Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "haberla" aquí tienes una selección de 19 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra haberla para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- ¿Podía dejar de haberla visto?
- ¿Cómo puede haberla visto si no la hay?
- Salvo el haberla despertado, todo le había parecido bien.
- ¿Podía yo dormir tranquilamente después de haberla realizado?
- Fortunata conocía La Dama de las Camelias, por haberla oído leer.
- La buena ropa le caía tan bien que parecía haberla usado toda su vida.
- ¡Más nos hubiera valido no haberla emprendido! ¡Oh! exclamó Malespina.
- De haberla leído, me hubiera encontrado a mí mismo doblemente interesante.
- Lloraste por tu Pitusa de tu alma, y te llamabas miserable por haberla abandonado.
- No había tienda sin tertulia, como no podía haberla sin mostrador y santo tutelar.
- ¿a usted qué le va ni qué le viene con que haya gente en Marte o deje de haberla?
- Doña Guillermina lo negaba, acusándoles de haberla sonsacado y de haber ido a buscarla a su propia casa.
- Pero la cara de Ido del Sagrario no era nueva para él, y creía haberla visto en alguna parte, aunque no recordaba dónde ni cuándo.
- Andrés la conocía de vista por haberla encontrado en San Carlos en la clínica de partos, ataviada con unos trajes claros y unos sombreros de niña bastante ridículos.
- El bajo de ópera se creía en el deber de apoyar la idea religiosa, por haberla expresado tantas veces con su sábana por la cabeza, haciendo el respetable papel de sumo sacerdote.
- Serás capaz, Rosa, de haberte traído aquella pepona que guardas desde que nos dieron dos, una a ti y a mí otra, siendo niñas, y serás capaz de haberla puesto ocupando su silla.
- Que no se equivoque como él se decía, que aprenda a detenerse para elegir, que no encadene la voluntad antes de haberla asentado en su raíz viva, en el amor perfecto y bien alumbrado, a la luz que le sea propia.
- Al llegar aquí Juan se asustó, creyendo que se le había ido un poco la lengua, y cayó en la cuenta de que si Fortunata era como él decía, si no tenía complexión viciosa, mayor, mucho mayor era la responsabilidad de él por haberla perdido.
- Si en la conversación, o en aquellas polémicas que con su familia tenía a las horas de comer, se le escapaba una palabra más alta que otra, luego sentía remordimientos de haberla pronunciado, y si no la recogía, pidiendo perdón de ella, era porque la timidez le ponía un freno.