Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "fuerzas" aquí tienes una selección de 99 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra fuerzas para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Le faltaban las fuerzas.
- Grité con todas mis fuerzas.
- No tengo yo fuerzas para tanto.
- Pero su voluntad no tenía fuerzas.
- Lo reclamaba con todas sus fuerzas.
- Yo creo que hay ideas que son fuerzas.
- Pareció tomar con esto nuevas fuerzas.
- Pero él se opuso con todas sus fuerzas.
- Y yo, aunque sea pobre, no tengo fuerzas para tanto.
- Con nuestras fuerzas vamos siendo dueños del mundo.
- Por la noche, las fuerzas de Lulú comenzaron a ceder.
- Visita se atrevió a medir con la Regenta sus fuerzas.
- Le pido a la Virgen que me dé fuerzas para cantar claro.
- El Magistral paseaba mucho para gastar fuerzas inútiles.
- Las fuerzas reparatrices lo hacen todo, ayudadas del aire.
- Si él se sintiera con fuerzas bastantes, sería de ellos.
- Gastamos año tras año nuestras fuerzas sobre los libros.
- él faltaba a su juramento envejeciendo, perdiendo fuerzas.
- Sacó fuerzas de flaqueza para tomar un partido de repente.
- No tenía fuerzas para coger la escopeta caída á sus pies.
- Reconocíase sin fuerzas para resistir la presencia de su madre.
- Esto no adelanta ni se gradúa, y lo peor es que pierde fuerzas.
- No se deben imponer sacrificios superiores a las fuerzas humanas.
- Otras veces no contestaba porque le faltaban fuerzas para hablar.
- Estaban frente a frente dos adversarios dignos de medir sus fuerzas.
- Y sintió que le volvían las fuerzas, unas fuerzas como de milagro.
- Restauradas las fuerzas, la alegría se desbordaba de aquellas almas.
- Rafaela, que era una mujer de poquísimas fuerzas, ya no podía más.
- Desechaba aquellos pensamientos con todas sus fuerzas, pero volvían.
- Bramaba Mauricia, que ya tenía pocas fuerzas y había caído al suelo.
- Sacó fuerzas de flaqueza, y ayudado por la indignación general, se impuso.
- El pobre muchacho se sentía sin fuerzas para seguir viviendo con la familia.
- Hoy todas esas pequeñas supercherías del pragmatismo y de las ideas fuerzas.
- Pero mis escasas fuerzas apenas lograron alzar del suelo sus brazos desmayados.
- Luego sintió que se le iban las fuerzas, al perder la sangre, y cayó desmayado.
- Por más que este se envalentonó, no pudo levantarse y las fuerzas le iban faltando.
- Ana ponía todas las fuerzas de su voluntad en demostrar a Don Álvaro que no le temía.
- Mesía para recobrar fuerzas perdidas y que esperaba le hiciesen mucha falta dentro de poco.
- Reconciliarás, si te encuentras con fuerzas para ello, después de comer en casa del Marqués.
- Todo esto sería muy bueno si usted tuviera fuerzas para soportar ese teje maneje del pensamiento.
- Ana, inmóvil, había visto salir al Magistral sin valor para detenerle, sin fuerzas para llamarle.
- Y en cuanto a ver a su Divina Majestad, o figurársele, le parecía emoción superior a sus fuerzas.
- Pero dos de ellos siguieron adelante, y Churruca no tuvo que hacer frente más que a fuerzas triples.
- Y al ver cómo infundíamos pavor a fuerzas seis veces superiores, nos creíamos algo más que hombres.
- No podía ocultar la impaciencia, a pesar del dominio sobre sí mismo, que era una de sus mayores fuerzas.
- Era un hombre de una fe tan absurda en sí mismo y en sus fuerzas, que se sentía capaz de emprenderlo todo.
- A veces una mula entraba en un charco hasta el vientre y a fuerza de fuerzas se lograba sacarla del aprieto.
- Tal temor sentía ella, que hasta se encontró con fuerzas inferiores a las de su marido, que era tan débil.
- Reparadas mis fuerzas, pude pensar en servir de algo, poniendo mano a las bombas o ayudando a los carpinteros.
- Ahora no temo la infidelidad, que es un rozamiento con las fuerzas de la Naturaleza que pasan junto a nosotros.
- Ana quería fuerzas, salud, colores, carne, hermosura, quería poder librar pronto a sus tías de su presencia.
- Edelmira y Paco espalda con espalda, como se baila a veces la muñeira, sobre todo en el teatro, medían sus fuerzas.
- Del corredor de la panera salté al callejón como pude, y tuve que emprender, ya sin fuerzas, nueva lucha con el perro.
