Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "furiosos" aquí tienes una selección de 16 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra furiosos para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Se oían gritos furiosos, voces iracundas.
- Ladraban los perros, cada vez más furiosos.
- Nosotros mismos, los vascos, estábamos furiosos.
- Otros melómanos furiosos vio la dama en el palco.
- Pero afirmó repetidas veces, entre furiosos juramentos, que no y que no.
- La bajaron a la tienda, para librarla de los gritos furiosos y de las injurias de su padre.
- Y atropelladamente, habló de su porvenir, trazando con furiosos brochazos el cuadro de su felicidad.
- Y eran inútiles todos los argumentos de los dos solterones, furiosos al verse atacados en su avaricia.
- El torrero era viudo, y Quenoveva dirigía a sus ocho hermanos como a un rebaño, a fuerza de gritos furiosos.
- Los que estaban furiosos eran los libre pensadores que comían de carne en una fonda todos los viernes Santos.
- Ninguno de los hombres llevaba armas, pero a garrotazos mataron tres de aquellos furiosos animales, Zalacaín dos y el de Larrau otro.
- interminable, y arrojaba puñados al suelo, arremolinándose en torno de él las gallinas y palomos, escandalosas, agresivas, disputándose aquel maná con furiosos picotazos.
- Al principio, el Cacho se defendía bien y remataba el juego con golpes furiosos, pero luego, como si hubiese perdido el tono, comenzó a hacer faltas con una frecuencia lamentable y el partido se igualó.
- Y pasaba la tribu al galope, dando furiosos saltos, con sus caretas horriblemente grotescas y esgrimiendo por encima de sus cabezas enormes navajas de madera pintada con manchas de bermellón en la corva hoja.
- Yo necesitaba estar solo para saborear mi felicidad, y en vez de ir al casino o a mi casa, me marchaba al Rompeolas, me sentaba en el pretil con las piernas para afuera y miraba el mar a la luz de la luna o a la luz de las estrellas, retorciéndose en torbellinos furiosos.
- Huyó de aquellos sitios, dirigiéndose al final de la feria, donde estaban los restaurants al aire libre, las buñolerías apestando el ambiente con el aceite frito de sus fogones, y las rifas, cuyos dueños atraían con furiosos gritos a la gente, prometiendo una fortuna.