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Ejemplos de oraciones con la palabra gruta

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra gruta en el contexto de una oración.

Término gruta: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "gruta" aquí tienes una selección de 12 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra gruta para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Dentro de la gruta negra todo era blanco.
  • XIII LA GRUTA DEL IZARRA Nos asomamos a la borda.
  • Estábamos a unos doscientos metros de la gruta de Izarra.
  • Cuando le insté para que contemplara el interior de la gruta, me dijo rudamente.
  • Además, nos encontrábamos enfrente de la gruta del Izarra, de que tanto hablaba Yurrumendi, y nos daba cierto temor.
  • El choque de las olas hacía temblar las rocas, y su ruido iba repercutiendo en todos los agujeros y anfractuosidades de la gruta.
  • El Cachalote, abandonado ya, lleno de agua, comenzó a marchar hacia el fondo de la gruta, dió en una piedra y se hundió rápidamente.
  • Me esforcé en hablar tranquilamente a Recalte y en convencerle de que toda la fantasmagoría atribuída a la gruta era sólo para asustar a los chiquillos.
  • Un poco más lejos, antes de la primera presa, había poéticos rincones llenos de espadañas y de saúcos, y una pequeña gruta por donde brotaba un manantial.
  • En último caso, aprovechando la marea baja, podía ir avanzando por las rocas, nadar hasta la gruta del Izarra, y salir, como en la infancia salimos Recalde y yo.
  • Soñaba con la gruta fresca y sombría del Cíclope enamorado, y gozaba mucho, con cierta melancolía, trasladándose con sus ilusiones a aquella Sicilia ardiente que ella se figuraba como un nido de amores.
  • Pero así se manifestaba allí la alegría que a todos los presentes comunicaba aquel vino transparente que lucía en fino cristal, ya con reflejos de oro, ya con misteriosos tornasoles de gruta mágica, en el amaranto y el violeta obscuro del Burdeos en que se bañaban los rayos más atrevidos del sol, que entraba atravesando la verdura de la hojarasca, tapiz de las ventanas del patio.