Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra formidable

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra formidable en el contexto de una oración.

Término formidable: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "formidable" aquí tienes una selección de 44 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra formidable para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • U | |Formidable.
  • Ahora no era más que formidable.
  • Seguía siendo esbelto, pero no formidable.
  • Se echaba a la cara la formidable tercerola.
  • Pero la tentación cada día más formidable.
  • Los republicanitos tenían en él un enemigo formidable.
  • Pasan en formidable estrépito carromatos, coches, tranvías.
  • Un tirano consentido, amado, muy amado, pero formidable a veces.
  • El cura de Boán no quiso más garrote que el suyo, que era formidable.
  • Y el Magistral descargó un puñetazo formidable sobre la mesa escritorio.
  • Y la encontró, emparedada entre el formidable Ronzal y el cocinero de Paco.
  • Y ¿es más grande, y más recio, más formidable, más agresivo que el suyo?
  • Y Bismarck empuñó el cordel y azotó el metal con la porra del formidable badajo.
  • Un desafío formidable de la fe, rodeada por la incredulidad de un siglo que se ríe.
  • Y el tren silba y corre, con formidable estrépito de trastos viejos, por la campiña solitaria.
  • Y el Magistral sería la égida que la salvaría de todos los golpes de la tentación formidable.
  • Ahora la palabra parece un rumor lejano que crece, se ensancha, estalla en una explosión formidable.
  • La ira, la pasión y la grosería del pueblo se manifestaron en ella de golpe, con explosión formidable.
  • Y de los confines remotos llega y retumba en todo el valle el formidable y sordo rumor de un tren que pasa.
  • Un trueno formidable, simultáneo con el relámpago, estalló sobre la casa y puso pálidos a los más valientes.
  • Los cuatro franceses, Duguay Trouin, Mont Blanc, Scipion y Formidable, son los únicos que no han entrado en acción.
  • Y por fin se iba refunfuñando, cerraba con golpe formidable la puerta, y bajaba la escalera de cuatro en cuatro peldaños.
  • Julián murmuró una oración, desvióse aprisa, creyendo sentir bajo sus plantas el cuerpo de bronce de su formidable enemigo.
  • De Pas estaba pensando que los miserables, por viles, débiles y necios que parezcan, tienen en su maldad una grandeza formidable.
  • ¡Todo era polvo allá dentro! Y los ojos de Ana fijos en el espanto, veían sobre la alfombra una imagen confusa del recuerdo formidable.
  • Maqueda es un pueblecillo caduco, con un formidable castillo gualdo, con los restos de una alcazaba y la osamenta de una iglesia arruinada.
  • Un canto que poco a poco se apaga como un eco formidable, mientras una voz fina surge, imperceptible, y plañe dolores inefables, y muere tenue.
  • Lo único grande, fuerte, terrible, es que a todas estas mujeres les queda una idea de la honra como algo formidable suspendido sobre sus cabezas.
  • Rodó el carro del trueno, pausado al principio, después ronco y formidable, como una voz hinchada por la cólera, y Nucha retrocedió con espanto.
  • En tanto Ana, cada día más activa, procuraba olvidar, y muchas veces lo conseguía, lo que llamaba la tentación, que cada vez era más formidable.
  • París es una ciudad donde se vive febrilmente, donde las mujeres son pérfidas, donde las multitudes corren por las calles con formidable estruendo.
  • Las triples roscas de la papada y el rollo del pestorejo aureolaban con formidable nimbo de carne las faces moradas de puro inyectadas de sangre espesa.
  • En el comedor encontró Julián al marqués cenando con apetito formidable, como hombre a quien se le ha retrasado la pitanza dos horas más que de costumbre.
  • Cuando se acostó aquella noche, pensaba que en su vida había tenido tan formidable reyerta con su señora madre, ni había visto jamás a doña Paula ostentar mayores parches de sebo en las sienes.
  • Y se sosegó un tanto el formidable barullo cuando se incorporó difícilmente, con ambas manos puestas tras los oídos, vertiendo sangre por la cara, a fin de dirimir, si cabía lograrlo, la contienda.
  • Si es verdad que éste influye mucho en Galicia, merced al carácter sumiso de los labriegos, allí en Cebre no podía contrapesar la acción de curas y señoritos reunidos en torno del formidable cacique Barbacana.
  • Un día sereno trae espantosa noche, o por el contrario, una luna que hermosea el espacio y serena el espíritu suele preceder a un sol terrible, ante cuya claridad la Naturaleza se descompone con formidable trastorno.
  • Su casa era una de las que forman el costado occidental de la Plaza Mayor, y como el basamento de ellas está mucho más bajo que el suelo de la Plaza, tienen una altura imponente y una estribación formidable, a modo de fortaleza.
  • Refugiáronse al huerto el cura de Naya y Julián, pasando por la cocina, donde la algazara de los criados, primas del cura, cocineras y músicos era formidable, y los jarros se evaporaban y la comilona amenazaba durar hasta el sol puesto.
  • Y de pronto la enorme diligencia parte, con formidable estrépito de herrumbres, en dirección a Infantes, donde expiró Quevedo, hacia el antiguo y conocido campo de Montiel, por donde Cervantes hizo caminar a Alonso Quijano la vez primera.
  • Y no obstante trascendía a clérigo, revelándose el sello formidable de la ordenación, que ni aun las llamas del infierno consiguen cancelar, en no sé qué expresión de la fisonomía, en el aire y posturas del cuerpo, en el mirar, en el andar, en todo.
  • Bismarck, un pillo ilustre de Vetusta, llamado con tal apodo entre los de su clase, no se sabe por qué, empuñaba el sobado cordel atado al badajo formidable de la Wamba, la gran campana que llamaba a coro a los muy venerables canónigos, cabildo catedral de preeminentes calidades y privilegios.
  • No volví a acordarme más del formidable buque imaginario, hasta que treinta años más tarde supe la aplicación del vapor a la navegación, y más aún, cuando al cabo de medio siglo vi en nuestra gloriosa fragata Numancia la acabada realización de los estrafalarios proyectos del mentiroso de Trafalgar.
  • Esta fornida guisandera, un tanto bigotuda, alta de pecho y de ademán brioso, había vuelto la casa de arriba abajo en pocas horas, barriéndola desde la víspera a grandes y furibundos escobazos, retirando al desván los trastos viejos, empezando a poner en marcha el formidable ejército de guisos, echando a remojo los lacones y garbanzos, y revistando, con rápida ojeada de general en jefe, la hidrópica despensa, atestada de dádivas de feligreses.