- Aquí pudimos reponernos, y cuando la tripulación ya se encontró con fuerzas, nos pusimos en derrota, camino de Europa.
- Porque gastamos en leerlos y escribirlos aquellas fuerzas de la juventud que pudieran emplearse en la alegría y el amor.
- Pero cuando pasábamos por delante del agujero de Caracas, Shacu se adelantaba y se ponía a gritar con todas sus fuerzas.
- Recobró parte de sus fuerzas, algo del buen humor, y las presunciones de próxima muerte se desvanecieron en su espíritu.
- Me llevaron a una casa cercana, y allí, junto al fuego, y cuidado por una vieja, recobré la salud, aunque no las fuerzas.
- Ya que las fuerzas vuelven a mi cuerpo, aprovecharlas en una actividad piadosa, que es lo que él llama higiene del espíritu.
- Pero quiere traer a la religión el romanticismo, y yo ¡guarda, Pablo! no me encuentro con fuerzas para librarla de ese peligro.
- También creyó que su fama de hombre de talento se afianzaría probando sus fuerzas en el ajedrez y aplicó a este juego mucha energía.
- Ya no puede haber ni libertad, ni justicia, sino fuerzas que obran por un principio de causalidad en los dominios del espacio y del tiempo.
- Preguntéle dónde iba, y después que nos pagamos las respuestas, comenzamos luego a tratar de si bajaba el turco y de las fuerzas del Rey.
- Yo estaba dispuesto a luchar, como Martín Pérez de Irizar, contra cualquier Juan Florín que me atacase, aunque mis fuerzas no eran muchas.
- Estos últimos han sido terribles y no he cesado de pedir a la Virgen Santísima y a su Hijo que me diesen fuerzas para ver claro en mi porvenir.
- Decir cuánto inventaba la ciencia y el arte en armónico consorcio para conseguir tal objeto, no es empresa que corresponde a mis escasas fuerzas.
- ¿Pero no comprende usted que para mover esa mole sería preciso un aparejo tan colosal, que no habría fuerzas humanas capaces de maniobrar en él?
- Acostumbrada a hacer gimnasia, y a dar masaje, tenía más fuerzas que un hombre, y para ella no era nada sujetar a una mujer como si fuera un niño.
- Julián permanece allí, clavado, sin fuerzas, anonadado por una mezcla de asombro y gratitud a la Providencia, que no puede razonar, pero le subyuga.
- Él había opinado contra la salida, porque conocía la inferioridad de nuestras fuerzas, y además confiaba poco en la inteligencia del jefe Villeneuve.
- Durante la convalecencia de la primera fiebre, las primeras fuerzas que tuvo las gastó el cerebro imaginando poemas, novelas, dramas y poesías sueltas.
- Glocester, sacando fuerzas de flaqueza, se levantó, tendió la mano a doña Rufina, y salió diciendo chistes, haciendo venias y prodigando risas falsas.
- Ahíto y mareado, Julián no tenía fuerzas sino para rechazar con la mano las fuentes que no cesaban de circular pasándoselas los convidados unos a otros.
- Maximiliano, que al principiar el réspice, estaba anonadado, se rehízo de súbito, y todas las fuerzas de su espíritu se pronunciaron con varonil arranque.
- Pero las fuerzas de los enemigos se duplicaron con la ayuda del Dreadnoutgh, del Thunderer y del Poliphemus, después de lo cual fue imposible toda resistencia.
- Y Verdú es un bello ejemplar de esos hombres fuerzas que cantan, ríen, se apasionan, luchan, caen en desesperaciones hondas, se exaltan en alegrías súbitas.
- Cuando estuvo en el trascoro, sacó fuerzas de flaqueza, y aunque iba ciego, procuró no tropezar con los pilares y llegó a la sacristía sin caer ni vacilar siquiera.
- ¡Gracias a Dios que encontraba en su camino una persona decente! Sentíase Maximiliano poseedor de una fuerza redentora, hermana de las fuerzas creadoras de la Naturaleza.
- Y sin embargo, al ver a la insigne dama aristocrática humillarse de aquel modo, avergonzose de no tener valor para imitarla, y sacando fuerzas de flaqueza, ofreció su ayuda.
- Muchas veces el pensar en las fuerzas de la naturaleza, en todos los gérmenes de la tierra, del aire y del agua, desarrollándose en medio de la noche, le producía el vértigo.
- Y ya no le parecía impropio dar rienda suelta a su alegría, aquella alegría causada por fuerzas morales puramente y que tal vez era la alborada del día esplendoroso de la virtud.
