Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "guerra" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra guerra para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Es mejor la guerra.
- Prefiero la guerra.
- La guerra ha empezado.
- A la guerra del Rosellón.
- Luego hablaron de la guerra.
- La guerra acaba dijo Martín.
- Empezaron pláticas de guerra.
- Cuando la guerra del Rosellón.
- Guerra desastrosa e impolítica.
- ¿Y por qué prefieres la guerra?
- La guerra es la barbarie nada más.
- La guerra se va a acabar en seguida.
- La guerra y la anarquía no se acababan.
- ¡qué guerra nos da! dijo la Superiora.
- Supongamos que ocurría una nueva guerra.
- Vete a la guerra, pero no vayas de soldado.
- Pues guerra a los nervios ¡caracoles! Sí.
- Yo me iré a América o me iré a la guerra.
- Era una guerra en un subterráneo entre fango.
- Luego, como era natural, hablaron de la guerra.
- Guerra al clero usurpador, invasor, inquisidor.
- Los yanquis no estaban preparados para la guerra.
- Si Napoleón quiere guerra, que la haga él solo.
- Y luego añada usted a esto los desastres de la guerra.
- En Estella no vaya usted donde el ministro de la guerra.
- Era la lógica del mar, unida a la lógica de la guerra.
- A aquella guerra debo mi conocimiento de la artillería.
- ¿Qué te ha parecido nuestra primera aventura de guerra?
- Si la guerra se pierde, nos arruinamos murmuró Ospitalech.
- El patriotismo, la guerra, el entusiasmo político o social.
- Sí, todo eso es verdad, pero también es hermosa la guerra.
- A poco de la guerra de África, abandonó el servicio activo.
- Esto fue poco antes de la guerra de África, bien me acuerdo.
- Que vengan ellos a disparar los cañones y a hacer la guerra.
- A pesar de tan gran sacrificio, fuimos arrastrados a la guerra.
- Yo he servido en el cuarto montado, he visto de cerca la guerra.
- Para los negocios y para la guerra el hombre necesita ser frío.
- ¡En estos momentos, cuando no se sabe lo que saldrá de la guerra.
- Contó el tal viejo varias historias de la guerra carlista anterior.
- La guerra añadía Asensio, metiendo la cucharada es cosa nada bueno.
- ¿Se acuerda usted de aquellos estudiantes que nos dieron tanta guerra?
- Con Jacinta debe de haber sostenido una guerra tremenda, sí, tremenda.
- Andrés siguió los preparativos de la guerra con una emoción intensa.
- La guerra no se acaba porque los militares van muy a gusto en el machito.
- El día en que haya un gobierno que les quiera comprar, se acabó la guerra.
- El ratón y culebra que me daban guerra y me comían mi hacienda he hallado.
- A ti todo te parece bien con tal que sea para los dichosos barcos de guerra.
- Decidieron declarar la guerra a estos temibles enemigos y quitarles los panales.
- Para Praschcu la guerra no era más que una serie de comilonas y de borracheras.
- ¿Quién podrá decir, aparte de esto, lo que ella hizo en la guerra de Granada?
- Quisimos ser neutrales, pues aquel convenio a nada obligaba en la segunda guerra.
- La alusión a la guerra próxima se notaba en una porción de indicios y señales.
- Corneta quiere pintarla y busca una acción de guerra que haga olvidar sus faltas.
- Al ver que Sánchez le declaraba la guerra francamente, Andrés se puso en guardia.
- El hermano de Andrés, Pedro, hacía vida de sportman y no le preocupaba la guerra.
- Había sido general carcunda en la otra guerra, y trataba mucho con gente de sotana.
- El barco de guerra lanzó una de las chalupas, para que viniera a visitarnos a bordo.
- Cuando franceses y alemanes vinieron a las manos, El Corresponsal dudaba de la guerra.
- Entonces, tontos rematados, ¿para qué se os calientan las pajarillas con esta guerra?
- El barco de guerra se dió cuenta de la estratagema y comenzó a dispararnos cañonazos.
- Hablaban de la guerra carlista, que seguía como una enfermedad crónica sin resolverse.
- Ahora prosiguió Tellagorri te voy a decir una cosa y es que antes de poco habrá guerra.
- Capistun, como buen republicano, afirmó que la guerra en todas partes era una barbaridad.
- Y no sólo se hablaba de asuntos políticos y de la guerra civil, sino de cosas del comercio.
- Catalina deseaba ardientemente que acabara la guerra é intentaba retener a Martín a su lado.
- Inglaterra y Francia volvieron a declararse la guerra, y entonces Napoleón exigió nuestra ayuda.
