Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra gota

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra gota en el contexto de una oración.

Término gota: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "gota" aquí tienes una selección de 28 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra gota para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • No le faltaba una gota para bruja.
  • ¡Pero qué oscuridad! No veo gota.
  • Estuve un rato sin ver gota, sin poder moverme.
  • Aquello era la gota de agua que hace desbordar.
  • A mí me ha caído una gota en la punta de la nariz.
  • El mayor, don Vicente, estaba enfermo de gota y no salía apenas.
  • Al verla Rubín, sintió como si le cayera una gota fría en el corazón.
  • Lo demás es darle vueltas a una noria de la cual no sale nunca una gota de agua.
  • Por eso damos a todo el universo, desde la gota de agua hasta Sirio, una intención humana.
  • Las palabras de Aracil eran la gota de agua fría en las exaltaciones humanitarias de Andrés.
  • A veces creía distinguirla de lejos, y la forma se perdía en el gentío como la gota en el agua.
  • La tristeza resignada, fatal de la piedra que la gota eterna horada, era la expresión muda del valle y del monte.
  • Este has hecho bien le cayó a la prójima como una gota fría en el corazón, trayéndola bruscamente a la realidad.
  • El abad, guiñando picarescamente el ojo izquierdo, escancióle otro vaso, que él tomó a dos manos y se embocó sin perder gota.
  • Querían saborear hasta la última gota de alegría loca en la libertad del campo, en las confidencias secretas y picantes del bosque.
  • Notó que caía sobre ellas una gota de agua, gruesa, límpida, no procedente de la humedad del rocío que aún bañaba las hortensias.
  • Y para celebrarlo, en cuantito llegó al lado de su madre, buscó la despensa y se puso el cuerpo que no le cabía una gota más de leche.
  • Relativamente decía el Marqués que con la gota que le empezaba a molestar iba echando una moralidad severa y un humor negro como un carbón.
  • Y habiéndosele subido la gota al corazón, entregó su alma a Dios de malísima gana, con lo cual hallóse el último de los Moscosos dueño de sí por completo.
  • ¡Adiós! ¡ya no quedaba una gota de piel de España ! La mamá, con la manía de embellecerse que la había acometido a última hora, era una calamidad para las niñas.
  • También alegre y bulliciosa corría de portal en portal, desafiando los más recios chaparrones, riendo a carcajadas si una gota indiscreta mojaba la garganta que palpitaba tibia.
  • Soltaron las mustias ubres hasta su última gota de leche insípida, producto de un mísero pasto de hojas de col y desperdicios, y al fin Pepeta emprendió la vuelta á su barraca.
  • Pero de repente me trastorné, y caí tan enferma del estómago, que no podía pasar nada, y lo mismo era entrarme bocado en él o gota de agua, que parecía que me encendían lumbre.
  • ¿Fue una gota de la sangre de Moscoso, que realmente corría por sus venas y que, con la misteriosa energía de la transmisión hereditaria, le guió la voluntad como por medio de una rienda?
  • ¡Maldita sea ella y el que en ella puso la primera teja, que con mal en ella entré! Por Nuestro Señor, cuanto ha que en ella vivo, gota de vino ni bocado de carne no he comido, ni he habido descanso ninguno.
  • Pero tres o cuatro años después de la muerte de su hermana, don Gabriel sufrió ataques de gota que pusieron en peligro su vida, y entonces se divulgó lo que ya se susurraba acerca de su casamiento secreto con la hija del carcelero de Cebre.
  • Empujábanla hacia dentro las horribles torturas físicas que habían sacudido sus nervios, la fiebre devoradora que trastornó su cerebro al invadir su pecho la ola de la leche inútil, el desconsuelo de no poder ofrecer a su niña aquel licor que la ahogaba, la extenuación de su ser del cual la vida huía gota a gota sin que atajarla fuese posible.
  • Yo, como estaba hecho al vino, moría por él, y viendo que aquel remedio de la paja no me aprovechaba ni valía, acordé en el suelo del jarro hacerle una fuentecilla y agujero sotil, y delicadamente con una muy delgada tortilla de cera taparlo, y al tiempo de comer, fingiendo haber frío, entrábame entre las piernas del triste ciego a calentarme en la pobrecilla lumbre que teníamos, y al calor della luego derretida la cera, por ser muy poca, comenzaba la fuentecilla a destillarme en la boca, la cual yo de tal manera ponía que maldita la gota se perdía.