Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "fuego" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra fuego para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Siga el fuego.
- Fuego en ellas.
- El fuego me horripila.
- No hay humo sin fuego.
- Ambos exclamaron fuego.
- ¡Fuego! gritó Briones.
- Una oreja le echaba fuego.
- Prenda usted fuego y verá.
- Ahora no había allí fuego.
- Otra vez hizo fuego Julián.
- Cese er fuego, cese er fuego.
- ¿Prefieres el arma de fuego?
- De sus mejillas brotaba fuego.
- Si prefieres las armas de fuego.
- Acaso su propio fuego le consume.
- El mozo echaba fuego por los ojos.
- La paja y las cañas aman el fuego.
- Chisporroteó el fuego alegremente.
- El sol derramaba una lluvia de fuego.
- No había fuego, ni eran aquellas horas.
- Ahora le pegaría fuego al pueblo entero.
- Allí no basta abrasarse en fuego divino.
- ¡fuego en la raíz! ¡abajo la clerigalla!
- La del Banco echaba fuego por ojos y mejillas.
- Quería prender fuego á la paja de la techumbre.
- El Bahama fue de los que primero entraron en fuego.
- Llamaba con palabras de fuego a su Madre Celestial.
- El fuego le había empujado a un extremo de la plaza.
- Dragones de fuego agitándose en la boca de un horno.
- Pero su frialdad sería capaz de helar el fuego mismo.
- Dejaba un hogar encendido y quien cuidase de su fuego.
- Nunca hablaba del fuego del Infierno a los Carraspique.
- Entraron en la cocina de la venta a calentarse al fuego.
- ¡Fuego graneado! Y no le quedaba hueso sano a ese otro.
- En estos días la arena no echa fuego, como en el verano.
- En los bancos que rodeaban el fuego no cabía más gente.
- Ugarte traía la leña, yo hacía el fuego y Allen guisaba.
- Quería volver al fuego de la pasión, que era su ambiente.
- El fuego del Purgatorio, porque en el Infierno no hay fuego.
- Habían prendido fuego á la barraca por sus cuatro costados.
- Las charcas del río se poblaban de inquietos peces de fuego.
- El fuego cesó y los ingleses penetraron en el barco vencido.
- Dos ideas llevaba clavadas en el cerebro con clavos de fuego.
- Pero no pongo yo mi mano en el fuego porque seas el número uno.
- El pelo rubio, de fuego, y la expresión entre asustada y salvaje.
- El fuego del Real Carlos se pasó al San Hermenegildo, y entonces.
- Entonces sí que en sus mejillas había fuego y en sus ojos dardos.
- Ana sintió fuego en el rostro, pero le pareció absurdo alarmarse.
- En el Trinidad todos demostraban gran ansiedad por comenzar el fuego.
- , y al salir las perdices, les apunta y hace fuego cuando se tiendan.
- El fuego jugueteaba como una fiera con sus víctimas antes de devorarlas.
- ¡Mal rayo que te parta! vociferó el marqués echando fuego por los ojos.
- Las acequias y los charcos del camino parecían poblarse de peces de fuego.
- Algo como pegarle fuego al pueblo o reconstruirlo! La inacción le irritaba.
- Este fuego, ¿no podrá arder para un afecto más alto, más digno del alma?
- Machín padre y Machín hijo estaban los dos arrimados al fuego en la cocina.
- La señorita, pálida, con los dientes apretados, lanzaba fuego por los ojos.
- , es aquel paso de Hernán Cortés cuando manda dar fuego a las judías naves.
- No es de fe repetía en mi opinión, creer que ese fuego es físico, material.
- Y al par encendía en él misterioso fuego, ternura humana, expansiva y dulce.
- Tiempo que un conejo debe estar al fuego, suponiendo que esté recién muerto.
- Como ramilletes de fuego saltaban las aves, é intentaban volar ardiendo vivas.
- Por eso no había prendido ya fuego a la taberna con todos los ladrones dentro.
- Esto es, hijos míos, la última fiebre, el principio del fuego del Purgatorio.
