Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra fruto

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra fruto en el contexto de una oración.

Término fruto: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "fruto" aquí tienes una selección de 39 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra fruto para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • El fruto de tu vientre.
  • , y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
  • Recta había sido la intención, y amargo el fruto.
  • Aquello otro es la pita, que da por fruto las sogas.
  • No hizo más que esperar que cayera el fruto de maduro.
  • ¿Fue temprano fruto de las lecciones de Julián y Nucha?
  • De paso dejamos sin un fruto los árboles de argán que fuimos encontrando.
  • Hablaba en valenciano á los muchachos, regalándoles el fruto de su experiencia.
  • ¡Ironías de la suerte! El fruto que se ofrecía, que le caía en la boca, allí.
  • ¡había vencido! Y entonces fué cuando vino, con su primer fruto, el verdadero amor.
  • ¿Pero quién enfrenaba a un pensamiento que mordía en el fruto de la ciencia del mal?
  • Este árbol, el argán, tiene un fruto parecido a la aceituna, aunque más redondo y amarillo.
  • Su hijo era la fuerza, la viga y la pesa que exprimían el fruto, oprimiendo, cayendo poco a poco.
  • Cada cosa de estas que ve u oye un niño es una semilla en su alma, que luego echa tallo y da fruto.
  • No cabía duda, ser prudente, coger el codiciado fruto, entrar en aquella canonjía, en casa del Magistral.
  • Pero no comáis del árbol de la ciencia, porque ese fruto agrio os dará una tendencia a mejorar que os destruirá.
  • Cuando Paula estuvo segura de que había fruto de aquella traición, o de las concesiones subsiguientes, dijo a su novio.
  • Pero cuidado con el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, porque el día que tú comas su fruto morirás de muerte.
  • ¿Por qué no había experimentadores en España, cuando la experimentación para dar fruto no exigía más que dedicarse a ella?
  • El paso de aquélla, de Caridad, llegábale como el de una criatura cargada de fruto y hasta le parecía oler a sazón de madurez.
  • ¿Llegaría a conformarse con tal vida, y a contenerse con aquel fruto desabrido del amor sin apetecer otro más dulzón y menos sano?
  • No obstante, la bondad natural de su corazón hizo que se interesase nuevamente por aquella obra pía, que ya había intentado sin fruto.
  • Su boca se fue desellando poquito a poco hasta que rompió, como un erizo de castaña que madura y se abre, dejando ver el sazonado fruto.
  • En 1845, cuando nació Juanito, ya había tenido ella cinco, y siguió pariendo con la puntualidad de los vegetales que dan fruto cada año.
  • En ocasiones se mostraba hasta galante, trayéndole las flores silvestres que le llamaban la atención, o ramas de madroño y zarzamora cuajadas de fruto.
  • La nariz larga, recta, sin corrección ni dignidad, también era sobrada de carne hacia el extremo y se inclinaba como árbol bajo el peso de excesivo fruto.
  • ¿Sería verdad que no estaban sino jugando a marido y mujer y sin querer, con la fuerza toda de la fe en el deber, el fruto de la bendición del amor justo?
  • Un año después un muchacho, al que pusieron por nombre Rafael, y por fin, la menor, Amparito, último fruto de unos amores que se extinguieron tras rápidas e intensas llamaradas.
  • Y esto, para ninguna cosa se debría romper ni echar a mal, si muy detestable no fuese, sino que a todos se comunicase, mayormente siendo sin perjuicio y pudiendo sacar della algún fruto.
  • La fe que llenaba su alma, aquella pasión nacida en la inocencia y que se desarrolló en una noche como árbol milagroso que surge de la tierra cargado de fruto, le removía y le transfiguraba.
  • La naricita de alas palpitantes cobijando una boca sombreada por el vello de un fruto sazonado, y que al entreabrirse mostraba una dentadura fuerte é igual, de blancura de leche, cuyo brillo parecía iluminar su rostro.
  • Y allí, sobre la cuna, contemplando a su fruto, traía a sí a la madre, y mientras el niño sonreía en sueños palpitando sus labios, besaba él a Rosa en la corola de sus labios frescos y en la fuente de paz de sus ojos.
  • Del bolsillo de su mismo amo, robándole en la venta del fruto, dándolo a un precio y abonándoselo a otro, engañándole en la administración y en los arriendos, pegándosela, como usted me enseña, por activa y por pasiva.
  • El bueno de Platón, encontrando al fin el descanso de su vida vagabunda, se había sentado en una piedra del camino, a la sombra de frondoso árbol cargado de fruto (valga la figura) sin que nadie le disputase el hartarse de ella.
  • ¡Bueno estaba su marido para intentar conversiones! El señor Cuadros era un hombre perdido para siempre, un hambriento que había gustado el fruto prohibido, tras muchos años de vida obscura y laboriosa, sin saber lo que era juventud y trabajando como una bestia de carga.
  • Siete años duró el matrimonio, y su único fruto fue Juanito, a quien pusieron tal nombre por apadrinarle el hermano de Manolita, o más bien, doña Manuela, pues el estado de maternidad, ensanchando sus macizas carnes de matrona, habíanla dado un aspecto respetable y majestuoso.
  • Además, eso de tener hijos o no tenerlos debía de depender decíase entonces de la mayor o menor fuerza de cariño que los casados se tengan, aunque los hay enamoradísimos uno de otro y que no dan fruto, y otros, ayuntados por conveniencias de fortuna y ventura, que se carguen de críos.
  • Poco a poco iban llegando los amigos, aquellos hermanos de su alma, que en la soledad en que Plácido estaba le parecían algo como la paloma del arca, pues le traían en el pico algo más que un ramo de oliva, le traían la palabra, el sabrosísimo fruto y la flor de la vida, el alcohol del alma, con que apacentaba su vicio.
  • Había leído más de veinte veces Los tres mosqueteros, y el fruto que sacó de esta lectura fue que los aprendices se burlasen de él viéndolo un día en el almacén, envuelto en un guiñapo colorado, con un rabo de escoba en la cadera y contoneándose como si fuese el mismo D Artagnan con todas sus jactancias de espadachín.