Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra guarda

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra guarda en el contexto de una oración.

Término guarda: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "guarda" aquí tienes una selección de 27 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra guarda para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¡Guarda Pablo!
  • Guarda eso, por Dios.
  • ¿Me guarda usted rencor?
  • No le guarda ningún rencor.
  • Es muy cavilosa y todo se lo guarda.
  • Bueno, guarda el secretito, hombre, y dispensa.
  • El miedo guarda la viña, seré esclava de la higiene.
  • Y es que el demonio de su guarda así creía ella le susurró.
  • ¡Uy, cómo apesta eso, hija, guarda, guarda esas ordinarieces!
  • Y va ya tal que, si andamos más con él, nos dejará sin guarda.
  • Dijo la del guarda de consumos, mostrándolos en la puerta de su casa.
  • En mitad de la denuncia del guarda, el querellado no podía contenerse.
  • Pues entra usted y pregunta por el guarda de la obra, que se llama Pacheco.
  • Es que Gertrudis la guarda para sí sola dijo Ramiro sin saber lo que decía.
  • Guarda el oso, guarda el oso, que me deja hecho pedazos, y baja tras ti furioso.
  • Guarda el naipe de tocamientos, raspados o bruñidos, cosa con que se conocen los azares.
  • ¿Te acuerdas de lo de aquel bárbaro de Pascualón, el guarda de tu cortijo de Majadalaprieta?
  • Porque no es posible que te inspire herejías el ángel de tu guarda, pero eso me suena así como a.
  • Pues tocan luego a la recompensa, y a Pucheta me le hacen guarda de la Casa de Campo, a Mochila del Pardo.
  • Estaba derrengado de algún palo que le dieron porque se dormía haciendo guarda y decía que era de un astillazo.
  • Pero quiere traer a la religión el romanticismo, y yo ¡guarda, Pablo! no me encuentro con fuerzas para librarla de ese peligro.
  • Pero con ser tan humilde, guarda esta hierba una ambición secreta y de tal magnitud, que casi se puede afirmar que es una monstruosidad.
  • Llevamos el Ángel de la Guarda en la lona de nuestras velas, me decía don Ciriaco, un viejo capitán de fragata muy inteligente y muy romántico.
  • Mientras oraba, una voz interior, susurro dulcísimo como chismes traídos por el Ángel de la Guarda, le decía que su hijo no moriría antes que ella.
  • El carbón, ese dios modesto, pero útil, ha reemplazado las alas del poético Ángel de la Guarda que llevábamos en nuestras velas, y ha cambiado las condiciones del mar.
  • Si él hubiera sido señor, alcalde, canónigo, fontanero, guarda del Jardín Botánico, empleado en casillas, sereno, algo grande, en suma, hubiera hecho lo mismo ¡dar cada puntapié! No era más que Bismarck, un delantero, y sabía su oficio, huir de los mainates de Vetusta.
  • En torno de la plaza, cortados por las bocacalles, grupos de estrechas fachadas, balcones aglomerados, paredes con rótulos, y en todos los pisos bajos, tiendas de comestibles, ropas, drogas y bebidas, luciendo en las puertas, como título del establecimiento, cuantos santos tiene la corte celestial y cuantos animales vulgares guarda la escala zoológica.