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Ejemplos de oraciones con la palabra firme

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra firme en el contexto de una oración.

Término firme: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "firme" aquí tienes una selección de 80 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra firme para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • La cabeza está firme.
  • Cuando falta una base firme.
  • Siga, siga usted y trabaje firme.
  • Dale firme y sácanos el mondongo.
  • Pero la voluntad permanecía firme.
  • El camino era estrecho, pero igual y firme.
  • ¡Era la corazonada! El pulso estaba firme.
  • El pobre muchacho estaba firme en su puesto.
  • Porque yo necesito que alguien me quiera de firme.
  • Poco después los náufragos estaban en tierra firme.
  • Puede usted contar con mi firme amistad, don Víctor.
  • Tenía una seriedad prematura, un juicio firme y frío.
  • Pero no, se mantuvo firme y saltó al bote con agilidad.
  • Con esta firme decisión, comenzó a pensar un plan de fuga.
  • ¡firme allí! aunque muriese de pie, como los antiguos romanos.
  • ¿No se dijo que en mí tenía firme columna el templo cristiano?
  • Después oyó doña Lupe la voz de Maxi, opaca, pero entera y firme.
  • La memoria no debía de estar muy firme, porque cuando su amiga le dijo.
  • Pero mientras llega la hora, don Eugenio siempre firme en su tienda del Mercado.
  • La memoria, firme, no era ya un tormento ni se mezclaba con visiones y disparates.
  • ¡Esta sí que era resolución firme! Iba a ser buena, buena, de Dios, sólo de Dios.
  • El otro dominaba el asunto y era firme y sobrio de palabras, seguro en la dialéctica.
  • Ante una resolución tan firme de morirse, todos los planes terapéuticos se estrellan.
  • Pero mi voluntad podrá más que mis nervios, y lo que es la voluntad, bien firme la tengo ahora.
  • A esta modestia material y grosera le obligaba su filosofía, que cada vez le parecía más firme.
  • Mascaba firme, bebía seco, y tenía los ojos fijos en el plato, cuando no en las vigas del techo.
  • Era buena como un ángel para conceder, y firme como una roca para detenerse en el punto que debía.
  • Parose en firme Santa Cruz, y aunque no le conocía bien, le tuvo por quien era sin dudar un momento.
  • Don Evaristo, la hizo sentar a su lado en el sofá, y con voz clara y firme le habló de esta manera.
  • Y se puso de pies, escondió la carta en un bolsillo interior, y se dirigió a la puerta con paso firme.
  • Además, Pimentó le miraba con demasiada frecuencia, con sus ojos molestos y extraños de borracho firme.
  • El corazón le decía, como él dice las cosas, a la calladita, que Fortunata le había de querer de firme.
  • Mi conciencia está hoy tan tranquila no habiendo matado, como firme y decidida estuvo cuando pensé matar.
  • Concluida la ceremonia religiosa, les mandó poner en pie, y hablando en tono persuasivo y firme, exclamó.
  • Y cayendo y levantándonos, con barro hasta la coronilla, llegamos a tocar tierra firme en una punta arenosa.
  • ¡Con qué fervor predicaba el buen hombre después la castidad firme! ¡Un momento de debilidad te pierde, pecador.
  • Pero lo que es obrar, sí, o al menos demostrar con palabras breves y enfáticas su firme propósito de independencia.
  • Volvió el bárbaro a cogerle, y Jacinta se despidió, haciendo propósito firme de volver con el refuerzo de su amiga.
  • Y para decirlo todo, sepa que en mucho, en mucho, debo al afán de no ser ingrata esta voluntad firme de hacerme buena.
  • Pero Batiste tenía la cólera firme de los hombres flemáticos y cachazudos, que cuando pierden la calma tardan mucho á recobrarla.
  • Firme como militar, sereno como hombre, sin pronunciar una queja, ni acusar a nadie, con tanta dignidad en la muerte como en la vida.
  • ¡En seguida! Bien se adivinaba en la arruga vertical hinchada entre sus cejas el propósito firme de hacer polvo al autor de su ruina.
  • Su piedad era sincera, su deseo de salvarse firme, su propósito de ascender de morada en morada, como decía la santa de Ávila, serio.
  • Había bebido mucho más, pero el torbellino del baile, las emociones fuertes del escondite la mantenían en pie firme de puro excitada.
  • Para dar a comprender cuán vehemente era su deseo, basta decir que osaba contrariar, aunque evitando toda disputa, la firme voluntad de.
