Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra francés

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra francés en el contexto de una oración.

Término francés: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "francés" aquí tienes una selección de 89 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra francés para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¿Ya sabes francés?
  • Yo soy vasco francés.
  • Ah, vamos, es usted francés.
  • Gritó el domador en francés.
  • Le he indicado que soy francés.
  • Eran de estas novelas a estilo francés.
  • Su poquito de francés, su poquito de piano.
  • Mas el francés parece que se obstina en salir.
  • Veremos a ver si vemos lo que espera el francés.
  • El francés murmuraba como diciéndoselo a sí mismo.
  • La Henriada, poema francés, puesto en verso español.
  • Vio un tomo en francés, forrado de cartulina amarilla.
  • Pero nosotros, francés que pillábamos lo hacíamos polvo.
  • Te escucho dijo el francés mientras maniobraba con la pala.
  • Desde hace treinta años no se siente placer en ser francés.
  • Mesía hablaba en francés, en italiano y un poco en inglés.
  • Después se supo que había sido el francés nombrado Achilles.
  • También leyó en francés el poema de Lucrecio De rerum natura.
  • Eran bretones, no hablaban más que su idioma y algo de francés.
  • Pero no quería brusquer según pensaba él en francés un ataque.
  • El orgulloso francés llevaba dos barcos bien pertrechados de armas.
  • Atención, Bautista dijo Martín en francés, tú al uno, yo al otro.
  • Y como Godoy no hace más que lo que quiere el embajador francés, Mr.
  • Ilustración II DE NEGRERO El capitán Zaldumbide era un vasco francés.
  • Ahora te darán dos o tres libros en francés para traducir le dijo Iturrioz.
  • Unos le creyeron francés, otros inglés, y Marcial sostuvo que era español.
  • Cada cual fué a acostarse donde pudo, y Martín le dijo a Bautista en francés.
  • Le auxiliaron el Neptune, francés, y el San Ildefonso y el San Justo, nuestros.
  • No se dirá que un vasco francés no se atreve a ir donde vaya un vasco español.
  • Zaldumbide era vasco francés, y me designó para formar parte de su guardia negra.
  • Lo encontró al vasco francés desnudo de medio cuerpo arriba en la boca del horno.
  • Hay una frase de un escritor francés que quiere ser trágica y es enormemente cómica.
  • ¡Bonjour Jacquot! o ¡Lorito real!, como hubiese dicho siendo francés o español, gritaba.
  • Solamente Zelayeta halló un devocionario en francés, impreso en Quimper, que se lo guardó.
  • El pabellón francés desapareció de la popa de aquel gallardo navío, y cesaron sus fuegos.
  • Bautista, animado por el ejemplo del gascón, cantó un zortzico vasco francés, que decía así.
  • Pero yo creo que Gravina no debía haber hecho caso de las baladronadas del francés, no, señor.
  • La mayor, Aurora, guapetona, viuda de un francés, era mujer de mucha disposición para el trabajo.
  • Martín no quiso decir que él no lo era, sabiendo que el decir que era francés podía protegerle.
  • Había estudiado en París y adquirido los gestos y las posturas amaneradas de un francés petulante.
  • El capitán, paisano mío, no sabía el francés, y quería entenderse directamente con el comerciante.
  • Martín comenzaba a impregnarse del liberalismo francés y a encontrar atrasados y fanáticos a sus paisanos.
  • El Cacho estuvo en el hospital, en donde le cortaron una pierna, y luego fué enviado a un presidio francés.
  • Era gruesecillo, adamado, tenía aires de comisionista francés vestido con traje talar muy pulcro y elegante.
  • Había visto al vasco francés muchas veces bailando con la Ignacia y creía que tenía alguna inclinación por ella.
  • El Santa Ana, amparado sólo por el Fougueux, francés, tuvo que batirse con el Royal Sovereign y otros cuatro ingleses.
  • Martín, atendiendo a la impresión de Catalina, volvió prudentemente hasta llegar de nuevo al barrio francés de Arneguy.
  • Según lo poco que oí, no me quedó duda de que el General francés había dado orden de salida para la mañana siguiente.
