Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra fogón

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra fogón en el contexto de una oración.

Término fogón: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "fogón" aquí tienes una selección de 12 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra fogón para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • El fogón era un dios y él su Pontífice Máximo.
  • Agua del pozo, ceniza del fogón, tierra de los tiestos, etcétera.
  • Por las noches, Andrés se refugiaba en la cocina, cerca del fogón bajo.
  • También parecía haber estado al lado de un fogón como Visita y Obdulia.
  • Los demás sacrificaban en las aras del fogón y Pedro celebraba misteriosamente y en silencio.
  • El calor del fogón, las bromas y la faena habían encendido brasas en las mejillas de Obdulia.
  • Estaba envuelto en el humo azulado, sutil y picante que se escapaba del fogón de los buñuelos.
  • Supusimos que al cocinero lo encontraríamos en su garita entre sus cacerolas, y, efectivamente, lo vimos junto al fogón.
  • El fogón de la buñolería era un pebetero de la peor especie, que perfumaba de grasa toda la plazuela, irritando pegajosamente los olfatos y las gargantas.
  • ¡Manuela! ¡Señora! se oyó como un gemido, y la pobre muchacha, que acurrucada junto al fogón, en la cocina, había estado oyéndolo todo, no se movió de su sitio.
  • Sabía el Marquesito andar por la cocina a obscuras, a gatas, y ya había medido con su agazapado cuerpo las dimensiones de la carbonera provisional que había cerca del fogón.
  • Amparito se sintió tan entusiasmada, que hasta envió una sonrisa amable al cafetín de enfrente, donde el padre de tal obra despachaba cepitas tras el mostrador, mientras su mujer, lavada y peinada como en días de gran fiesta, con los robustos brazos arremangados y delantal blanco, estaba en la puerta sentada ante un fogón, con el barreño de la masa al lado, arrojando en la laguna de aceite hirviente las agujereadas pellas, que se doraban al instante, entre infernal chisporroteo.