- Como él era bueno (por más que la gente no lo creyese), no podía consentir que el labrador siguiese matándose en este empeño de cultivar unas tierras más grandes que sus fuerzas.
- Cuadros, a quien la derrota había privado de fuerzas para discutir su pretendida infalibilidad en jugadas de Bolsa, contestaba afirmativamente al viejo y parecía aceptar todos sus consejos.
- Ana recogió sus fuerzas, atendió a la realidad, a lo que le preguntaban, con intensidad, luchando con el confesor, batiéndose por su interés que era ocultar lo más hondo de su pensamiento.
- Y por esta diferencia, uno y otro bando nos considerábamos rivales, y a veces medíamos nuestras fuerzas en la Puerta de Tierra con grandes y ruidosas pedreas, que manchaban el suelo de heroica sangre.
- Fué una sensación de debilidad, como si de repente le abandonaran sus fuerzas, y se metió en su barraca, no respirando normalmente hasta que vió la puerta con el cerrojo echado y encendido el candil.
- Yo creo que esta certeza y la imposibilidad material de evitarlo, sintiéndose con fuerzas para ello, perturbaron profundamente su alma, capaz de las grandes acciones, así como de los grandes pensamientos.
- Podía disputar a Fermín, con fuerzas iguales acaso, el dominio de Vetusta, de aquella Vetusta que necesitaba siempre un amo y cuando no lo tenía se quejaba de la falta de carácter de los hombres importantes.
- Y a pesar de la desigualdad de fuerzas, tanto padecieron los unos como los otros, siendo el navío de Collingwood el primero que quedó fuera de combate, por lo cual tuvo aquél que trasladarse a la fragata Eurygalus.
- No quedó trasto que no removieran, y para separar de su sitio la cómoda, que era pesadísima, estuvieron haciendo esfuerzos varoniles cosa de un cuarto de hora, no acabando antes porque la risa les cortaba las fuerzas.
- No sabía hablar de otra cosa, y aunque desmadejada ya y sin fuerzas a causa del trabajo y de los alumbramientos, cobraba nuevos bríos para entregarse con delirante actividad a los preparativos de boda, al equipo y demás cosas.
- Barret, animado por la posesión de un nuevo rocín joven y brioso, volvió con más ahinco á su trabajo, á matarse sobre aquellos terruños, que parecían crecer según disminuían sus fuerzas, envolviéndolo como un sudario rojo.
- No poseía Julián fuerzas para luchar con él, ni lo intentaba, pareciéndole secundario el perjuicio que a la casa de Ulloa originase la mala administración de Primitivo, en proporción al daño inmenso que estuvo a punto de causarle Sabel.
- La idea de un orgullo abatido, de un ánimo esforzado que sucumbe ante fuerzas superiores, no puede encontrar imagen más perfecta para representarse a los ojos humanos que la de aquel oriflama que se abate y desaparece como un sol que se pone.
- En el alcázar de popa estaba uno que comprendí era el general Álava, y, aunque herido en varias partes de su cuerpo, mostraba fuerzas bastantes para dirigir aquel segundo combate, destinado quizá a hacer olvidar respecto al Santa Ana las desventuras del primero.
- Tratado Tercero Cómo Lázaro se asentó con un escudero, y de lo que le acaeció con él Desta manera me fue forzado sacar fuerzas de flaqueza y, poco a poco, con ayuda de las buenas gentes di comigo en esta insigne ciudad de Toledo, adonde con la merced de Dios dende a quince días se me cerró la herida.
- Por más que el jinete trataba de sofrenarlo agarrándose con todas sus fuerzas a la única rienda de cordel y susurrando palabritas calmantes y mansas, el peludo rocín seguía empeñándose en bajar la cuesta a un trote cochinero que descuadernaba los intestinos, cuando no a trancos desigualísimos de loco galope.
- Tendida en el lecho que había sido campo de donde brotaron tres vidas, llegó a faltarle el habla y las fuerzas, y cojida de la mano a la mano de su hombre, del padre de sus hijos, mirábale como el navegante, al ir a perderse en el mar sin orillas, mira al lejano promontorio, lengua de la tierra nativa, que se va desvaneciendo en la lontananza y junto al cielo.
- Y el poeta, envidiando su alegría, seguía en su puesto, iluminado por la última crepitación de la hoguera, desfallecido de hambre y de dolor, llorando de veras ahora que comenzaba a verse en la obscuridad, esperando algo vago e indeterminado, sin fuerzas para hacer nada y estremeciéndose al oír aquella voz tenue como un hilillo de seda, que se quebraba al llegar a lo más alto de la romanza, ahogándola con sus aplausos los complacientes convidados de la mamá.