Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "guapa" aquí tienes una selección de 50 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra guapa para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- ¿es guapa?
- Es muy guapa.
- Estaba muy guapa.
- ¿Que estoy guapa?
- ¡Ah! ¿Y es guapa?
- ¡Y qué guapa está!
- Y que va a ser guapa.
- Es un horror de guapa.
- ¿Y cuál era más guapa?
- ¡Cuan guapa estaba! Miradla.
- Pero qué guapa estás, nena.
- Pero sigue tan guapa como antes.
- Estás muy guapa y el delantal es.
- ¡qué guapa y qué señorita está!
- ¡Cuánto más guapa estoy ahora que.
- Por guapa no se casaría con un noble.
- ¿Para qué si no te hizo Dios tan guapa?
- La verdad es que te estás poniendo muy guapa.
- Mírela, y como diga que es guapa, le pulverizo.
- Y yo creo que la chica, si se repone, va a ser guapa.
- Cada día más guapa pensaba, y yo cada día más viejo.
- Hablando aquí con imparcialidad, te diré que era guapa.
- Está usted muy bien hoy, muy guapa dijo de pronto Andrés.
- ¡Pobre mujer! Y si viera usted qué guapa era cuando polla.
- ¡Es la Regenta! ¡Qué guapa es! Esto decían ellas y ellos.
- ¡Ah!, como guapa, ya lo es agregó Don Evaristo con cierto entusiasmo.
- Entre ellas llamaba la atención una rubia muy guapa, acompañada de su madre.
- Se encontró con esa ministra, que es muy guapa por cierto, en medio del andén.
- Entre estas chicas había una que llamaban la Clavariesa, muy guapa, muy perfilada.
- Se puso tan guapa al hacer esta declaración, que Rubín la miró mucho antes de decir.
- Tía que le cuida, mujer guapa que le mima también y que se mira en las niñas de sus ojos.
- Entre las muchachas que más sensación producían en el baile había una rubia, muy guapa, muy vistosa.
- A esta rubia guapa, que se llamaba Estrella, la distinguían casi todas las vecinas con un odio furioso.
- Agregó la señora examinando más las facciones del chico, bien se le conoce en este espejo que es guapa.
- ¡Qué guapa estás! ¡Cada día más hermosa! Para ti toda afirmó ella, poniendo toda su alma en una frase.
- ¡Que este bestia tenga una mujer tan guapa y tan simpática, es verdaderamente desagradable! pensaba Andrés.
- Es guapa, pero orgullosa decía la baronesa tronada, que tenía a su marido y a su hijo enamorados en vano de la sobrinita.
- De esta casa la señora Venancia había pasado a otra de una duquesa muy guapa, muy generosa, pero de un desenfreno terrible.
- Para una mujer que no es guapa, como yo, y que tiene que estar siempre trabajando, como yo, la cosa no tiene gran importancia.
- ¡Decir que es guapa esa tarasca, mamarracho, más fea que el no comer! Mírela usted allí, mírela allí con esa cara que da asco.
- Y la verdad era que con aquella vida tranquila y sosegada, eminentemente práctica, se iba poniendo tan lucida de carnes, tan guapa y hermosota que daba gloria verla.
- Venía dispuesto a edificar el mejor chalet de Vetusta, a tener los mejores coches de Vetusta, a ser diputado por Vetusta y a casarse con la mujer más guapa de Vetusta.
- Tenía Fernando de novia una chica muy guapa, pero Ichtaber, el Chato, al verla la empezó a cortejar y a decir si se quería casar con él, y, como era rico, ella aceptó.
- Pero ¿verdad dijo Obdulia, poniéndose más guapa que esto de encontrarse de vez en cuando se parece un poco a un buen día de sol en invierno, en esta tierra maldita del agua y la niebla?
- El Maestrín tenía un tenducho en la calle del Fúcar, y allí solía estar con frecuencia con la Silveria, su hija, una buena moza, muy guapa, a quien Victorio, el sobrino del prestamista, iba poniendo los puntos.
- Pero no conservaba tan bien como este la hermosura de aquella raza de gente guapa, porque las miserias, las enfermedades y la vida aperreada de los últimos años habían hecho efectos devastadores en su cara y cuerpo.
- Desde tiempo atrás les ayudaba en sus expediciones cinegéticas Primitivo, la mejor escopeta furtiva del país, la puntería más certera, y el padre de la moza más guapa que se encontraba en diez leguas a la redonda.
- Pero una vez que el siglo estaba metalizado y las muchachas no sabían enamorarse, ella quería utilizar, si era posible, la hermosura de Ana, que si se alimentaba bien sería guapa como su padre y todos los Ozores, pues lo traían de raza.
- Era muy guapa, y con el hábito blanco de novicia, la cabeza prisionera de la rígida toca, muy coloradas las mejillas, lucientes los ojos, los labios hechos fuego, las manos en postura hierática y la modestia y castidad más límpida en toda la figura, interesaba profundamente.
- Empezó por tocar con los dedos tímidamente una pulsera de monedas antiguas que Jacinta llevaba, y viendo que no le reñían por este desacato, sino que la señora aquella tan guapa le apretaba contra sí, se decidió a examinar el imperdible, los flecos del mantón y principalmente el manguito, aquella cosa de pelos suaves con un agujero, donde se metía la mano y estaba tan calentito.