Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra ginés

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra ginés en el contexto de una oración.

Término ginés: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "ginés" aquí tienes una selección de 20 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra ginés para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¿A que no te vienes conmigo a San Ginés?
  • Dime, ¿no va Jacinta a esta hora a San Ginés?
  • ¿no te ha dicho Jacinta que mañana pienso volver a San Ginés?
  • ¡No le he visto desde que íbamos juntos a la bóveda de San Ginés!
  • Y porque el sacristán de San Ginés sea un dormilón, ¿me he de fastidiar yo?
  • Vámonos ahora a San Ginés, y luego sabremos la opinión del señor de Quevedo.
  • Ya pronto se levantará Plácido para ir a despertar al sacristán de San Ginés.
  • Como que va a despertar al sacristán de San Ginés, que tiene un sueño muy pesado.
  • Al volver de San Ginés, me encontré con Manolo Moreno, que llegó ayer de Londres.
  • Oyola en San Ginés, y después fue a casa de Benigna, donde encontró escenas de desolación.
  • Habría traído de San Ginés, si pudiera, el trono de la Virgen del Rosario, para que se sentara.
  • Entraron en San Ginés, y Guillermina se fue derecha a la capilla de la Soledad, a punto que empezaba la primera misa.
  • Era gran madrugador, y por la mañanita con la fresca se iba a Santa Cruz, luego a Santo Tomás y por fin a San Ginés.
  • Desde que entró en San Ginés, corrió hacia ella Estupiñá como perro de presa que embiste, y le dijo frotándose las manos.
  • Después, bien embozado en la pañosa, se iba a San Ginés, a donde llegaba algunas veces antes de que el sacristán abriera la puerta.
  • Fortunata tenía los ojos como dos estrellas, muy semejantes a los de la Virgen del Carmen que antes estaba en Santo Tomás y ahora en San Ginés.
  • Iii El bautizo se celebró con modestia suma en San Ginés, una mañana de Abril, y le pusieron al chico los nombres de Juan Evaristo Segismundo y algunos más.
  • Juan Evaristo Segismundo, después que le trajeron de San Ginés, estaba tan guapote y satisfecho, cual si tuviera conciencia de su dichoso ingreso en la familia cristiana.
  • Que venga Placidito, para que me cuente sus glorias, cuando iba al portillo de Gilimón a meter contrabando, y a la bóveda de San Ginés a abrirse las carnes con el zurriago.
  • Primero se le ocurrió encargar muchas misas al cura de San Ginés, y no pareciéndole esto bastante, discurrió mandar poner de Manifiesto la Divina Majestad todo el tiempo que el niño estuviese en París.