Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra formaba

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra formaba en el contexto de una oración.

Término formaba: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "formaba" aquí tienes una selección de 26 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra formaba para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Entonces se formaba una segunda peña.
  • Formaba aparte en el seno de la familia.
  • Otra persona formaba parte de la familia del Fraile.
  • Él formaba aparte, se sentía aislado en medio de los suyos.
  • El español don José era simpático y formaba en el partido de los holandeses.
  • Una de las orillas la formaba un arenal fangoso, en donde estaba el astillero de Shempelar.
  • Formaba parte de la tripulación del Asia, un bergantín que recorría los mares de la China.
  • Una muchacha, que debía de ser Rosita, contaba los pliegos ya enlutados y formaba los cuadernillos.
  • Bautista Urbide, antiguo panadero de la tahona de Archipe, formaba muchas veces parte de las expediciones.
  • Apenas se formaba en la cocina una tertulia de criadas, allí estaba él, como arrastrado por irresistible seducción.
  • ¡quia! éste formaba parte de las fieras, a quienes domina la música, y con gran pesar de su hermana no salía de su indignación.
  • Sobre el platillo de la taza yacía medio puro apagado, cuya ceniza formaba repugnante amasijo impregnado del café frío derramado.
  • Y, como no podía marcharse con facilidad por los agujeros, se formaba una ola que rodaba a derecha e izquierda, y entraba en las cámaras.
  • Este socialismo sin libertad, combinado con el absolutismo sin religión, formaba en la cabeza de aquel buen hombre un revoltijo de mil demonios.
  • Volvió a arrodillarse, divisando allá en la sombra de la cabecera del lecho el antiguo Cristo de ébano y marfil, a quien el cortinaje formaba severo dosel.
  • La puerta de los Apóstoles, vieja, rojiza, carcomida por los siglos, extendiendo sus roídas bellezas á la luz del sol, formaba un fondo digno del antiguo tribunal.
  • ¡Qué aburrimiento! Se formaba una tertulia de señoras respetables, entre las que había dos o tres viudas de capitanes y pilotos, y al anochecer se tomaba chocolate.
  • La siguió el nuevo cura de Ulloa y la vio posarse en un mezquino mausoleo, arrinconado entre la esquina de la tapia y el ángulo entrante que formaba la pared de la iglesia.
  • Nuestra escuadra formaba una larguísima línea, y según las apariencias, las dos columnas de, dispuestas en forma de cuña, avanzaban como si quisieran cortar nuestra línea por el centro y retaguardia.
  • Terciaba el manteo a lo estudiante, solía poner los brazos en jarras, y si la conversación era de asunto teológico o canónico, extendía la mano derecha y formaba un anteojo con el dedo pulgar y el índice.
  • ¡Alguna vez había de ser calavera! Y empujado por la muchedumbre, asaltó las alturas, el paraíso de fuego, donde, acoplándose cada espectador entre las rodillas del vecino inmediato, formaba el público un mosaico apretado y sólido.
  • No se les veía la barba, porque la tapaba la corbata, especie de chal, que dando varias vueltas alrededor del cuello y prolongándose ante los labios, formaba una especie de cesta, una bandeja, o más bien bacía en que descansaba la cara.
  • Poco a poco se iba desprendiendo el buen Ido de la masa de gente que formaba la tertulia, retirándose de silla en silla, hasta que Maxi le vio en la mesa más lejana, ensimismado, los codos sobre el mármol y la cabeza en las palmas de las manos.
  • La giba de estiércol, que formaba una cortina defensiva ante la barraca, creció rápidamente, y más allá amontonáronse centenares de ladrillos rotos, maderos carcomidos, puertas destrozadas, ventanas hechas astillas, todos los desperdicios de los derribos de la ciudad.
  • Con este motivo, un muchacho joven, exseminarista, apellidado Dantchari y conocido también por el mote de el Estudiante, que formaba parte de la partida, recordó la canción de Vilinch, que se llama la Canción del Potaje, y, como en ella el autor se burla de un cura tragón, tuvo que cantarla en voz baja, para que no se enterara el cabecilla.
  • Y la puerta, fronteriza a la de entrada por el atrio, la formaba un enverjado de madera, al través del cual se veía diáfano y remoto horizonte de montañas, a la sazón color de violeta, por la hora, que era aquella en que el sol, sin calentar mucho todavía, empieza a subir hacia su zenit, y en que la naturaleza se despierta como saliendo de un baño, estremecida de frescura y frío matinal.