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Ejemplos de oraciones con la palabra goleta

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra goleta en el contexto de una oración.

Término goleta: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "goleta" aquí tienes una selección de 25 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra goleta para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Allá estaba la goleta.
  • Me había llevado a su goleta.
  • Había una goleta que iba a Saint Malô.
  • La goleta se llamaba Stella Maris, y era de la matrícula de Quimper.
  • Hizo encallar la proa de la pequeña goleta en el arenal de Frayburu.
  • Machín y su criado bajaron las velas y nosotros remolcamos la goleta.
  • Smiles y yo nos echamos al agua y, nadando, llegamos a coger la goleta.
  • Aquí alquilamos una goleta, con tripulación y todo, y nos dirigimos al río Nun.
  • Si había cumplido su palabra y la goleta estaba allá, podíamos darnos por salvados.
  • Una goleta acababa de encallar detrás del monte Izarra, cerca de las rocas de Frayburu.
  • La Dama Zuri era una goleta de tres palos, blanca como una gaviota y airosa como un cisne.
  • Nuestro bote dió un salto al ser arrastrado por la goleta y comenzó a hundir la proa en el agua.
  • Con aquella claridad de eclipse vimos entre las olas la lancha que intentaba acercarse a la goleta encallada.
  • Días después, una mañana de otoño muy clara y muy hermosa, Machín, con su criado, se embarcó en la goleta.
  • Llegué a Dunkerque y me embarqué en una goleta de ciento cincuenta toneladas, para ir a Islandia a la pesca del bacalao.
  • El pueblo comenzaba a desperezarse, las brumas iban subiendo por el monte Izarra y del puerto salía, despacio, una goleta.
  • El aspecto de la goleta con los mástiles rotos, tumbada sobre una banda como un animal herido en el corazón, era triste, lastimoso.
  • Abandonamos la goleta, y en un bote remontamos el río, hasta llegar frente a las ruinas de una fortaleza que se levantaba en un cerro.
  • Sabía que había un canalizo estrecho, de cuatro o cinco brazas, entre los arrecifes, y quería penetrar por él para acercarse a la goleta.
  • Zelayeta propuso subirse al trozo de palo más alto de los dos que quedaban a la goleta, y pedir auxilio desde allí, si pasaba cerca alguna lancha pescadora.
  • Un día estaba haciendo los preparativos para zarpar, cuando recibi la visita del capitán de la goleta Dama Zuri, que me traía una carta de recomendación de mi amigo Recalde.
  • La lancha se fué acercando al costado de la goleta, estuvo sólo un momento junto a ella, y se desasió violentamente del casco del buque perdido y se hundió entre las espumas.
  • Yo, en aquel momento, me acordé de que el patrón de la goleta alquilada en Canarias se había comprometido a acercarse a la desembocadura del río todos los meses en el plenilunio.
  • El patrón de la goleta tenía la orden de esperarnos durante una semana cerca de la desembocadura del río, y, en el caso de que no apareciéramos, volver durante seis meses en el período de luna llena.
  • Estábamos dispuestos a hacer un esfuerzo supremo, cuando, con un enorme estupor, vimos la goleta de Machín, que venía, saliendo de las puntas, con el foque hinchado, como un cisne fantástico, rasando el agua.