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Ejemplos de oraciones con la palabra fundadora

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra fundadora en el contexto de una oración.

Término fundadora: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "fundadora" aquí tienes una selección de 49 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra fundadora para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Pero la fundadora no estaba.
  • Una monja, una fundadora de conventos.
  • Repuso la fundadora con cierto aturdimiento.
  • Ya la fundadora había entregado el triste estipendio.
  • El grupo que rodeaba a la fundadora se fue disolviendo.
  • La fundadora inspiraba a doña Lupe grandes simpatías.
  • Pero, hijo replicó la fundadora, si usted es un pobre.
  • Izquierdo propuso la fundadora sonriendo, ya sabe usted.
  • Vamos a ver dijo la virgen y fundadora, con resolución.
  • La fundadora hizo entonces una observación humorística.
  • ¡Qué dice este hombre! exclamó la fundadora horrorizada.
  • ¡Ah!, señora dijo a la fundadora, secándose las lágrimas.
  • Y permaneciendo ambas en pie, la fundadora dijo a su amiguita.
  • Entró la fundadora en la casa y vio el altar, que estaba muy bien.
  • Menudo réspice le echó la fundadora a su sobrino cuando salieron.
  • Cuando la fundadora entró, la enferma continuaba en el mismo estado.
  • Fue allá la fundadora, y se alegró de encontrar a Ballester en la sala.
  • La fundadora, atacada de una hilaridad convulsiva, se reía con toda su alma.
  • Parecía confirmar con una mirada de sinceridad lo que la fundadora declaraba.
  • Marchose el porfiado ciego, y la fundadora siguió hablando con el Padre Nones.
  • Vamos pensó la fundadora, ¿a que tirando por la calle de en medio salgo bien?
  • ¡Qué monísima es la criatura! exclamó la fundadora con amable ironía y gracejo.
  • Con cierta tranquilidad, y más risueña que enojada, la fundadora dijo a sus amigas.
  • Bebió con ansia, y entre tanto, la fundadora llevaba aparte a Ballester y le decía.
  • Pero sospechando que la fundadora iba a sacar el temido guante, se despidió con prisa.
  • Tiene razón el maestro Curtis dijo la fundadora, poniendo la cara más severa que le fue posible.
  • Ii Dos horas antes de la señalada para que Mauricia recibiera a Dios, ya estaba allí la fundadora.
  • Tiempo hacía, mucho tiempo, que la insigne fundadora no se había encontrado en compromiso semejante.
  • Ballester se reía y Maximiliano estaba muy serio, lo que reparó la fundadora, apresurándose a decir.
  • Entre tanto, la fundadora, a pesar de su mucha prisa, entablaba una rápida conversación con Don José.
  • Púsose de centinela en la calle del Bastero, y cinco minutos después vio a la fundadora entrar en la casa.
  • Sus talentos de fundadora se revelaron entonces, asustando a todo aquel señorío que no sabía salir de ciertas rutinas.
  • Dijo la fundadora, uniendo la cortesía a la modestia, y permitiéndose el característico guiñar de ojos, un tanto picaresco.
  • La fundadora, con aquella actividad vivaracha que en todo ponía, dictó a Severiana algunas disposiciones para la ceremonia que se preparaba.
  • En la calle de Toledo tomaron ellas un simón para ganar tiempo, y el bendito Ido se fue a cumplir el encargo que la fundadora le había hecho.
  • Gracias a sus parientes, no se vio en el trance fatal de tener que mandar a la calle a los asilados a que pidieran limosna para sí y para la fundadora.
  • Volvió la fundadora a sermonearle, pues no se contentaba con promesas, y se despidió diciendo que si no estaban el jueves, se podía quedar con ellos.
  • Doña Lupe y Fortunata se levantaron, y la fundadora saludó con aquella gracia y amabilidad que eran iguales para el Rey y para el último de los mendigos.
  • Allí cuchichearon algo referente a Fortunata, y habiéndole preguntado a la santa su parecer respecto al joven Rubín, la fundadora se expresó de este modo.
  • Fortunata notó en la cara apacible de la fundadora cierta severidad estudiada, y para romper aquel hielo, dijo lo siguiente, cuya oportunidad podría dudarse.
  • ¡Jacinta metida a santa fundadora! ¡Qué compromiso! Ahora sí que no sé cómo salir del paso, porque ahora sí que me condeno de veras, si me obstino en la negativa.
  • ¿Pero no podría ser que Mauricia, arrepentida y bien confesada y absuelta, se hubiera trocado, al morir, en criatura sana y pura, tan pura como la misma santa fundadora.
  • El niño estaban tan mimado, que la fundadora del establecimiento tuvo que tomar cartas en el asunto, amonestando severamente a sus amigas y cerrándoles la puerta no pocas veces.
  • ¡Y era pariente suya, lejana, por los Morenos! El amor propio y el orgullo inflaban a doña Lupe cuando se consideraba mangoneando en cosas de beneficencia elegante a las órdenes de la ilustre fundadora.
  • Estas reflexiones fueron como un inciso en lo que aquella tarde pensaba la señora, inciso que se abrió al ver pasar a Guillermina, cerrándose cuando la virgen y fundadora desapareció por la calle abajo.
  • Cuando concluyeron, dijo a esta que había dado orden en el escritorio de que le entregaran el sobrante de su cuenta personal, con cuya noticia su puso la fundadora como unas castañuelas, y no pudiendo contener su alegría, se fue derecha a él, y le dijo.
  • Tiempo hacía que Guillermina la fascinaba, más por el señorío que por la virtud, y ya que la gran fundadora iba a hacer patente su santidad, teniendo por corte a las damas más encopetadas, en lugar accesible a doña Lupe, ¿por qué no había esta de intentar meter la jeta?
  • VII Guillermina, virgen y fundadora i De cuantas personas entraban en aquella casa, la más agasajada por toda la familia de Santa Cruz era Guillermina Pacheco, que vivía en la inmediata, tía de Moreno Isla y prima de Ruiz Ochoa, los dos socios principales de la antigua banca de Moreno.
  • La mirada sola de la virgen y fundadora parecía extraerle la representación ideal que de sus propias acciones y sentimientos tenía aquella infeliz en su espíritu, como la tenemos todos, representación que se aclara o se oscurece, según los casos, y que en aquel resplandecía como un foco de luz.