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Ejemplos de oraciones con la palabra gemía

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra gemía en el contexto de una oración.

Término gemía: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "gemía" aquí tienes una selección de 16 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra gemía para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • No puedo gemía la señora.
  • ¡Padre! ¡Padre! y su voz gemía.
  • El demandadero rezaba y gemía en el coche.
  • ¡rey de sa mare! 21 gemía la pobre Teresa.
  • El demandadero gemía en el fondo del coche.
  • Y mientras el violín gemía diciendo a su modo.
  • El viento silbaba y gemía con alaridos violentos.
  • Y éste gemía más estrujando entre sus pálidos labios el conmovido pezón seco.
  • ¡Perdónam, Pimentó! gemía el herido con voz infantil, aterrado por la pesadilla.
  • Un milagro, Virgen Santísima gemía Gertrudis con los ojos velados por las lágrimas.
  • En aquellas cartas que rasgaba, lloraba, gemía, imprecaba, deprecaba, rugía, arrullaba.
  • Apenas daba acuerdo de sí, y gemía, al moverse, como si tuviera molido a palos su ruin y desdichado cuerpo.
  • El domador era un verdadero canalla y pegaba al animal en los dedos de las patas, y el oso babeaba y gemía con unos gemidos ahogados.
  • Cuando él gemía o respiraba muy fuerte, le arrullaba dándole suaves palmadas en la espalda, y por no apartar sus manos de aquella obligación, siempre que quería saber si sudaba o no, acercaba su nariz o su mejilla a la frente de él.
  • ¡Adentro, adentro! Y ayudada por otras mujeres, Teresa y su hija fueron metidas casi á viva fuerza en el estudi, revolviéndose desgreñadas, rojos los ojos por el llanto, el pecho palpitante á impulsos de una protesta dolorosa, que ya no gemía, sino aullaba.
  • Pero aun en este mismo existía diferencia notable, pues Julián distinguía claramente que se habían animado los emblemas de piedra, y el pino era un árbol verde en cuya copa gemía el viento, y los dos lobos rapantes movían las cabezas exhalando aullidos lúgubres.