Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra gustos

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra gustos en el contexto de una oración.

Término gustos: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "gustos" aquí tienes una selección de 32 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra gustos para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Eso va en gustos.
  • Templaba gustos y careaba placeres.
  • Ahora la pobrecita coincide con mis gustos en todo.
  • Estos gustos estéticos le habrán inclinado a ir al Español.
  • Examinaba el menor detalle de su persona, alabando la delicadeza de sus gustos.
  • Era conqueridora de voluntades y corchete de gustos, que es lo mismo que alcahueta.
  • Unos la llamaban zurcidora de gustos, otros, algebrista de voluntades desconcertadas.
  • Cada cual buscaba el entretenimiento más en armonía con sus gustos e inclinaciones.
  • Mayormente que los gustos no son todos unos, mas lo que uno no come, otro se pierde por ello.
  • Encontró ridículos los gustos aristocráticos de su esposa, y los suprimió despóticamente.
  • Más íntimo, de más fácil comunión por razón de la edad, de la educación, de los gustos.
  • Tendrían niños, muchos niños, porque él, con sus gustos de joven tímido, adoraba los muñecos.
  • Después de tantas conversaciones se encontraba ahora con que tenían una porción de gustos idénticos.
  • Con semejante mostrenco Sabel se la echaba de principesa, modelo de delicados gustos y selectas aficiones.
  • Eran la yunta viciosa, ligada por el yugo de la comunidad de gustos y la mutua posesión de secretos poco limpios.
  • La que tenía en sus gustos algo de muchacho y aseguraba muy formal que sentía placer en hacer rabiar a los hombres.
  • Para seducir a mujeres gastadas, ahítas de amor, mimosas, de gustos estragados, tal vez no basta la figura, ni es lo principal siquiera.
  • De lo que sobre plantas se habló aquella tarde, coligió Don Evaristo que su amiga tenía gustos un poco desacordes con el gusto corriente.
  • Pocas veces se permitía Ana manifestar deseos, gustos o repugnancias, y menos estas, tratándose de los gustos y predilecciones de sus tías.
  • Entonces hacía el hombre un desmedido esfuerzo, como quien sacrifica al deber sus sentimientos y gustos más queridos, y bajaba la pieza de tela.
  • Pero el cuarto del crimen era el lugar donde se reunían todos los oficios, todas las edades, todas las ideas, todos los gustos, todos los temperamentos.
  • A medida que pasaba el tiempo, veía Hurtado cómo divergía en gustos y en ideas de su amigo Sañudo, con quien antes, de chico, se encontraba tan de acuerdo.
  • Mas no extraño haber querido tanto tiempo lo que la Santa declara haber querido también concertar vida espiritual y contentos y gustos y pasatiempos sensuales.
  • Por fortuna, la Regenta dejaba al buen esposo entregado a las veleidades de sus caprichos y se contentaba con negarle toda influencia sobre los propios gustos y aficiones.
  • Indudablemente la joven se había adecentado mucho y adquirido hábitos de señora, porque la vivienda aquella se le presentaba inferior a su categoría, a sus hábitos y a sus gustos.
  • Los gustos extranjeros de aquel hombre y el desamor que a su patria mostraba, eran ocasión de empeñadas reyertas entre él y Don Baldomero, que defendía todo lo del Reino con sincero entusiasmo.
  • En eso sí que son contrarios nuestros gustos, porque yo, en cuanto veo que los actores pegan gritos y las actrices principian a hacerme pucheritos, ya estoy bufando en mi butaca y mirando para la puerta.
  • Sin embargo, sin investigar las causas de ello, sintió durante todo aquel día una alegría de niña satisfecha en sus gustos más vivos, y aún más intenso fue su placer al despertar a la mañana siguiente con este pensamiento.
  • Cuarenta años y alguno más contaba el presidente del Casino, de veinticinco a veintiséis el futuro Marqués y a pesar de esta diferencia en la edad congeniaban, tenían los mismos gustos, las mismas ideas, porque Vegallana procuraba imitar en ideas y gustos a su ídolo.
  • ¡qué remedio! por más que ella tomase a empeño el transformarse, y obedeciendo a las niñas revistiera un empaque de altiva señoría, siempre conservaba amortiguados y prontos a manifestarse los gustos y aficiones de la antigua tendera que había pasado lo mejor de su juventud en la plaza del Mercado.
  • Comió en casa de los de Santa Cruz, y estos lo notaron sombrío, padeciendo chocantes distracciones, y tan indiferente a todo, que ni siquiera tomaba con calor la defensa de sus principios y gustos extranjeros, cuando Barbarita, por combatirle la murria, sacaba a relucir algún tema de entretenida polémica sobre este punto.
  • Y viendo como veía un peligro, y desde luego una imprudencia en hablar así con don Álvaro, en mirarle con deleite que no se ocultaba, en alabarle y abrirle el arca secreta de los deseos y los gustos, no se arrepentía de nada de esto, y se dejaba resbalar, gozándose en caer, como si aquel placer fuese una venganza de antiguas injusticias sociales, de bromas pesadas de la suerte, y sobre todo de la estupidez vetustense que condenaba toda vida que no fuese la monótona, sosa y necia de los insípidos vecinos de la Encimada y la Colonia.