Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "fiera" aquí tienes una selección de 51 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra fiera para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Porque soy fiera.
- Mira que es una fiera.
- Mi padre era una fiera.
- La fiera estaba domada.
- Allí estaba la cueva de la fiera.
- No tengo más amparo que esta fiera.
- Es fiera y las hambres largas le ponen furioso.
- La del microbio, la del insecto, la de la fiera.
- ¿Qué delito cometí para odiarme, ingrata fiera?
- Entraré a ver a la fiera, y trataremos de amansarla.
- Se paseaba por el gabinete como una fiera en la jaula.
- Una fiera para el trabajo, como decía Batiste de sí mismo.
- Sólo una fiera puede besar a un angelito y no quererlo bien.
- La monja no se detuvo a oír las injurias que la fiera le decía.
- Y se puso a dar paseos por el despacho, como una fiera en su jaula.
- La madre lanzaba gemidos desesperados, aullidos de fiera enfurecida.
- Parada en el umbral, la Parca fiera ni ceja ni adelanta en su porfía.
- Bien, bien por los hombres bravos gritó Juan en presencia de la fiera.
- El fuego jugueteaba como una fiera con sus víctimas antes de devorarlas.
- Despertaba la fiera en él, cansado de que lo hostigasen un día y otro día.
- Antojábasele una crueldad de fiera, un egoísmo de piedra, la indiferencia universal.
- La tía le acababa de echar los tiempos, y aún se oían abajo los resoplidos de la fiera.
- A los tres días se me hicieron insoportables las exigencias de la fiera, y me avine a todo.
- Roto el cascarón, Maximiliano se encontró más valiente y dispuesto a medirse con la fiera.
- Era el león enamorado de una doncella, decía elegantemente Glocester, una fiera sin dientes.
- Más de un vaso rompió en la cabeza de una fiera de las cuevas y tuvo el valor de cobrárselo.
- Pero también hay que dar a la fiera de la sociedad la parte que le corresponde, para que no alborote.
- En cambio su madre, André Anthoni, se ponía como una fiera cuando oía que a su hijo le daban este mote.
- La fiera debía estar enferma, porque la domadora no halló medio de que hiciese los ejercicios de costumbre.
- Pillos, buleros, piores que serviles, moderaos, piores que moderaos! prosiguió Izquierdo con fiera exaltación.
- La prójima le clavó sus dedos en los brazos, y Jacinta la miró aterrada, como quien está delante de una fiera.
- El demonio eres tú replicó la fiera, que parecía ya, por lo muy exaltada, irresponsable de los disparates que decía.
- Por fin no eran voces humanas las que de sus labios llenos de espuma salían, sino rugidos de fiera sujeta y acorralada.
- Tenía algo de la fiera que cae en la trampa, del murciélago que entra por su mal en vivienda humana llamado por la luz.
- Si no existiera este maldito desequilibrio de sangre, él con su cariño y yo con lo mucho que sé, domaríamos a la fiera.
- Quitose la fiera con rápido movimiento su toca, sacudió las melenas y salió al corredor, echando por aquella boca insolencias terribles.
- El sentimiento y la caridad desaparecen ante el instinto de conservación que domina el ser por completo, asimilándole a veces a una fiera.
- Gracias que las oficialas sujetaron a la fiera en el momento en que clavaba sus garras en el pelo de la víctima, que si no, allí da cuenta de ella.
- Vino la olla y comímela en dos bocados casi toda, sin malicia, pero con prisa tan fiera, que parecía que aun entre los dientes no la tenía bien segura.
- Iremos a pasar un rato dijo Moreno de una manera lúgubre, y a echarle a mi desesperación una hora de esparcimiento, como se le echa carne a una fiera para que no muerda.
- Otra vez tuvo que aislarse en la barraca con su familia, vivir en perpetuo vacío, como un apestado, como una fiera enjaulada á la que todos enseñaban el puño desde lejos.
- Se le franquearon todas las puertas, abriéndolas de par en par y resguardándose tras las hojas de ellas, como se abren las puertas del toril para que salga la fiera a la plaza.
- Por las rendijas de las puertas parecía escapar la respiración entrecortada y brutal del sueño aplastante después de una noche de caricias de fiera y caprichos amorosos de borracho.
- Desde allí las olas no parecían sacudidas violentas de una fiera enjaulada, sino el ritmo de una canción sublime, vibraciones de placas sonoras, iguales, simétricas, que iban de Oriente a Occidente.
- Como alguno de aquellos tíos le engañase, ya podía encomendarse a Dios, porque llegaba Estupiñá como una fiera amenazándole con el teniente alcalde, con la inspección municipal y hasta con la horca.
- ¡Gracias a Dios! Ya tenemos a Periquito hecho fraile dijo doña Lupe, que después de haber recibido el estrujón en el pasillo, entraba tras él, radiante de dicha, porque se le quitaba de encima aquella fiera boca.
- Era tan fiera su actitud destacándose erguido en medio de la acequia, se adivinaba en este fantasma negro tal resolución de recibir á tiros al que se presentase, que nadie salió de los inmediatos cañares, y bebieron sus campos durante una hora sin protesta alguna.
- El viejo ayudante metió, por entre los barrotes de la jaula, una palanca de hierro para aislar el hombre de la fiera, pero con tan poca fortuna, que la palanca se enganchó en las ropas del domador y en vez de protegerle le inmovilizó y le dejó entregado a la fiera.
- Y al fin la chiquilla se apresuró a quitarlo, discurriendo con buen juicio que si doña Lupe al entrar veía colgado del balcón aquel acusador de su defecto, se había de poner hecha una fiera, y sería capaz de cortarle a su criada las dos cosas de verdad que pensaba tener.
- La mitra alternaba con los señores de Ulloa en la presentación del curato, y el arzobispo había querido manifestar así al humilde párroco, enterrado diez años hacía en la montaña más fiera de la diócesis, que la calumnia puede empañar el cristal de la honra, no mancharlo.
- Y mañana, cuando salga en los periódicos la extensa relación de lo ocurrido, no podréis imaginaros que la fiera en figura humana que mató al rival, a la novia y hasta a la mamá, si es que se decide a bajar, era el joven dulce y simpático que, pálido como un muerto, estaba hecho un poste cerca del cafetín.