Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra habilidades

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra habilidades en el contexto de una oración.

Término habilidades: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "habilidades" aquí tienes una selección de 11 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra habilidades para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Tenía otras habilidades.
  • Mostraban un ansia furiosa para exprimir todas sus habilidades.
  • Ella aportaría el dote y él su figura, el título de médico y sus habilidades flamencas.
  • Buscaba a la novia para ir escoltándola, luciendo sus habilidades hípicas en torno de su carruaje.
  • A pesar de la ciencia y de las habilidades de todos los de su clase, Paquita me era muy antipático.
  • Doña Fuensanta, deseosa de mostrar a la señora de Jáuregui sus habilidades, la invitó a pasar a la casa inmediata.
  • Pero cuando la vio tan humilde, tan resignada a su triste suerte, entrole apetito de componendas y de mostrar sus habilidades de zurcidor moral.
  • Pero bastaba que el loco adorador de la tuna sacara algunas habilidades, para que el viejo se diera por vencido y asegurase que el muchacho tenía mucha gracia.
  • Y, a pesar de las burlas casi irrespetuosas del pinche y de la sonrisa insultante de Pedro, los dos caballeros quisieron probar sus habilidades metiendo la mano en pastas y almíbares y en cuanto se preparaba.
  • ¡Qué poéticas, qué nobles, qué espirituales le parecían ahora la virtud del otro, su elocuencia, su culto romántico de la Virgen! Y las propias habilidades ¡qué ruines, qué prosaicas! su carácter fuerte y dominante, ¡qué ridículo en el fondo! ¿A quién dominaba él?
  • Una de las habilidades de don Gabriel fue hacer partijas con su hermana cogiéndole mañosamente casi toda su legítima, despojo a que asintió la pobre señora, absolutamente inepta en materia de negocios, hábil sólo para ahorrar el dinero que guardaba con sórdida avaricia, y que tuvo la imprudente niñería de ir poniendo en onzas de oro, de las más antiguas, de premio.