  • Zalacaín y el vasco francés, dueños de la situación, guardaban una serenidad completa, corrían elásticamente y reían.
  • Delante de gente, pero que negaba en sus soledades de materialista en octavo francés, de materialista a lo commis voyageur.
  • En cada autor francés se le figuraba a Hurtado ver un señor cyranesco, tomando actitudes gallardas y hablando con voz nasal.
  • El Victory atacó primero al Redoutable francés, y rechazado por este, vino a quedar frente a nuestro costado por barlovento.
  • Aurora Samaniego tenía treinta años y era viuda de un francés, que vino a España representando casas extranjeras de droguería.
  • Uno de los internos aseguraba haberle visto poniendo notas en unos libros en francés y en inglés acerca de psicopatías sexuales.
  • Al divisar el galeón del capitán guipuzcoano, como el francés le atacara con brío, Irizar se defendió en su barco, valientemente.
  • Al oír este insulto, Gravina se levantó ciego de ira y echó en cara al francés su cobarde comportamiento en el cabo de Finisterre.
  • Lo particular es que una de estas fue a estamparse en el pecho de un general francés, donde se le quedó como pegada y sin hacerle daño.
  • Martín eligió como zaguero a un muchacho vasco francés que estaba de oficial en la panadería de Archipi y que se llamaba Bautista Urbide.
  • Varias compañías carlistas salieron al puerto dispuestas a comenzar el fuego, pero cuando reconocieron el barco francés se tranquilizaron.
  • Atravesaron este pueblecillo que tiene dos barrios, uno español y otro francés, en las orillas de un riachuelo, y siguieron hasta Valcarlos.
  • Tenía nociones claras del orden económico y del régimen a que debe sujetarse un negocio bien montado, y hablaba el francés a la perfección.
  • Sí señor acudía Paco a decir, lo afirma Víctor Hugo en una novela que en francés se llama El hombre que ríe y en español De orden del rey.
  • Más tarde celebraba don Hildebrando, cura francés de los de babero, el cual era lo contrario que Pintado, pues estiraba la misa hasta lo increíble.
  • Según me ha referido Don Alonso, el francés ha dicho que si el enemigo se nos presenta a sotavento, formaremos la línea de batalla y caeremos sobre él.
  • Estábamos ayudando a la maniobra del Argonauta, así se llamaba el navío inglés en que íbamos prisioneros, cuando pasó un barco francés a poca distancia.
  • Algunos preguntaron cómo había averiguado la maldad de estos libros el buen cura, no sabiendo francés e inglés, idiomas en que la mayoría estaban escritos.
  • Un día, sobre todo, nos trajeron sidra dijo el francés y entre la sidra y las habichuelas se nos armó una, que tuvimos que hacer cola delante del confesionario.
  • ¡Qué admirable paradoja para vestirse de galas retóricas y de sonidos nasales en la boca de un académico francés! Hay que reirse cuando dicen que la ciencia fracasa.
  • Y los pobres animales en vano protestaban con tiernos balidos, pues no los oía el pastor, ocupado en relatar con fruición la agonía del último francés matado por él.
  • Lo principal es que todos los marinos de aquí están muy descontentos del almirante francés, que ha probado su ineptitud en el viaje a la Martinica y en el combate de Finisterre.
  • Martín contaba bromeando a Catalina la boda de Bautista y de la Ignacia, en Zaro, el banquete celebrado en casa del padre del vasco francés, el discurso del alcalde del pueblecillo.
  • Por barlovento se veían algunos navíos desmantelados, y dos de ellos, ingleses, hacían fuego sobre el Santa Ana, que se defendía al amparo de otros dos, un español y un francés.
  • Poco después, Bautista Urbide se presentó en casa de Ohando, habló a doña Águeda, se celebró la boda, y Bautista y la Ignacia fueron a vivir a Zaro, un pueblecillo del país vasco francés.
  • Martín y el extranjero intimaron con Haussonville, con Iceta y con Asenchio Lapurrá y se rieron a carcajadas con los mil quidprocuos que resultaban en la conversación del francés y del vasco.
