Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "francisco" aquí tienes una selección de 67 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra francisco para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- ¡Don Francisco.
- Otro Francisco que.
- Don Francisco, mi amigo.
- San Francisco cae por Octubre.
- Francisco De Pas no era interesado.
- Es una novena que le hacen a San Francisco.
- Lo ha dicho San Francisco de Sales nada menos.
- Francisco era muy fantástico, según su mujer.
- El San Francisco, de 74, mandado por Don Luis Flores.
- Como este año no tuvimos cordonazo de San Francisco.
- Don Francisco acababa de llegar y se estaba acostando.
- Zaldumbide era el San Francisco de Asís de los negros.
- Estoy convidado en casa de otro Francisco hace tres días.
- Anoche, según me dijo Don Francisco de Quevedo, estaba algo excitada.
- Iriberri, Francisco Iriberri, que mandaba el Fénix, un barco negrero.
- No era el bueno de don Francisco el más rico americano de la Colonia.
- Y don Francisco abominaba de aquello que antes le pareciera excelente.
- A Francisco se le ocurrió que él había sido siempre un gran tirador.
- Me ha encargado decirle si quiere que le avise a Don Francisco de Quevedo.
- Y don Francisco de Asís era un millonario que educaba muy bien a sus hijas.
- Don Francisco Páez y su hija suplicaron a don Fermín que comiera con ellos.
- Francisco de Osuna, y Ana mandó a Petra a las librerías a buscar aquel libro.
- Un día de San Francisco no puso colgaduras en los balcones del Casino el conserje.
- San Francisco el Grande oigo decir al viejo se parece al panteón que vimos en Roma.
- ¡Señor gritaba el conserje si hoy es San Francisco de Paula! ¿Qué importa, animal?
- Pero me estoy aquí ensimismada, y si tardo, quizás no encuentre en su casa a Don Francisco.
- En cambio, Don Francisco de Quevedo no tenía más chiste que el que podría tener un caimán.
- La Bajada de San Francisco era un torrente por el que rodaban sin cesar las oleadas de gentío.
- ¡Ay! No me lo diga usted, Don Francisco exclamó doña Lupe con incredulidad, cruzando las manos.
- Francisco faltó una noche a lo convenido, fue audaz, pasó del corredor al interior de la panera.
- En siendo San Francisco es día de gala y se cuelga! Así entendía él que servía a las Instituciones.
- Aquella mañana se le recibió en el hotel Páez como siempre, bajo palio, según la frase de don Francisco.
- Afeitado y limpio que fuese, emprendería el camino de Cebre un pie tras otro, en el caballo de San Francisco.
- Estas calles eran la calle Ancha, la de Columela, la de Aranda, la de San Francisco, y no recuerdo si alguna más.
- Un año hizo una espléndida novena a San Francisco, a la cual acudió toda Vetusta edificada, como decía Bermúdez.
- Doña Lupe dio un gran suspiro, mirando a Don Francisco que guiñaba los ojos de una manera entre burlesca y compasiva.
- La esposa de Torquemada estaba hecha tan a semejanza de este, que doña Lupe la oía y la trataba como al propio don Francisco.
- Fuerte era como un roble Paula, pero Francisco había sido el más arrogante mozo de nuestro ejército, y tenía músculos de oso.
- De éstos, salieron el 23, para represar las naves que estaban a la vista, el Montañés, el San Justo, el San Francisco y el Rayo.
- De aquella traición acaso nació Fermín a los dos meses de haber unido el buen párroco a Paula y Francisco con lazo inquebrantable.
- Francisco de Rioja le dedicó una silva, y en ella aprueba su conducta en versos que parecen hechos para censurar la insana pasión de la malva.
- Don Fermín padecía, pensaba el pobre don Francisco y sin querer, con gran remordimiento, él se alegraba un poco, gozaba el placer de una venganza.
- Un rato llevaban de interesante conferencia, cuando sonó la campanilla, y a poco entró Maxi en el gabinete, que era donde su tía y don Francisco estaban.
- Por la mañana arremolinábase la gente, con empujones y codazos, en torno de los revendedores que en la plaza de San Francisco voceaban las de sol y de sombra.
- Para don Fermín aquella muchacha delgada, fría, seca, no era más que el camino que conducía a don Francisco, que empleaba sus millones en comprar influencia.
- En la cámara, mi amo hablaba acaloradamente con el comandante del buque, Don Francisco Javier de Uriarte, y con el jefe de escuadra, Don Baltasar Hidalgo de Cisneros.
