Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra finura

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra finura en el contexto de una oración.

Término finura: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "finura" aquí tienes una selección de 18 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra finura para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¿Está con finura?
  • Bajen ustedes y no alboroten dijo Egozcue con finura.
  • El pelo rubio blanquecino, con la finura flácida de la seda.
  • Temía no comer con bastante finura y revelar demasiado su escasa educación.
  • Señora replicó Don José con finura, la puerta de su domicilio está cerrada.
  • No se conceptuaba, además, con bastante finura para recibir a sujetos de tanta autoridad.
  • Su finura resultole afectada, como de personas ordinarias que se empeñan en no parecerlo.
  • Le saludó con la finura que le era característica y se dispuso a acompañarle al salón.
  • Y eso que empleaba en las cartas con que recomendaba las composiciones, la finura del mundo.
  • Con la finura del mundo y la miraba con la indiferencia fría y honrada con que la miraba el señor Obispo.
  • Para él siempre había el guante sido el distintivo de la finura, como decía, del señorío, según decía también.
  • El lenguaje de Segunda no desmerecía del de su hermano por la finura ni por lo escogido de las voces, lo que desagradaba extraordinariamente a Ido.
  • ¡Y pensar que les trato con toda finura, como en un colegio de la ciudad, para que aprendan ustedes buenas formas y sepan hablar como las personas!
  • Harto sabía, además, que no todas habían nacido en doradas cunas, y que la finura es lo que constituye la verdadera aristocracia en estos tiempos liberales.
  • Trepaba por un murallón medio deshecho ya, amparo de un viñedo colgado, por decirlo así, en la falda abrupta del monte, cuando del otro lado del baluarte que escalaba creyó sentir rumor de pisadas, que la finura de su oído no confundió con las del cazador.
  • ¡Cuánto me alegro de verla! Y con esto se agotó el repertorio de frases de la buena mujer, que se sentía cohibida en presencia de la señora, hablando poco por temor a decir disparates y atraerse el enojo del esposo, a quien admiraba como modelo de finura y bien decir.
  • ¡Cómo sufría el pobre señor! ¡Él que cifraba los triunfos de la enseñanza en su finura, en su distinción de modales, en lo bienhablado que era, según declaración de su esposa! Cada palabra que sus discípulos pronunciaban mal y no decían bien una sola le hacía dar bufidos y levantar las manos con indignación hasta tocar el ahumado techo de su vivienda.
  • Tales prendas, blanquísimas, adornadas con bordados y encajes, zahumadas con espliego, templaditas al sano calor de la camilla calor doméstico si los hay las tenía el capellán muchas veces en el regazo, mientras la madre, con la niña tendida boca abajo sobre su delantal de hule, pasaba y repasaba la esponja por las carnes de tafetán, escocidas y medio desolladas por la excesiva finura de su tierna epidermis, las rociaba con refrescantes polvos de almidón y, apretando las nalgas con los dedos para que hiciesen hoyos, se las mostraba a Julián exclamando con júbilo.