  • Entonces me dijeron que habiendo salido otra balandra a reconocer los restos del Rayo, y los de un navío francés que corrió igual suerte, me encontraron junto a Marcial, y pudieron salvarme la vida.
  • Mas tan hábil plan no sirvió sino para demostrar la impericia y cobardía del almirante francés, el cual, de regreso a Europa, no quiso compartir con nuestros navíos la gloria del combate de Finisterre.
  • Afortunadamente, el viejecillo antipático no se sentaba a la mesa y en cambio estaban un legitimista francés, el conde de Haussonville, de la legación extranjera, y un joven comandante carlista llamado Iceta.
  • Trabó inmediatamente conversación con el jefe de la caravana, y después de varias preguntas y respuestas y de decir el hombre que era francés y domador de fieras, Tellagorri se lo llevó a la taberna de Arcale.
  • El almirante francés dijo Churruca, no sabiendo qué resolución tomar, y deseando hacer algo que ponga en olvido sus errores, se ha mostrado, desde que estamos aquí, partidario de salir en busca de los ingleses.
  • A poco de casarse, allá por el 65, el francés se fue con su mujer a Burdeos y allí heredó de sus padres un establecimiento de ropa blanca, que mejoró a fuerza de trabajo, poniendo en él las bases de una fortuna.
  • Quería instruirse a todo trance, labor inmensa y difícil por carecer de base, pues su padre, con la idea de que al comerciante le estorba el latín, no le permitió aprender más que las cuatro reglas y un poco de francés.
  • El capitán de barco, Martín Pérez de Irizar, hijo de Rentería, cuando volvía de Cádiz de cargar un galeón de mercaderías, se encontró en alta mar con el corsario francés Juan Florín, cuyo nombre espantaba a cuantos salían al mar.
  • De joven había sido novicio en una orden religiosa, pero ahorcó los hábitos el año 8 para batirse contra el francés, sacrificio que no le libró de ser conocido con el apodo de el Fraile entre los comerciantes y las gentes de su industria.
  • (Espíritu fuerte en el francés de Trabuco.) Se trataba añadió Foja de las varas que toma o no toma cierta dama, hasta hoy muy respetada, y de los refuerzos espirituales que su atribulada conciencia busca o no busca en la dirección moral de don Fermín.
  • El italiano, aseguró el director de El Masón Ilustrado, no era profesor de idiomas ni mucho menos, sino un cómplice en los negocios nefandos de doña Virginia, y si sabía francés e inglés, era porque había andado durante mucho tiempo de carterista, desvalijando a la gente en los hoteles.
  • Hay que reconocer, en honor de la bella Francia, que los negreros franceses debieron dejar atrás a los demás en el arte de desollar negros, porque incrustaron en el lenguaje de las colonias el nombre del látigo francés, lo impusieron, y a todas partes donde había negros llevaron triunfante el fouet.
  • Martín y Capistun, además de mulas y de caballos, habían llevado a diferentes puntos de Guipúzcoa y de Navarra, armas y materias necesarias para la fabricación de pólvora, cartuchos y proyectiles, y hasta llegaron a pasar por la frontera un cañón, de desecho de la guerra franco prusiana, vendido por el Estado francés.
  • ¡Y cómo se burlaría la guisandera si por arte de magia apareciese allí un cocinero francés empeñado en redactar un menú, en reducirse a cuatro o seis principios, en alternar los fuertes con los ligeros y en conceder honroso puesto a la legumbre! ¡Legumbres a mí!, diría el ama del cura de Cebre, riéndose con toda su alma y todas sus caderas también.
  • Las flores de amor y alegría que sembrara el carnaval las destruyeron a penitencia limpia el Padre Maroto, un artillero retirado que predicaba a cañonazos y sacaba el Cristo, y el Padre Goberna, un melifluo padre francés que pronunciaba el castellano con la garganta y las narices y hablaba de Gomogga y citaba las grandezas de Nínive y de Babilonia, ya perdidas, al cabo de los años mil, como prueba de la pequeñez de las cosas humanas.