- Se vió espejear la Albufera, unas estaciones antes de llegar a Valencia, y poco después Andrés apareció en el raso de la plaza de San Francisco, delante de un solar grande.
- En cambio, el capitán de la corbeta Mari Galante, Francisco Iriberri, a quien encontramos en una de esas calmas del Océano Índico, al sur de Madagascar, me dió otros datos.
- En toda la parte del siglo XIX que duró la larguísima existencia usuraria de Don Francisco Torquemada, no se le oyó decir una sola vez siquiera que los tiempos fueran buenos.
- XII Don Francisco de Asís Carraspique era uno de los individuos más importantes de la Junta Carlista de Vetusta, y el que hizo más sacrificios pecuniarios en tiempo oportuno.
- Barinaga, con buenos modos, usando un lenguaje culto, que no era ordinario en él, se negó a las pretensiones del ilustre carlista y sincero creyente Don Francisco Carraspique.
- ¡Ah!, recordando yo después la serenidad y estoicismo de Don Francisco Javier Uriarte, he podido comprender todo lo que nos cuentan de los heroicos capitanes de la antigüedad.
- No tenía niños este matrimonio, y mientras Don Francisco se pasaba la vida sacando a luz los hijos del hombre, su esposa sacaba y criaba pájaros, para lo cual tenía muy buena mano.
- Don Francisco de Paula Canalejas hizo el resumen de los debates, y en su discurso, al hablar de los diversos contendientes, puede verse (página 536 del Boletín ) cómo trata a Verdú.
- De lo que había pasado en la excursión del día de San Francisco de Asís y en otras sucesivas procuró De Pas enterarse en las conversaciones que tuvo con su amiga fuera de la Iglesia.
- Con su traje de verano, tenía el buen Don Francisco aspecto semejante al de los militares que vienen de Cuba, pues a más del trajecito azul, se había encasquetado un sombrero de paja de ala ancha.
- Francisco De Pas, un licenciado de artillería, que entraba mucho en casa del cura, de quien era algo pariente, la había requerido de amores y ella le había contestado a bofetadas el cura se puso colorado.
- Ha fallecido en su celda del convento de las Salesas la señorita doña Rosa Carraspique y Somoza, hija del conocido capitalista ultramontano don Francisco de Asís, monja profesa con el nombre de sor Teresa.
- Lo mismo ella que su tía se pasmaron de ver en el semblante del joven una alegría inusitada, Los ojos le brillaban, y hasta en la manera de saludar a Don Francisco advirtieron algo extraño, que las llenó de alarma.
- Tristán de Ugarte era el nombre con que el médico de Elguea había extendido la partida de defunción de mi tío, y El Dragón el nombre del barco en donde había navegado Juan de Aguirre, según me contó Francisco Iriberri.
- Pero la debilidad de su carácter, sus pocas luces naturales y la mala intención de los que le rodeaban, convertían su piedad en fuente de disgustos para el mismo don Francisco de Asís, para los suyos y para muchos de fuera.
- Muchos días comían o almorzaban juntos, y como ambos amantes habían convenido en enaltecer y restaurar prácticamente la hispana cocina, hacía la individua unos guisotes y fritangas, cuyo olor llegaba más allá de San Francisco el Grande.
- Los navíos que nos habían rescatado, esto es, el Rayo, el Montañés y el San Francisco de Asís, quisieron llevar más adelante su proeza, y forzaron de vela para rescatar también al San Juan y al Bahama, que iban marinados por los ingleses.
- Que Fortunata no se ha muerto, que está en Madrid, que vive cerca de la Plaza Mayor, que vive en la Cava de San Miguel, en la casa de los escalones de piedra, que está fuera de cuenta desde hace un mes, y que Don Francisco de Quevedo la asiste.
- Precisamente en los días últimos del año, cuando ocurrió lo que ahora se cuenta, casi toda la suma estaba sin colocar, y la tenía la señora en su cómoda, esperando una proporción, que Don Francisco tenía en tratos con un señor comandante.
- Cada vez que Don Francisco le llevaba dinero cobrado, un problema de usura resuelto y finiquito, se alegraba tanto la viudita que se le abrían los poros, y por aquellas vías se le entraba el carácter de Torquemada a posesionarse del suyo e informarlo de nuevo.
- Él, por una de esas ironías tan comunes en la vida, era el hombre más grave, seco y desapacible del mundo, comadrón de oficio, y se llamaba Don Francisco de Quevedo (hermano del cura castrense, Quevedo, a quien conocimos en la tertulia del café, junto con el Pater y Pedernero).