- De sus mejillas, entonces siempre heladas, brotaba fuego, como en lejanos días.
- Dos navíos ingleses, también muy mal parados, hacían fuego sobre el Santa Ana.
- Sólo que a mí no se me ocurren las mejores tretas hasta que tocan a romper el fuego.
- Ana callaba, no veía, no oía, no hacía más que sentir un placer que parecía fuego.
- ¡Ay! sí, el amor era aquello, un filtro, una atmósfera de fuego, una locura mística.
- El Real Carlos y el San Hermenegildo, viéndose atacados inesperadamente, hicieron fuego.
- Unos chicos de un bote contaron espantados en Lúzaro que habían visto fuego en Frayburu.
- Fortunata sí, y por la mente le pasó toda su historia como envuelta en una nube de fuego.
- ¡fuego! Sus manos, que sentían la comezón del homicidio, echaron la escopeta á su cara.
- Yo, ahora mismo, si tuviera quinientos hombres tomaba Estella por asalto y le pegaba fuego.
- El fuego estaba ya ras con ras con la Santa Bárbara, y esta señora no se anda con bromas.
- El general contestó Malespina, sostuvo un horroroso fuego contra el Defiance y el Revenge.
- Si le mando echarse al fuego por mí, ¡al fuego de cabeza! Todos los días jarana en la casa.
- Tristán, el de la cicatriz, propuso que contestáramos con el fuego de uno de nuestros cañones.
- No me pasmo yo de ella respondió el capellán, sino de él, que le teme más al agua que al fuego.
- Preguntó en el comedor, resobándose las manos una con otra, como si quisiera sacar fuego de ellas.
- Las lenguas de fuego comenzaban a salir del interior de la falla, lamiendo la ropa de los monigotes.
- La familia, en estos días de invierno reunida en la cocina, delante del fuego del hogar, me espera.
- ¡Y en qué momento resurgía esta animosidad! Brillaban los ojos, fijos en él con el fuego del odio.
- Quintanar mostraba gran empeño en sostener que el fuego de que se trataba no era material, era simbólico.
- Rendido el Bucentauro, todo el fuego enemigo se dirigió contra nuestro navío, cuya pérdida era ya segura.
- Figúrense ustedes el fuego de estos seis colosos, vomitando balas y metralla sobre un buque de 74 cañones.
- Quiza a alguno de los marineros que vive ahora en el viejo caserón le habrá servido para encender el fuego.
- En que Fortunata admirase su levita y su cabellera rizada a fuego, la cual despedía fuerte olor a heliotropo.
- Poco tiempo después, Nissen, una noche regó con petróleo la cama y el cuarto del oficial y les pegó fuego.
- Tampoco le parecía mal lo de prender fuego a la casa y vengar secretamente el supuesto adulterio de su mujer.
- En la cumbre de esta montaña inaccesible arde un fuego intermitente que se enciende de noche y se apaga de día.
- Y viendo que arreciaba el fuego, gritó dirigiéndose a un pañolero que se había convertido en cabo de cañón.
- De vez en cuando iba a verle para que no se apagase aquel fuego con que ella contaba para calentarse en la vejez.
- Para realizarlo se acomodaba en la vasta mesa, no lejos del fuego del hogar, cebado por Sabel con gruesos troncos.
- Era como si un herrero martillase junto al mismo corazón, remachando a fuego una pieza nueva que se acababa de echar.
- Hizo como que no los veía, y con un poco de fuego en las mejillas, se dejó llevar por don Saturnino hasta el salón.
- Rompiose el fuego entre el Santa Ana y Royal Sovereign, y sucesivamente todos los navíos fueron entrando en el combate.
- Aquellos nombres, afeminados aunque fuesen masculinos, estaban grabados como si fuesen de fuego en la memoria de Visita.
- En los ojos traía fuego misterioso, en las mejillas el color del entusiasmo, de las conferencias íntimas, espirituales.
- Si tuvieras cuarenta años, como cuando fuiste a la tierra del Fuego y me trajiste aquellos collares verdes de los indios.