Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "furioso" aquí tienes una selección de 80 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra furioso para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Viene furioso.
- Estaba furioso.
- Estaba furioso.
- Mi padre furioso.
- Gritó él furioso.
- Estaba furioso de celos.
- Somoza, furioso, gritaba.
- El viento bramaba furioso.
- El viento soplaba furioso.
- El perrero estaba furioso.
- Frígilis se puso furioso.
- Respondió Trabuco furioso.
- Rugió furioso don Álvaro.
- Y añadía furioso el Rojo.
- El marqués estará furioso.
- Preguntaba Echaide, furioso.
- El mar seguía cada vez más furioso.
- ¡Tira tú, bobo! gritó Crespo furioso.
- Movíase furioso en los linderos de su bancal.
- Es fiera y las hambres largas le ponen furioso.
- Salió de la capilla furioso, sin disimularlo apenas.
- El padre estaba furioso y hablaba de tratarlas a latigazos.
- Batiste, excitado por el coro de gemidos, se levantó furioso.
- Y ya a diez pasos de la verja volvió atrás furioso, gritando.
- El Cacho tenía un juego furioso de hombre pequeño é iracundo.
- Las velas dieron un parchazo furioso en los palos, y alguna se rasgó.
- La sonrisa burlona de Olvido, que se celaba ya, le había puesto furioso.
- En casos apurados, Zaldumbide era un gran piloto y hombre de un valor furioso.
- Guarda el oso, guarda el oso, que me deja hecho pedazos, y baja tras ti furioso.
- El duque, a quien había abierto algún criado, golpeaba furioso la puerta de la alcoba.
- Dícese que Napoleón está furioso con su almirante, y que piensa relevarle inmediatamente.
- Si estás furioso, si no puedes contenerte, también tú tendrás disculpa hagas lo que hagas.
- Quintanar comprendió que aquello era una insolencia, pero estaba furioso y no quiso recogerla.
- Rubín estaba furioso, y sostenía que el Gobierno no tenía vergüenza si no fusilaba en el acto.
- El agua azotaba los cristales, el viento silbaba furioso, dando unas notas de tiple extraordinarias.
- A esta rubia guapa, que se llamaba Estrella, la distinguían casi todas las vecinas con un odio furioso.
- V LA TEMPESTAD Unos días después, una mañana de octubre, me desperté con el ruido furioso del viento.
- El único que protestaba en la casa, revolviéndose furioso contra las desatinadas innovaciones, era don Eugenio.
- Maximiliano se ponía furioso, y doña Lupe, consultada sobre el particular, dio su dictamen favorable a la salida.
- Esta parte ridícula, según él, de su empeño, ponía furioso unas veces al gentil Mesía y otras de muy buen humor.
- Una nube negra, en forma de pájaro monstruoso, cubría toda la ciudad y lanzaba sobre el duelo aquel chaparrón furioso.
- Como un jabalí furioso se entró por los campos, pisoteando las plantas, saltando las arterias regadoras, tronchando cañares.
- Era el grupo de castaños, inmóvil unas veces, otras violentamente sacudido por la racha del ventarrón furioso y desencadenado.
- Sin embargo, ocurre que el sol, que tiene celos del agua, a la que también adora, sorprende a los dos amantes y se pone furioso.
- ¡El papel Provisor sube! decía Foja furioso al oído de Glocester, a quien encontró en el atrio de la catedral, al salir de misa.
- Y furioso contra la fatalidad, que le había dado por madre a doña Manuela, cerraba los puños como si quisiera estrangular a alguien.
- Furioso ante la idea de que no había habido allí nada, ningún crimen cuyo autor debía ser él, según exigían las leyes del honor.
- Después me vestí de prisa y fuí a ver al duque, que bramaba furioso, con una pistola en la mano, dando golpes en la puerta de la alcoba.
- Furioso, amenazador, enarbolaba don Pedro un arma extraña, una bota de acero, que se disponía a dejar caer sobre la cabeza del capellán.
- De pronto, tras de un golpe furioso de viento, salió el sol, iluminando con una luz cadavérica el mar lleno de espuma y de color de barro.
- Apresado por los ingleses, era casi imposible manejarlo a causa del mal estado y del furioso vendaval que se desencadenó en la noche del 21.
- Y Cuadros, furioso, iba de un extremo a otro del salón manoteando, gozándose cruelmente en pintar a su discípulo toda la grandeza de su ruina.
- Doña Manuela, recogiéndose la cola de su bata teatral, bajó a la cuadra, no pasando de la puerta por miedo al caballo, que se revolcaba furioso.
- Yo me disculpé diciendo que me lo habían contado tal como lo referí, y Don José María se puso furioso, llamándome zascandil, embustero y enredador.
- ¡Ah, si viera usted lo furioso que se ponía cuando le decía yo que me gusta un guisado de falda y pechos como los que se comen en los bodegones! Pues nada.
- Uno de los voluntarios le dió un bayonetazo en el hombro izquierdo, y Martín, furioso por el dolor, le tiró una estocada que le atravesó de parte a parte.
- Lejos de corresponder a su justa impaciencia, nuestra remolcadora se preparaba a tomar rizos y a cargar muchas de sus velas, para aguantar mejor el furioso levante.