  • (Eran sus frases) los placeres del mundo pueden ser, para un alma firme y bien alimentada, pasatiempo inocente, hasta soso, insignificante.
  • En alguna ocasión que Dolorcitas vió en mí la decisión firme de marcharme y no volver por su casa, se sintió de nuevo cariñosa conmigo.
  • Usted está en lo firme, y será capaz de acciones nobles, de acciones que, por lo mismo que son tan elevadas, no están al alcance del vulgo.
  • Y fué Gertrudis la que le obligó a casarse con aquélla, quien se plantó en firme en que había de ser la madre misma quien criara al hijo.
  • Ver esto y pararse en firme, con cierta frialdad en el alma, sintiendo el choque interior de toda velocidad bruscamente enfrenada, fue todo uno.
  • Idénticas largas trenzas negras, idéntico rostro pálido, pero más mate, más moreno, de óvalo más puro, de ojos más luminosos y mirada más firme.
  • Firme en mi decisión, escribí a la Compañía, pregunté en el puerto si algún barco zarpaba hacia la costa de España y me metí en un vapor que iba a Bayona.
  • Seguro de la teoría, firme en el terreno del derecho, capaz de resistir pasivamente hasta morir, faltábale la vigorosa palanca de los actos humanos, la iniciativa.
  • Pero si sus piernas flaquearan, si su cabeza no le mantuviese firme en su sendero, si su corazón empezaba a bambolear y enflaquecer, ¿quién la sostendría a ella?
  • Y Batiste, sereno, firme, sin arrogancia, reía de la inquietud de su familia, mostrándose cada vez más atrevido según iba transcurriendo el tiempo desde la famosa riña.
  • Su desgracia más grande, la muerte de su padre, no había tenido consuelo tan fuerte como ella lo esperaba en la piedad que había creído tan firme y tan honda, aunque tan nueva.
  • Pero de repente, sin saber cómo ni por qué, todo se le volvía del revés allá en las cavidades desconocidas de su espíritu, y la conciencia se le presentaba limpia, clara y firme.
  • Y Mesía resignado, firme en su propósito de ser prudente mientras fuera necesario, se emparejaba con don Víctor, que tal vez se permitía cantar a su modo el spirto gentil o la casta diva.
  • Volvió a la niñez, a aquella época en que trabándose de palabras con alguna otra zagalona de la plazuela, se agarraban por el moño y se sacudían de firme, hasta que los mayores las separaban.
  • El considerarme, no ya espectador, sino actor decidido en tan grandiosa tragedia, disipó por un instante el miedo, y me sentí con grandes bríos, al menos con la firme resolución de aparentarlos.
  • Señora, suplico a vuestra alteza que me firme este negocio, que traigo quebrada la cabeza de las persuasiones que doña Teresa me ha hecho diciéndome que despache los negocios y que haga limosnas.
  • Y seguía firme, impasible, cada vez más pálido, con los ojos entumecidos y rojos, preguntando si Copa había ya matado un par de pollos para la cena y dando instrucciones sobre el modo de guisarlos.
  • Figurábasele este culto mariano muy adecuado a las circunstancias, por la convicción cada vez más firme de que Nucha era viva imagen de Nuestra Señora, en cuanto una mujer concebida en pecado puede serlo.
  • Esto era horrible, pero al fin era vivir en tierra firme, no sobre la masa enferma movediza de disparates del capricho intelectual, no en una especie de terremoto interior que era lo peor que podía traer la sensación al cerebro.
  • Y así como se supone y casi se entrevé una tierra lejana cuando se va navegando a la aventura, así entreveía ella la contingencia de quererle con amor más firme, y de pasar a su lado toda la vida, llegando a no desear nunca otra mejor.
  • Viendo la recompensa que tenía mi ardiente cariño, comprendí que a nada podría aspirar en el mundo, y sólo más tarde adquirí la firme convicción de que un grande y constante esfuerzo mío me daría quizás todo aquello que no poseía.
  • ¡Buena misa sería la que dijese, con la cabeza hecha una olla de grillos! Hasta reprimir los amotinados pensamientos que le acuciaban, hasta adoptar una resolución firme y valedera, Julián no se atrevía ni a pensar en el santo sacrificio.
  • De esta vez decía el cura de Boán, viejo terne y firme, que echaba fuego por los ojos y gozaba fama del mejor cazador del distrito después de Primitivo, de esta vez los fastidiamos, ¡ quoniam ! Nucha no asistía a las sesiones del comité.
