Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "genio" aquí tienes una selección de 71 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra genio para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- ¡bonito genio tengo yo.
- ¡Bonito genio tenía él.
- Dispensa, hija, ¡qué genio!
- No sea usted tan vivo de genio.
- Mi mujer gasta un genio muy vivo.
- A cuenta que no es corto de genio.
- Sólo tiene buen pelo y buen genio.
- ¡Y que tengo yo un genio mu blando.
- Pero se empeña en buscarme el genio.
- Tú eres una sosona y no tienes genio.
- Bonito genio tengo yo para estas cosas.
- No, señorita, no sea tan viva de genio.
- Y que tiene el genio blando este señor Ido.
- ¡Sólo el genio tenía aquellas revelaciones!
- Yo le digo que no sea panoli y que tenga genio.
- Contestó Segismundo con cara de muy mal genio.
- Sil Wilkins, mi capitán, era un hombre de genio.
- La señorita Rita tiene el genio así, franco y alegre.
- ¡Ay, qué gracia! Me gusta usted por lo corto de genio.
- Las que tienen genio, aprenden en un abrir y cerrar de ojos.
- Explícate, hombre añadió doña Lupe, que era viva de genio.
- Tenía el genio fuerte y no consentía la más pequeña falta.
- Si algo expresaba era un genio muy malo y un carácter de vinagre.
- Se lo prevengo, señor, para que le lleve el genio y le diga que sí.
- La muerte frita no figura entre los suicidios de los hombres de genio.
- ¡Jesús, qué mal genio ha echado este hombre! Si le voy a dar la guita.
- ¡Vaya un genio que has echado! le dijo doña Lupe, sin que él la mirara.
- En San Carlos corría como una verdad indiscutible que Letamendi era un genio.
- No se conoce el genio de las personas hasta que no llega la ocasión de mostrarlo.
- Recíbele todo lo que quieras dijo él variando de táctica con la rapidez del genio.
- La Superiora, que era mujer de genio fuerte, no se pudo contener y desde arriba gritó.
- ¡Vaya con la señora esta qué genio gasta!, ¡y cómo me trata! ¿No sabe quién soy?
- Esta, que también tenía su genio, hervía interiormente en despecho y deseos de revancha.
- Propongo gritó Juanito Reseco, encaramado en una silla que en vista de ese rasgo de genio.
- Caritativa y discreta, pero con el más arisco y endemoniado genio que he conocido en mi vida.
- Sí, sí, le volvían la espalda a él, el santo, el hombre de genio, el mártir de la piedad.
- La comarca aborrecía a entrambos, pero Barbacana inspiraba más terror por su genio sombrío.
- Después, buscando en la biblioteca, halló el Genio del Cristianismo, que fue una revelación para ella.
- En esto apareció en el extremo Oriente un nuevo artista, un genio que acabó de perturbar a Don Bonifacio.
- Creo que en Madrid tiene así los amantes (juntando y separando los dedos.) Si es claro, si genio y figura.
- Ayúdeme usted, no tenga usted mal genio le dijo Martín a la muchacha tomándole la mano y dándole un duro.
- Indudablemente ha concluido, yo puedo ser un genio, pero he de reconocer que aquí, en este pueblo, no estoy solo.
- ¡Ay!, tengo el genio tan vivo, que rompería la puerta, cogería al niño y le llevaría a que le dieran de mamar.
- Su hablar era más áspero, su genio, más egoísta e impaciente, sus deseos y órdenes se expresaban en forma más dura.
- Ahora, Tónica ya no encontraba tan insignificante a don Ramón y hasta creía ver en él cierta aureola de hombre de genio.
- Desde que observé esta coincidencia, no condeno en absoluto ninguna utopía, y todos los mentirosos me parecen hombres de genio.
- En la casa gozaba fama de genio violento, y hasta doña Manuela la trataba con ciertas reservas para evitar sus explosiones iracundas.
- Y como tiene un genio tan raro, y como se le ha metido en la cabeza que las escuadras y los cañones no sirven para nada, no puede comprender que yo.
- Turbada en sus propósitos de pelea por el buen genio y los cariñosos modos que el pérfido traía aquella noche, Jacinta rompió a llorar como un niño.
- Sentía la de Rubín una gran turbación, mezcla increíble de cortedad de genio y de temor ante la superioridad, y se puso muy colorada, después como la cera.
- ¡Qué mal genio tiene! dijo la santa sentándose junto al lecho, mientras Fortunata agasajaba a su hijo, y metiéndole el pecho en la boca, trataba de aplacarle.