- Y tan aficionado a la guerra, que ni sus achaques le arredraron cuando intentó venir a la escuadra.
- Su color era negro, con una faja blanca, y tenía portas fingidas para darse aires de barco de guerra.
- El Conde de Aranda, como usted sabe, condenó desde el principio esta funesta guerra con la República.
- Todas las opiniones de Andrés acerca de la guerra estaban condensadas en este cantar de la vieja criada.
- Pero, a pesar de esto, creía que don Carlos, en el instante que iniciase la guerra, conseguiría la victoria.
- ¡Oh!, si cuando la guerra del Rosellón hubieras estado en edad de ir allá conmigo, habrías visto lo bueno.
- Detrás del viejo bondadoso levantábase el hombre feroz, de entrañas duras, formado en una guerra sin cuartel.
- E ! estridente, prolongado hasta lo infinito, como el grito de guerra de los pieles rojas, conmovía las calles.
- Que si hoy no pueden hacer la guerra sino a sus maridos, destripan terrones con la misma furia que antes combatían.
- IV ARDIDES DE GUERRA Al ver a Machín de nuevo, comprendí que se había declarado entre los dos una guerra a muerte.
- Esperar aquí a que me suelten es exponerme a cárcel perpetua, por lo menos a estar preso hasta que la guerra termine.
- Lo que sí sabía Fortunata era que aquella mujer daba mucha guerra a las madres por su carácter alborotado y desigual.
- Como todo esto que cuento se refiere al año 74, natural es que en el café se hablara principalmente de la guerra civil.
- Hablaron los tres de la marcha de la guerra, y el chico contó una anécdota de Dorronsoro, que no dejaba de tener gracia.
- La conversación del círculo, que empezaba casi siempre con el tema de la guerra, pasaba insensiblemente al de los empleos.
- Sabrá usted tan bien como yo que los vascos nunca hemos sentido gran entusiasmo por el Ejército ni por la Marina de guerra.
- Se cantaba también en Guipúzcoa una canción en vascuence, que aludía a la guerra y que se llamaba Gu guerá (Nosotros somos).
- Al amanecer, el piloto vió hacia el cabo de Machichaco un barco que le pareció de guerra, y forzando la marcha entró en Zumaya.
- Zalacaín se sentía muy español y dijo que los franceses eran unos cochinos, porque debían hacer la guerra en su tierra, si querían.
- ¡No sé para qué sirve la Santa Inquisición si no convierte en cenizas esos endiablados barcos de guerra! Pero vengan acá y díganme.
- Pero pues dicen que todos somos hijos de Dios, yo les perdono, y así mismamente perdono a los franceses, que nos han traído esta guerra.
- Pero a pesar de estos desastres, nuestra aliada, la orgullosa Francia, no pagó tan caro como España las consecuencias de aquella guerra.
- Mostraba entre las peñas y matorrales cuevas en donde, según la tradición popular se guardaban armas cuando la guerra de la Independencia.
- Creíamos encontrar la salvación, cuando un buque inglés de guerra nos capturó y nos llevo al navío que días antes nos había dado caza.
- Los amigos se habían trasladado a una casa de la calle de Alcalá, la de Casa Irujo, que tiene ventanas al parque del ministerio de la Guerra.
- Marcial (nunca supe su apellido), llamado entre los marineros Medio hombre, había sido contramaestre en barcos de guerra durante cuarenta años.
- A la altura de San Vicente, un barco de guerra inglés nos dió caza dos veces, y a la última nos destrozó la arboladura de El Dragón a cañonazos.
- ¡Abaco el extranquero! Zalacaín pensaba en el giro que tomaría aquella guerra así iniciada y en lo que podría influir en sus amores con Catalina.
- Otras veces armábase la guerra por si la una se había puesto la ropa blanca de la otra o por si se habían robado objetos de su exclusiva pertenencia.
- El 8 de octubre escribió a Gravina, diciéndole que deseaba celebrar a bordo del Bucentauro un consejo de guerra para acordar lo que fuera más conveniente.
- Al segundo, empezámosla y quiso Dios que empezaba por una guerra, y salía yo armado y con rodela, que, si no, a manos de mal membrillo, tronchos y badeas, acabo.
- Era el valor, la voluntad enérgica, la afirmación del imperio, una aventura teológica, parecida a las de Alejandro Magno en la guerra y las de Colón en el mar.
- Guerra a esa parte del clero que comercia con las cosas santas, que se vale de subterráneos para entrar con sus tentáculos de pólipo en las arcas de la Cruz Roja.
- Con esto, se llegó y sacó al pobre viejo, que dormía, de debajo de los pies unas alforjas, y desenvolviéndolas halló una caja, y como si fuera de guerra hizo gente.