  • Con el propósito firme de subirme a él cuando el casco acabara de hundirse, miré aquel árbol orgulloso en que flotaban trozos de cabos y harapos de velas, y que resistía, coloso desgreñado por la desesperación, pidiendo al cielo misericordia.
  • La bufonada provocó grandes risotadas, y Pimentó, para asombrar más á sus admiradores, ofreció el manjar infernal al Terreròla que aún se sostenía firme, mientras él, por su parte, lo iba devorando con la misma indiferencia que si fuese pan.
  • Y ni podía dejar de hacerlo, ni discutía lo inevitable, ni intentaba atenuar su responsabilidad, porque esta no la veía muy clara, y aunque la viese, era persona tan firme en su dirección, que no se detenía ante ninguna consecuencia, y se conformaba, tal era su idea, con ir al infierno.
  • Cuando se quedaron solos los Delfines, Jacinta se despachó a su gusto con su marido, y tan cargada de razón estaba y tan firme y valerosa, que apenas pudo él contestarle, y sus triquiñuelas fueron armas impotentes y risibles contra la verdad que afluía de los labios de la ofendida consorte.
  • Y no alcanzando, sin duda, los medios de los Limiosos a echar piso nuevo, se habían contentado con arrojar algunas tablas sueltas sobre los pontones y las vigas, y por tan peligroso camino cruzó tranquilamente el señorito, sin dejar de ofrecer los dedos a Nucha, y sin que ésta se atreviese a solicitar más firme apoyo.
  • No me quiero acordar de lo del cabo de Finisterre, donde por la cobardía de nuestros aliados perdimos el Firme y el Rafael, dos navíos como dos soles, ni de la voladura del Real Carlos, que fue una traición tal, que ni entre moros berberiscos pasaría igual, ni del robo de las cuatro fragatas, ni del combate del cabo de.
  • ¡Si serían aquellos los brotes del amor por la hermosura del alma! Lo que más consolaba a Fortunata era la esperanza cada día más firme, porque el capellán se lo había dicho no pocas veces en el confesonario, de que cuando se casase y viviese santamente con su marido a la sombra de las leyes divinas y humanas, le había de amar.
  • Pero á pesar de esto, permanecía firme en su sitio, buscando en el fondo del agua hirviente los cabos sueltos de aquellas cápsulas de seda blanducha, de un suave color de caramelo, en cuyo interior acababa de morir achicharrado el gusano laborioso, la larva de preciosa baba, por el delito de fabricarse una rica mazmorra para su transformación en mariposa.
  • Orgulloso de aquella ciencia, Mesía generalizaba y creía estar en lo firme, y apoyarse en hechos repetidos hasta lo infinito al asegurar que la mujer busca en el clérigo el placer secreto y la voluptuosidad espiritual de la tentación, mientras el clérigo abusa, sin excepciones, de las ventajas que le ofrece una institución cuyo carácter sagrado don Álvaro no discutía.
  • ¡Si apenas podía mantenerse sentado sobre la tabla dura! Pero esta delicia de la vanidad satisfecha no tenía que ver con su propósito firme de buscar en Ana, en vez de grosero hartazgo de los sentidos, empleo digno de la gran actividad de su corazón, de su voluntad que se destruía ocupándose con asunto tan miserable como era aquella lucha con los vetustenses indómitos.
  • La Regenta no subía la cuesta, persistía en sus peligrosos anhelos panteísticos, que así los calificaba él, se empeñaba en que era piedad aquella ternura que sentía con motivo de espectáculos profanos, y declaraba francamente que las lecturas devotas le sugerían reflexiones probablemente heréticas, o por lo menos, poco a propósito para llegar a la profunda fe que el Magistral exigía como preparación absolutamente indispensable para dar un paso en firme.
  • Figúrense ustedes, señores míos, un hombre viejo, más bien alto que bajo, con una pierna de palo, el brazo izquierdo cortado a cercén más abajo del codo, un ojo menos, la cara garabateada por multitud de chirlos en todas direcciones y con desorden trazados por armas enemigas de diferentes clases, con la tez morena y curtida como la de todos los marinos viejos, con una voz ronca, hueca y perezosa que no se parecía a la de ningún habitante racional de tierra firme, y podrán formarse idea de este personaje, cuyo recuerdo me hace deplorar la sequedad de mi paleta, pues a fe que merece ser pintado por un diestro retratista.