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Ejemplos de oraciones con la palabra filósofo

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra filósofo en el contexto de una oración.

Término filósofo: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "filósofo" aquí tienes una selección de 42 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra filósofo para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Además, no es filósofo.
  • ¿No era él un filósofo?
  • Pero él era muy filósofo.
  • Le consideraba como filósofo.
  • ¡Valiente filósofo era Frígilis!
  • ¿Qué hace allí el filósofo catalán?
  • Los amigos del filósofo no le sirvieron de nada.
  • Alguien se reirá de un filósofo de catorce años.
  • Ii Aquel gran filósofo no se entregó a la desesperación.
  • Frígilis sonrió como un filósofo y echó a andar delante.
  • En manos del filósofo no había hecho más que ir perdiendo.
  • Le daba ira encontrarse tan filósofo, pero no podía otra cosa.
  • Don Robustiano hablaba casi como un filósofo cuando se acaloraba.
  • Voltaire, y a veces el extraviado filósofo ginebrino, pagaban el pato.
  • En el extranjero se había hecho don Carlos más filósofo y menos político.
  • Así fue en efecto, pues en todo el año 75 que corría no se murió el filósofo práctico.
  • Don Carlos se dedicó a filósofo y a conspirador, para lo cual creyó oportuno pedir la absoluta.
  • Esto le pareció a la Delfina tan discreto, que creyó tener delante al primer filósofo del mundo.
  • Él sonreía, fumaba su pipa, siempre pegada a la boca, y decía con una calma de filósofo cínico.
  • Y mientras voy pienso todas estas cosas y me dedico un aplauso por mis dotes de lógico y filósofo.
  • Por eso proponía don Pompeyo Guimarán, el filósofo, que la catedral se convirtiera en paseo cubierto.
  • Guimarán tenía la impiedad fría del filósofo, Barinaga los rencores del sectario, la ira del apóstata.
  • Don Cleto Meana era el filósofo de la casa, era un hombre bien educado y culto, que había caído en la miseria.
  • Don Pompeyo Guimarán, un filósofo que odiaba el tresillo, llamaba a los del gabinete rojo los monederos falsos.
  • Este es uno de los motivos añade sonriendo por lo que yo, que soy tan amante de mi patria, estimo al gran filósofo.
  • Frígilis estudiaba la fauna y la flora del país de camino que cazaba, y además meditaba como filósofo de la naturaleza.
  • Mientras los demás le tenían por sabio teólogo, filósofo y jurisconsulto, él estimaba sobre todas su ciencia de Vetusta.
  • Creía también que se podía hablar de filosofía empleando los lugares comunes del casticismo español, y que Balmes era un gran filósofo.
  • Esto se llama ser filósofo en toda la extensión de la palabra, y elevarse sobre las miserias humanas dijo la viuda con emoción verdadera o falsa.
  • Y era cazador, botánico, inventor, ebanista, filósofo, todo lo que querían hacer de él su amigo Frígilis y los vientos del azar y del capricho.
  • Apretado por el crecimiento aterrador de su deuda flotante, el filósofo desplegaba un tesón y constancia más que fraternales en el cuidado de Maxi.
  • Explicándose como un filósofo, hubiera dicho que la sensación de conjunto de su cuerpo, la cenesthesia era en aquel momento pasiva, tranquila, dulce.
  • Y a punto que Izquierdo le sacaba, resonó la voz de Juan Evaristo con agudísimo timbre, y entraba Segismundo, asombrándose mucho de ver al filósofo otra vez allí.
  • Al más filósofo vetustense se le ocurría que no somos nada, que muchos de sus conciudadanos que se paseaban tan tranquilos, estarían el año que viene con los otros.
  • Mas a la sazón no podía entender una sola línea del filósofo, y sólo oía los tristes ruidos exteriores, el quejido constante de la presa, el gemir del viento en los árboles.
  • Pero ya no eran tristezas místicas, ansiedades de filósofo atado a un teólogo lo que le angustiaba y producía aquel dulce dolor que parecía una perezosa dilatación de las fibras más hondas.
  • Feijoo no la había visto nunca, ni el filósofo de café acostumbraba a presentarse en público en compañía de aquella Aspasia, por cuya razón quedose Rubín un tanto cortado al ver a su amigo.
  • Acudimos Padilla y yo, y con gran trabajo pudimos desarmar al filósofo y encerrarle en su cuarto, donde quedó dando cabezadas contra las paredes y pegando unos gritos que se oían desde la calle.
  • El filósofo cafetero dijo a su amigo que cuando quisiera echar otro párrafo no le buscase más en el Café de Madrid, porque allí había caído en un círculo de cazadores que le tenían marcado y aburrido con la perra pechona, el hurón, y con que si la perdiz venía o no venía al reclamo.
  • Cercano al sepulcro, y considerándome el más inútil de los hombres, ¡aún haces brotar lágrimas de mis ojos, amor santo de la patria! En cambio yo aún puedo consagrarte una palabra, maldiciendo al ruin escéptico que te niega, y al filósofo corrompido que te confunde con los intereses de un día.
  • Sin que ella los provocase, acudían a su memoria recuerdos de la niñez, fragmentos de las conversaciones de su padre, el filósofo, sentencias de escéptico, paradojas de pesimista, que en los tiempos lejanos en que las había oído no tenían sentido claro para ella, mas que ahora le parecían materia digna de atención.
  • El catedrático de Psicología, Lógica y Ética, que saben ustedes que es muy amigo mío, aunque partidario de no sé qué endiablada escuela escocesa, y que se pasa la vida en el mercado cubierto, como si aquello fuese la Stoa o la Academia, pues ese filósofo dice que jamás ha visto a la criada del Provisor comprar salmón, y besugo sólo cuando está barato, muy barato.