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Ejemplos de oraciones con la palabra gloriosa

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra gloriosa en el contexto de una oración.

Término gloriosa: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "gloriosa" aquí tienes una selección de 16 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra gloriosa para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Estábamos libres de la manera más gloriosa.
  • ¿Qué tiene usted que decir de la Gloriosa ?
  • Pero San Pedro es un monumento y una gloriosa reliquia.
  • Si a mostrencos vamos, conocía yo un alcaldito en tiempos de la Gloriosa.
  • ¡Muerte gloriosa! ¡Qué energía! ¡Qué tesón! Ni la muerte de Sócrates.
  • Si la Gloriosa no se hubiera quedado en su camino, ya se hubiera visto lo que era España.
  • No digo que allá en sus verdores, cuando las costumbres estaban perdidas, gracias a la gloriosa.
  • ¡Muerte gloriosa! decía don Pompeyo al oído de cualquier enemigo del Provisor que venía a compadecerse a última hora de la miseria de Barinaga.
  • ¡La Gloriosa! ¡Valiente mamarrachada! ¡Qué estúpidas discusiones! decía Margarita con un mohín de desprecio, dirigiéndose a su hermano Andrés.
  • ¡Valientes perros estaban tío y sobrino! Este había hecho discursos racionalistas, y cuando la Gloriosa dio vivas a Topete y a Prim en una reunión de demócratas.
  • La gente de leva se había educado en el heroísmo, sin más que dos horas de aprendizaje, y nuestro navío, por su defensa gloriosa, no sólo era el terror, sino el asombro de los ingleses.
  • También se halló en los gloriosos combates que sostuvo la escuadra anglo española contra la francesa delante de Tolón en 1793, y, por último, terminó su gloriosa carrera en el desastroso encuentro del cabo de San Vicente, mandando el navío Mejicano, uno de los que tuvieron que rendirse.
  • Y cual trompeta gloriosa que anunciaba por anticipado el triunfo de Pimentó, empezaron á sonar los ronquidos de Terreròla el pequeño, caído de bruces sobre la mesa y próximo á desplomarse del taburete, como si todo el aguardiente que llevaba en el estómago buscase el suelo por ley de gravedad.
  • No volví a acordarme más del formidable buque imaginario, hasta que treinta años más tarde supe la aplicación del vapor a la navegación, y más aún, cuando al cabo de medio siglo vi en nuestra gloriosa fragata Numancia la acabada realización de los estrafalarios proyectos del mentiroso de Trafalgar.
  • Y después del triunfo de su hijo sobre la impiedad representada en don Pompeyo Guimarán, después de aquella conversión gloriosa, su madre le admiraba con nuevo fervor y procuraba ayudarle en la satisfacción de sus deseos íntimos, guardando siempre los miramientos que exigía lo que ella reputaba decencia.
  • No sólo realizó contratos con las fábricas de Béjar y Alcoy para dar mejor salida a los productos nacionales, sino que introdujo los famosos Sedanes para levitas, y las telas que tanto se usaron del 45 al 55, aquellos patencures, anascotes, cúbicas y chinchillas que ilustran la gloriosa historia de la sastrería moderna.