- Con lucidez repentina, el capellán retrocedió dos años, escuchó de nuevo los quejidos de una mujer maltratada a culatazos, recordó la cocina, el hombre furioso.
- Y sobre aquellas ruinas de su indignación artística se paseaba furioso, deseando algo más suculento para la ira y la venganza que la tinta y el papel mudo y frío.
- Ese espectáculo de las olas, tan pronto tranquilas en su marcha como lanzadas a la carrera en un furioso galope, tiene, a pesar de su monotonía, un inexplicable interés.
- El honrado Guimarán daba media vuelta y se iba furioso, llena el alma de rencores y envidias pasajeras, y Frígilis seguía sonriendo y movía la cabeza a un lado y a otro.
- Y el viejo, con el bigote un tanto erizado y los mongólicos ojos echando chispas, se movía y braceaba furioso, como si arrojara su indignación a la cara de un ser invisible.
- ¡Pues para este viaje no necesitábamos alforjas! gritó Contracayes, no menos furioso, volviéndose al consternado Peláez, que no había previsto aquel choque de dos malos genios.
- Refirió de su profesor en la clínica de Santiago, que al entrar en el cuarto de las parturientas y ver la estampa del santo con sus correspondientes candelicas, solía gritar furioso.
- Está furioso el infeliz, y costó Dios y ayuda quitarle un maldito revólver que ha comprado y con el cual quiere fusilar a las pobres Samaniegas y a otra persona que suele pasear por el barrio.
- Cuando Carlos supo que Martín estaba solamente herido en un brazo y que se paseaba vendado por el pueblo siendo el héroe, se sintió furioso, pero por si acaso, no se atrevió a salir a la calle.
- ¡Al infierno! ¡qué sé yo dónde me lleva este hombre! contestó don Víctor sin dar muchas voces, furioso, empeñado en abrir el paraguas que tropezaba con las ramas y se enredaba en las zarzas.
- El capataz, que era de estos irlandeses que tienen un odio furioso a Inglaterra, nos prometió que no sólo no diría nada, sino que si veía algún espía en la finca lo zambulliría en el estanque.
- ¡Don Pompeyo, tiene usted razón! gritaba un perdido al despedirse de la última peseta ¡tiene usted razón, no hay Providencia! ¡Joven, no sea usted majadero, y no confunda las cosas! Y salía furioso del Casino.
- Don Álvaro calculaba, furioso de impaciencia, cuánto tiempo tardaría aquella naturaleza en adquirir la fuerza necesaria para volver a sentir los impulsos sensuales, que eran la fe viva del señor Mesía y su esperanza.
- Un metro cúbico de gas se precipitó a la boca con tanta violencia, que Nicolás tuvo que ponerse tieso para darle salida franca, y a pesar de lo furioso que estaba, supo cuidar de que la mano desempeñara su obligación.
- Idea tuvo de arrojarse del coche, y a pie, a todo correr, volver furioso al Vivero a sorprender lo que el presentimiento le daba por seguro, lo que no había pasado tal vez en el bosque, pero lo que estaría pasando en la casa.
- Tardó aún cosa de dos minutos en recobrar la expedición de la lengua y en poder escupir al ventarrón, cada vez más desencadenado y furioso, una retahíla de injurias contra los infames calumniadores del partido de Trampeta.
- El espíritu del sietemesino, revuelto desde el fondo a la superficie por la pasión, como un mar sacudido por furioso huracán, se corría, digámoslo así, de una parte a otra, explayándose en toda idea que se le pusiese delante.
- Y al llegar aquí era cuando furioso contra sí mismo, rasgaba aquellos papeles el Magistral, airado porque no sabía escribir de modo que insultara, que matara, que despedazara, sin insultar, sin matar, sin despedazar con las palabras.
- ¡No haber visto esto, Señor, no haberlo visto! Estaba tan furioso el cura por lo mal que le había salido aquella compostura, y su amor propio de arreglador padecía tanto, que no pudo menos de desahogar su despecho con estas coléricas razones.
- Entre tanto don Fermín no sabía por Petra nada más que noticias vagas, suficientes para tenerle toda la vida sobre espinas, para hacerle vivir como un loco furioso que tenía además el tormento de disimular sus furores delante del mundo, y de doña Paula singularmente.
- Tenía fiebre, agitábase furioso, como si aún corriese por el cauce de la acequia cazando al hombre, y sus gritos asustaban á los pequeños y á las dos mujeres, que pasaron la noche de claro en claro, sentadas junto al lecho, ofreciéndole á cada instante agua azucarada, único remedio casero que lograron inventar.
- De todos los extremos de la vega llegaban chirridos de ruedas, canciones perezosas interrumpidas por el grito que arrea á las bestias, y de vez en cuando, como sonoro trompetazo del amanecer, rasgaba el espacio un furioso rebuzno del cuadrúpedo paria, como protesta del rudo trabajo que pesaba sobre él apenas nacido el día.
- Cuando se convenció de que don Fermín, por mucho que disimulase, estaba enamorado como un loco de la Regenta, furioso de celos, y de que no había sido su amante ni con cien leguas, y de que a ella, a Petra, sólo la había querido por instrumento, la ira, la envidia, la soberbia, la lujuria se sublevaron dentro de ella saltando como sierpes.