdad y su canto bonito, que creía estarla viendo y oyendo.
  • ¡no me deje usted feo! Y procediendo como niñas buenas y bien educadas, incapaces de desear la fealdad del prójimo, aceptaban los obsequios ruborizadas, pero mirando con superioridad satisfecha a las amigas.
  • Hasta la boeta de las ánimas del Purgatorio fue cuidadosamente lavada y barnizada de nuevo, y las ánimas en pelota, larguiruchas, acongojadas, rodeadas de llamas de almazarrón, salieron a luz en toda su edificante fealdad.
  • Arriba, en el friso, bajo las gárgolas de espantosa fealdad que se tienden audazmente en el espacio con la muda risa del aquelarre, todos los reyes aragoneses en laureados medallones, con el casco de aletas sobre el perfil enérgico, feroz y barbudo.
  • Tenía el hueso de la nariz hundido y chafado, como si fuera de sustancia blanda y hubiese recibido un golpe, resultando de esto no sólo fealdad sino obstrucciones de respiración nasal, que eran sin duda la causa de que tuviera siempre la boca abierta.