Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "guillermina" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra guillermina para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Era Guillermina.
- Pero Guillermina.
- Guillermina decía.
- Es para Guillermina.
- Le dijo Guillermina.
- Bueno dijo Guillermina.
- Era Guillermina Pacheco.
- Pero no, era Guillermina.
- Interrumpió Guillermina.
- Guillermina daba suspiros.
- Pero Guillermina no cedía.
- Pues ¿y doña Guillermina?
- Guillermina estaba confusa.
- Decía Guillermina dictando.
- ¿Y mi ama doña Guillermina?
- Sí, sí le dijo Guillermina.
- ¿Para qué dijo Guillermina?
- ¡Mil duros! dijo Guillermina.
- Dijo Guillermina, balbuciente.
- Replicó Guillermina indignada.
- Guillermina volvió más tarde.
- Guillermina dio un gran suspiro.
- Pero ahora le toca a Guillermina.
- Preguntó Guillermina a Nicanora.
- Dijo Guillermina incomodadísima.
- Mira dijo Guillermina llamándola.
- Guillermina se encargaría de esto.
- ¡Ah!, me parece que es Guillermina.
- Exclamó Guillermina persignándose.
- Admiro mucho a la amiga Guillermina.
- Poco después se retiró Guillermina.
- Dijo Guillermina recogiendo su papel.
- Si no, no dijo Guillermina volviendo.
- ¿La habrá heredado doña Guillermina?
- ¡Ay, Dios!, que no me oiga Guillermina.
- ¡Ah!, doña Guillermina también aquí.
- Guillermina iba a contestar algo a esto.
- Guillermina se paró, mirando a su amiga.
- He oído hablar de ustedes a Guillermina.
- Entró Guillermina y ambos la observaron.
- Mañana vuelvo con Guillermina y entonces.
- Guillermina vaciló en dar su asentimiento.
- Doña Mauricia, digo, Guillermina la Dura.
- Ayer estuvo doña Guillermina en la tienda.
- Guillermina me ha dado un recado para usted.
- Pero Guillermina la sofocaba con sus prisas.
- Guillermina se llevó las manos a la cabeza.
- Vengo por los ladrillos de doña Guillermina.
- Guillermina empezó a dar palmadas, gritando.
- Ballester y Guillermina se miraron alarmados.
- Sí, la señorita Guillermina la quiere mucho.
- Guillermina, una loca santa, pero loca al fin.
- Vamos, Guillermina, que perdemos las amistades.
- Jacinta y Guillermina se acobardaron un momento.
- Guillermina alzó la voz desde la sala diciendo.
- Guillermina se lo quitó de los brazos, diciendo.
- Cada palabra de Guillermina fue como un guijarro.
- Guillermina, sirviéndole el desayuno, le decía.
- ¡Vaya si le haré el agujerito! dijo Guillermina.
- ¡Eh!, chiquillos, venid acá repitió Guillermina.
- Guillermina extendió la mano para taparle la boca.
- Lo siento dijo Guillermina, asomándose a la puerta.
- exclamó Guillermina sin intención de doble sentido.
- Ea, vámonos, que es tarde dijo impaciente Guillermina.
- Dijo Guillermina a su amiga, es una de las hijas de Ido.
- Lo que hacía Guillermina era para asustar a cualquiera.
- El regente se reía y Guillermina le miraba con gracejo.
- Pues Ballester y doña Guillermina lo decían hace poco.
- ¿Doña Guillermina repartió a los vecinos y a usted no?
- Guillermina gritó Sor Natividad desde arriba, no salgas.
- La portera vio que doña Guillermina se quitaba el manto.
- Tenemos mucho que hablar le dijo Guillermina en la calle.
- Guillermina se quedó tan pasmada, que no pudo responder.
- No me había dicho Guillermina que estaba usted en Madrid.
- Soy Guillermina, doña Guillermina, la rata eclesiástica.
- Se me ocurre comprar un billete, y dárselo a Guillermina.
- A ver, doña Guillermina, espere un ratito añadió Ramón.
- Sí, ¡magnífica idea! Guillermina hablará con la otra y.
- Le dijo Guillermina empujándola, callejera, cabra montés.
- Vieron entornada la puerta del 17, y Guillermina la empujó.
- El señor doctor está en la habitación de miss Guillermina.
- Guillermina se le puso al lado y acercó su rostro al de ella.
- Guillermina recibió impresión muy fuerte con estas palabras.
- Pero entonces una señora que conocemos, esa doña Guillermina.
- No, no dijo Guillermina con ardor, ya no puede volverse atrás.
- Miró a la calle y vio por segunda vez a Guillermina que subía.
- Guillermina y la viuda de Samaniego no se habían tratado nunca.
- No diga usted más manifestó Guillermina con cierta solemnidad.
- Con tal claridad veía a Guillermina como si la tuviera delante.
- Le preguntó Guillermina, que ya estaba impaciente por terminar.
- Eso dijo Fortunata, se lo da usted a mi amiga doña Guillermina.
- Guillermina, con quien únicamente me clareaba, decíame siempre.
- Guillermina conocía la casa y tenía en ella muchos parroquianos.
- Ya salía sin decir nada, cuando Guillermina la miró severamente.
- Ya de día, Guillermina se acercó a la puerta y aplicó su oído.
- Pero también se reía, Guillermina dio dos pasos atrás, diciendo.
- Si cumplió o no el encargo de Guillermina, lo veremos a su tiempo.
- Por la calle hablaban de Guillermina, de quien dijo la de Jáuregui.
- ¡Pruuun! Guillermina se quedó atontada cuando oyó esta atrocidad.
- Tiene mi tía Guillermina una criadita cuya boca vale por dos murgas.