Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra frasco

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra frasco en el contexto de una oración.

Término frasco: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "frasco" aquí tienes una selección de 14 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra frasco para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Tía dijo Maxi, que no se olvide el frasco de láudano.
  • ¿Dónde está el frasco que vino de la botica de Cebre?
  • Me fui hacia el frasco del clorhidrato de morfina y me lo bebí todo.
  • Alguno encontró en el cuarto del médico un frasco con polvos de quina.
  • Este frasco es el alcohol de coclearia, y este otro la tintura de acónito.
  • ¡A ver! ¡a ver! las zapatillas y el frasco del anís, que hoy velo a don Santos.
  • Sobre la mesilla de noche se veía una copa y un frasco de aconitina cristalizada de Duquesnel.
  • La pobre criatura posaba alguna vez su manecita en la mano de Gertrudis, que sostenía el frasco.
  • Mira, te pasas por la botica y pides un frasco de aceite de hígado de bacalao, del que yo traía.
  • La esposa de don Pompeyo suspiraba y entregaba las zapatillas suizas y el frasco del aguardiente, y el amo de la casa desaparecía.
  • Ahora recuerdo que oí el tin, como si un casquillo saltara en el momento del golpe y fuera a chocar disparado con el frasco de ioduro.
  • Se acostaba con la niña, a la que daba calor con su cuerpo, y contra éste guardaba el frasco de la leche por si de noche se despertaba aquélla pidiendo alimento.
  • Vamos a ello, y que la alegría más expansiva y la más placentera ilusión de vida (sacando de un armario el frasco del extracto indiano), iluminen el cacumen de mi infeliz amigo, a la acción de este precioso excitante.
  • Se le antojó que bien podían ser las ocho, se vistió deprisa, cogió el frasco del anís, bebió un trago según acostumbraba cuando salía de caza aquel enemigo mortal del chocolate, y echándose al hombro el saco de las provisiones, repleto de ricos fiambres, bajó a la huerta por la escalera del corredor pisando de puntillas, como siempre, por no turbar el silencio de la casa.