Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra francamente

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra francamente en el contexto de una oración.

Término francamente: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "francamente" aquí tienes una selección de 50 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra francamente para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Francamente, no creí.
  • Francamente, doña Manuela.
  • Francamente, así no se puede vivir.
  • Francamente, no sé qué responderle.
  • Francamente, nunca está uno tranquilo.
  • Francamente, es cosa de tomar un coche.
  • Francamente, don Máximo, acierta usted.
  • Francamente, chica, no sé cómo me miras.
  • Francamente, se ha portado muy mal conmigo.
  • Francamente, tía, eso de que pase hambres.
  • Francamente, yo creí que eras más avisado.
  • Pero, francamente, no sirvo para esas cosas.
  • Francamente, don Julián, según ellas sean.
  • Pero, francamente, esto ha sido una quijotada.
  • Y, francamente, yo creo que has obrado muy de ligero.
  • Francamente, habría sido falta de educación desairar.
  • Otro plato ligero, pero éste era francamente indígena.
  • Porque por el lado de las mujeres no temo nada, francamente.
  • Nada, querida declaró el buen señor acusándose francamente.
  • Pero francamente, este bajoncito no me lo esperaba yo todavía.
  • Francamente, me pasma que tengas pachorra para estar aquí todavía.
  • Digo francamente que en aquel día no me hubiera cambiado por Nelson.
  • Pues, francamente, la limpieza es una cosa que a todo el mundo gusta.
  • Siempre me está usted diciendo que la semana que entra, y francamente.
  • Pero hay momentos, francamente, naturalmente, en que no puede uno callar.
  • Francamente, yo que siempre creí que el tal edificio no era factible, voy viendo.
  • Francamente, aquellos ojos tan bonitos le habían hecho siempre muchísima gracia.
  • Francamente dijo al fin, después de muchas meditaciones, tanto como canonizar, no.
  • Al ver que Sánchez le declaraba la guerra francamente, Andrés se puso en guardia.
  • Francamente, yo me creía más fuerte contra esta horrible neurosis de la carta que no sale.
  • Francamente, aquellos enternecimientos periódicos le parecían excesivos y molestos a la larga.
  • Francamente, aunque las señoritas son cada una de por sí muy simpáticas, yo, puesto a escoger, no lo niego.
  • Francamente, yo creí que el golpe se había chafado y que Pavía no se atrevía a echar las tropas a la calle.
  • Al salir hoy de casa les he tomado el peso uno por uno, y francamente, mi parecer es que se los compremos a González.
  • Francamente, no quisiera que me viera nadie, porque empezarán a decir que si salgo o no salgo, y no me gustan refirencias.
  • Francamente, no me gusta, por consideraciones que se deben a toda gran idea histórica, no me gusta, digo, hablar mal de Él.
  • Francamente, hija, esto nos ha parecido muy extraño, porque usted es casada, y vive en paz con su marido, al menos así lo parece.
  • Porque mire usted, cuando el pueblo se desmanda, los ciudadanos se ven indefensos, y francamente, naturalmente, buena es la libertad.
  • Y aunque Juan Pablo se tiene bien merecido este paseo, francamente, es mi sobrino, y he de hacer cuanto pueda para que le pongan en libertad.
  • Francamente, estoy admirada del cariño que le tengo ahora a la mona del Cielo, cuando en otro tiempo, sólo de pensar en ella me ponía mala.
  • Yo, francamente, al oír esto, vi que estaba fatal, y Severiana me dijo que anoche creyeron por dos o tres veces que se les quedaba en las manos.
  • Garmendia no se atrevía a mostrarse francamente volteriano, y procedía en la conversación con insidia, por frases sueltas, por observaciones al parecer cándidas.
  • Francamente, yo no considero como ingénito aquel iracundo temperamento, sino, antes bien, creado por los disgustos que la ocasionó la desabrida profesión de su esposo.
  • Fortunata le miraba y, francamente, no podía acostumbrarse a aquella nariz chafada, a aquella boca tan sin gracia, al endeble cuerpo que parecía se iba a deshacer de un soplo.
  • A pesar de sus notables prendas, doña Casta no le veía con buenos ojos, porque la crítica, francamente, como oficio para mantener una familia, no le parecía de lo más lucrativo.
  • A mí me gusta remontarme a los orígenes, me gusta buscar el por qué, y francamente, cuando miro ese por qué, no puedo menos que lamentar la equivocación de que usted viene padeciendo desde tiempos remotos.
  • En su narración tuvo que alterar la verdad histórica, porque a la Regenta no se le podía hablar francamente de amores con una mujer casada ( tan atrasada estaba aquella señora ), pero vino a dar a entender, como pudo, que él había despreciado la pasión de una mujer codiciada por muchos.
  • Pisando aquellas alfombras, viéndose en aquellos espejos tan grandes como las puertas, hundiendo el cuerpo, voluptuosamente, en aquellas blanduras del lujo cómodo, ostentoso, francamente loco, pródigo y deslumbrador, el Magistral se sentía trasladado a regiones que creía adecuadas a su gran espíritu.
  • Por lo mismo que estaba segura de salvarse de la tentación francamente criminal de don Álvaro, entregándose a don Fermín, quería desafiar el peligro y se dejaba mirar a las pupilas por aquellos ojos grises, sin color definido, transparentes, fríos casi siempre, que de pronto se encendían como el fanal de un faro, diciendo con sus llamaradas desvergüenzas de que no había derecho a quejarse.
  • La Regenta no subía la cuesta, persistía en sus peligrosos anhelos panteísticos, que así los calificaba él, se empeñaba en que era piedad aquella ternura que sentía con motivo de espectáculos profanos, y declaraba francamente que las lecturas devotas le sugerían reflexiones probablemente heréticas, o por lo menos, poco a propósito para llegar a la profunda fe que el Magistral exigía como preparación absolutamente indispensable para dar un paso en firme.