Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra gritaban

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra gritaban en el contexto de una oración.

Término gritaban: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "gritaban" aquí tienes una selección de 17 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra gritaban para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Reían y gritaban mucho.
  • gritaban a coro los de la blusa blanca.
  • Gritaban, rebuznaban, interrumpían al profesor.
  • ¡Eh! ¡Eh! ¡Fuera! ¡Al corral! gritaban varias voces.
  • ¡adiós! gritaban los pequeños sorbiéndose las lágrimas.
  • ¡Chitón! ¡silencio! gritaban desde dentro los del tresillo.
  • ¡Fuera! ¡Fuera! ¡Ese patrón al agua! No te vayas, Shanti gritaban los demás.
  • En la cubierta del barco encallado, dos hombres y una mujer accionaban y gritaban.
  • Tiene razón Visita, tiene razón gritaban desde dentro Joaquín Orgaz o el Pepe de la bofetada.
  • Reían, gritaban ya, se obsequiaban, se alababan mutuamente con pullas discretas, por medio de antífrasis.
  • ¡Que nos mata, que nos mata! gritaban las tres, recogiendo sus faldas para correr más fácilmente por la escalera arriba.
  • ¡Bravo, Shanti! ¡Bravo! me gritaban los viejos pescadores, que se acercaron a mirarme todos en fila, con las manos metidas en los bolsillos del pantalón.
  • A lo lejos gritaban las agoreras aves de invierno, que después aparecían bajo las nubes, volando fuera de tiro, sin miedo al cazador, pero tristes, cansadas de la vida, suponía Quintanar.
  • Los hombres que trabajaban en los campos cercanos al camino llamábanse unos á otros con expresiones insolentes que indirectamente iban dirigidas á Batiste, y los chicuelos, desde lejos, gritaban.
  • No le faltó perspicacia para comprender que el mundo daba mucho a las apariencias, y que en el Casino pasaban por más sabios los que gritaban más, eran más tercos y leían más periódicos del día.
  • En la misma puerta uno o dos horteras vestidos ridículamente de frac, con chistera abollada, las manos sucias y la cara tiznada, gritaban desaforadamente ponderando el género y dándolo a probar a todo el que pasaba.
  • Y cuando, finalmente, aparecía Batiste, gritaban los pequeños de alegría, sonreía Teresa limpiándose los ojos, salía la hija á abrazar al pare, y hasta el perro saltaba junto á él, husmeándolo con inquietud, como si olfatease en su persona el peligro que acababa de arrostrar.