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Ejemplos de oraciones con la palabra gabriel

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra gabriel en el contexto de una oración.

Término gabriel: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "gabriel" aquí tienes una selección de 22 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra gabriel para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Gabriel, tráeme agua.
  • Gabriel, no me abandones.
  • Gabriel, ¿eres tú hombre de valor?
  • El tío Gabriel me lo decía mil veces.
  • Tenía a papá y a Gabriel con quien vivir siempre.
  • A mi inolvidable hermana Marcelina, su más amante hermano, Gabriel.
  • Lo cierto es que don Gabriel en poco tiempo asumió el mando de la casa.
  • ¡Ya usted me comprende! Con el señorito Gabriel sí que tuve algún trato.
  • Siempre te imitaste más a Gabriel y a mí que a tu madre que santa gloria haya.
  • Gabriel irá conmigo añadió Don Alonso, mirándome de un modo que infundía valor.
  • He cuidado mucho a mi hermanito Gabriel, que era delicado de salud y no tenía madre.
  • Pero es más listo que una centella, y ya en vida del tío Gabriel se echaba mano de él para todo.
  • Don Gabriel los tenía muy a raya a entrambos, olfateando en Primitivo un riesgo serio para su influencia.
  • Y don Gabriel, el segundón, se vino a los Pazos de Ulloa, para acompañar a su hermana, según decía, y servirle de amparo.
  • Si no hallaba marido, viviría con Gabriel cuando éste, acabada la carrera, se estableciese según conviene al mayorazgo de la Lage.
  • Fuese lo que fuese, la justicia no descubrió a los autores del delito, y don Pedro quedó en breve sin otro pariente que su tío Gabriel.
  • Cuando el señorito Gabriel quedó sin mamá de pequeñito, lo cuidó con una formalidad que tenía la gracia del mundo, porque ella no era mucho mayor que él.
  • Don Manuel Pardo mejoraba en tercio y quinto a su primogénito Gabriel, que entre la mejora, su legítima y el vínculo, vendría a arramblar con casi toda la casa de la Lage.
  • Cuando nació el señorito Gabriel, que andará en los diecisiete o poco más, ya no se pensaba que la señora volviese a tener sucesión, porque andaba delicada, y le probó tan mal el parto, que falleció a los pocos meses.
  • Pero tres o cuatro años después de la muerte de su hermana, don Gabriel sufrió ataques de gota que pusieron en peligro su vida, y entonces se divulgó lo que ya se susurraba acerca de su casamiento secreto con la hija del carcelero de Cebre.
  • Mientras la madre atesoraba, don Gabriel educaba al sobrino a su imagen y semejanza, llevándolo consigo a ferias, cazatas, francachelas rústicas, y acaso distracciones menos inocentes, y enseñándole, como decían allí, a cazar la perdiz blanca.
  • Una de las habilidades de don Gabriel fue hacer partijas con su hermana cogiéndole mañosamente casi toda su legítima, despojo a que asintió la pobre señora, absolutamente inepta en materia de negocios, hábil sólo para ahorrar el dinero que guardaba con sórdida avaricia, y que tuvo la imprudente niñería de ir poniendo en onzas de oro, de las más antiguas, de premio.