Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "guapo" aquí tienes una selección de 42 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra guapo para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Es guapo chico.
- ¡Qué guapo estás!
- Pues es guapo de veras.
- Estoy guapo, ¿sí o no?
- Gloria, ¡qué guapo eres!
- Un rapaz guapo por cierto.
- XIX No, ese guapo no era él.
- Esto está muy guapo, dicho en el camarote.
- Sí, que te parece un guapo mozo y simpático.
- ¡Pretextos! Pues mira, chica, es un guapo mozo.
- Vamos a ver, ¿quién es el guapo que dice misa hoy?
- Era más guapo, más sonrosado, más alegre y más gordo.
- ¡Pues si viera usted qué guapo está el Pituso ! ¿De veras?
- ¡Qué guapo soy! Bien dice mi mujer que no hay otro más salado.
- Juanín entendió que le iban a poner guapo y soltó una carcajada.
- ¡Qué guapo!, ¡qué pelo!, ¡qué ojos! ¿De quién es esta criatura?
- Era el muchacho el más guapo adolescente que puede soñar la fantasía.
- ¡Qué guapo! Es el vivo retrato de su padre, el segundo marido de usted.
- Era un muchacho guapo, moreno, con nariz aguileña, barba negra y lustrosa.
- ¿Pero quién es el guapo que de estrellas abajo entiende y practica la justicia?
- Era, en suma, el viejo más guapo, simpático y frescachón que se podía imaginar.
- La verdad es que es triste que por ese estúpido hombre guapo se mate esta pobre gente.
- Y había obstáculos, y ¡de qué género! ¡Un cura! Un cura guapo, había que confesarlo.
- ¡Qué guapo estás con tu cara blanca, con tu cara de hostia dentro del cerco de piedras finas!
- Aquel zagalote guapo y desabrido no sabía salir en su conversación de las rutinas más triviales.
- El padre, don Pedro Hurtado, era un señor alto, flaco, elegante, hombre guapo y calavera en su juventud.
- Aracil era un poco petulante, se cuidaba el pelo, el bigote, las uñas y le gustaba echárselas de guapo.
- Yo no he dicho que me parece un guapo mozo y que es simpático, y por eso me habría puesto a estudiarle.
- No había guapo que le hiciera abandonar lo que era suyo, lo que estaba regado con su sudor y había de dar el pan á su familia.
- Juan Pablo era guapo, simpático y muy bien plantado, de buena estatura, ameno y fácil en el decir, de inteligencia flexible y despierta.
- ¡Qué guapo está! dijo desde lejos Obdulia, mientras los lugareños admiraban con la fe del carbonero otro cuadro que alababa don Saturnino.
- ¡Venid, Conchita, mamá! ¡Mirad qué guapo está el señor Cuadros guiando su cochecito! ¡Parece que en toda su vida no haya hecho otra cosa.
- Sacado al fin de aquel suplicio y bien envuelto en una sábana de baño, Jacinta le estrechó contra su seno diciéndole que ahora sí que estaba guapo.
- ¡qué amarga era la ironía de la suerte! ¡Él, él iba a disparar sobre aquel guapo mozo que hubiera hecho feliz a Anita, si diez años antes la hubiera enamorado! ¡Y él.
- ¡A ver quién era el guapo que se atrevía á meterse en aquellas tierras! Y toda la gente de la huerta, hasta las mujeres y los niños, parecían contestar con sus miradas de mutua inteligencia.
- Ana salió tras él, ensimismada, sin acordarse de que había en el mundo maridos, ni días, ni noches, ni horas, ni sitios inconvenientes para hablar a solas con un hombre joven, guapo, robusto, aunque sea clérigo.
- Que nadie alardease de guapo dentro de su casa, pues antes de hablar ya había echado mano él á una porra que tenía bajo el mostrador, especie de as de bastos, al que le temblaban Pimentó y todos los valentones del contorno.
- Un labrador habitante en otro distrito de la huerta, hombre que las echaba de guapo y nunca tenía bastante tierra, sintióse tentado por el bajo precio del arrendamiento y apechugó con unos campos que á todos inspiraban miedo.
- Mas, ¿quién es el guapo que se atreve a formar estadística de las ramas de tan dilatado y laberíntico árbol, que más bien parece enredadera, cuyos vástagos se cruzan, suben, bajan y se pierden en los huecos de un follaje densísimo?
- ¡A ver quién era el guapo que le hacía salir de su barraca! Y siguió trabajando, aunque con recelo, mirando ansiosamente siempre que pasaba algún desconocido por los caminos inmediatos, como quien aguarda de un momento á otro ser atacado por una gavilla de bandidos.
- Él también porque los candidatos noveles tienen su época de cortejos en que rondan la diputación como se ronda a las muchachas, y se afeitan con esmero y tratan de lucir sus prendas físicas cuidó algo más de su persona, lamentablemente desatendida desde el regreso a los Pazos, y como estaba entonces en el apogeo de su belleza, más bien masculina que varonil, las muñidoras electorales se ufanaban de enviar tan guapo mozo al Congreso.
- Ni extrañará nadie que un chico guapo, poseedor del arte de agradar y del arte de vestir, hijo único de padres ricos, inteligente, instruido, de frase seductora en la conversación, pronto en las respuestas, agudo y ocurrente en los juicios, un chico, en fin, al cual se le podría poner el rótulo social de brillante, considerara ocioso y hasta ridículo el meterse a averiguar si hubo o no un idioma único primitivo, si el Egipto fue una colonia bracmánica, si la China es absolutamente independiente de tal o cual civilización asiática, con otras cosas que años atrás le quitaban el sueño, pero que ya le tenían sin cuidado, mayormente si pensaba que lo que él no averiguase otro lo averiguaría.