- ¡Adiós, Rafael! ¡Tú eras un poeta! ¡Tú eras un genio! ¡Así moriré yo también! ¡En la miseria!, porque soy un bohemio y no venderé nunca mi conciencia.
- Pintor en sus ratos de ocio, violinista y compositor y genio por los cuatro costados, era un mixtificador audaz con ese fondo aparatoso y botarate de los mediterráneos.
- Márchese a su Londres, estese allí quietecito, muy quietecito, y si se le presenta una inglesa fresca y de buen genio, cásese, apechugue con ella, aunque sea protestante.
- Baldomero era juicioso, muy bien parecido, fornido y de buen color, cortísimo de genio, sosón como una calabaza, y de tan pocas palabras que se podían contar siempre que hablaba.
- No perdió ninguno de los pormenores del combate, ni se extinguió su genio de militar y de marino sino cuando la última fugitiva palpitación de la vida se disipó en su cuerpo herido.
- De los palos que le daba a mi mujer hace treinta años, me arrepiento, aunque creo que bien dados estuvieron, porque era más mala que las churras, y con un genio más picón que un alacrán.
- Como su carácter era algo arrebatado y su genio vivo, daba las órdenes gritando y con tanto coraje, que si no las obedeciéramos porque era nuestro deber, las hubiéramos obedecido por miedo.
- Pasados los dos o tres primeros meses de lactancia, el genio de los niños se agria, y sus llantos y rabietas son frecuentes, porque empiezan los fenómenos precursores de la dentición a molestarles.
- A este sentimiento consagré mi edad viril y a él consagro esta faena de mis últimos años, poniéndole por genio tutelar o ángel custodio de mi existencia escrita, ya que lo fue de mi existencia real.
- Para que la armonía pudiera subsistir, por una especie de equilibrio que la naturaleza establecía entre los temperamentos, resultaba que unos tresillistas eran temerones y de un genio endiablado, y otros, v.
- Tanto hizo Segunda y tales enredos armó, que Estupiñá entró una mañana, gruñendo y echándoselas de hombre de mal genio que tiene que contraer todos los músculos de su cara para enfrenar su indignación.
- Y mientras dura el embeleso de esta contemplación, parece que un genio amigo viene y me quita de encima la pesadumbre de los años, aligerando la carga de mi ancianidad, que tanto agobia el cuerpo como el alma.
- Su máscara de misantropía y aquella displicencia de genio perseguido eran natural consecuencia de haber llegado al medio siglo sin encontrar su asiento, pues treinta años de tentativas y de fracasos son para abatir el ánimo más entero.
- Arcale, que sabía que el muchacho era listo y de genio vivo, le utilizó para recadista en el coche de Francia, y cuando aprendió a guiar, de recadista le ascendieron a cochero interino y al cabo de un año le pasaron a cochero en propiedad.
- No sabía vencer el farmacéutico su genio vivo y zumbón, ni mostrarse tan habilidoso como el caso exigía, y aunque Fortunata le tiraba de los faldones de la levita para que tomase un tono más contemporizador, el maldito no se podía contener.
- Y ella, bajo su exterior abobado de muchacha tímida y devota, ocultaba un carácter varonil, un genio insufrible, el mismo estallido de nerviosidad iracunda y atronadora que se manifestaba en el Fraile cuando le salía mal un negocio o un deudor se negaba a pagarle.
- Tocó la niña su pieza con no poca fatiga, a ratos aporreando las teclas como si las quisiera castigar por alguna falta que habían cometido, a ratos acariciándolas para que sonaran suavemente con ayuda de pedal, arqueando el cuerpo, ya de un lado, ya de otro, y poniendo cara afligida o de mal genio, según el pasaje.
- Las relaciones entre Nicolás y la viuda, que habían sido frías hasta un par de meses antes de los sucesos referidos, eran en la fecha de estos muy cordiales, y no porque tía y sobrino tuviesen conformidad de genio, sino por cierta coincidencia en procederes económicos que atenuaba la gran disparidad entre sus caracteres.
- Iba al despacho del poderoso Morte, a aquella Meca de la fortuna, y sentía una inmensa extrañeza al ver que la gente no mostraba la menor impresión, que el cielo estaba azul, que todo se hallaba como siempre y no surgía la más leve señal exterior para hacer saber al mundo que el gran genio se había equivocado por primera vez aconsejando la baja.
- El Agustín, el Herós y el Leandro se batían lejos de nosotros, en posición algo desahogada, mientras el Trinidad, lo mismo que el navío almirante, sin poder disponer de sus movimientos, cogidos en terrible escaramuza por el genio del gran Nelson, luchaban heroicamente, no ya buscando una victoria imposible, sino movidos por el afán de perecer con honra.