Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "hablase" aquí tienes una selección de 17 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra hablase para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Quería que hablase más.
- Y que no se le hablase de sus ideas.
- Me oyen como si les hablase en griego.
- Convendría que usted hablase con ella.
- Me chocó que Mary hablase el vascuence tan bien.
- Que se hablase de lo que se hablase, Pepinito le decía a Andrés.
- Además, tiemblo al pensar lo que ocurriría en esta casa si yo hablase.
- Para él lo mismo era que su tía le hablase de dos casas que de cuatro mil.
- Y diciendo esto, saltó del carro y fuese al otro, según pareció, por darme lugar que la hablase.
- El falso gozo que la hacía reír a cada instante no era buena señal, y hubiera él deseado que hablase menos.
- Señor Foja respondió Mesía, seguro de que todos esperaban que él hablase hay cuando menos notable exageración en todo lo que usted ha dicho.
- Mandaron los dotores que por nueve días no hablase nadie recio en nuestro aposento, porque como estaban huecos los estómagos sonaba en ellos el eco de cualquiera palabra.
- Y la linda costurera, con su aire grave de mujer formal, con la misma expresión vaga y soñolienta que si hablase de amor, marcaba punto por punto el programa de su vida futura.
- Poníase tan nervioso, que le habría tirado un botellazo al primer espiritista que hablase de llamar a Epaminondas para consultarle sobre la marcha de los carlistas por el Baztán.
- Oía la voz dura y seca de doña Paula anunciando, por asustarle, el cataclismo de su fortuna, la ruina de su honra, como si le hablase de los cataclismos geológicos del tiempo de Noé.
- Una de las maniobras que empleaba era hacer que uno se escondiera detrás de una cortina al llegar otra persona, y a ésta le incitaba para que hablase mal del que estaba escondido y le oyese.
- El Gobernador decía en su casa que no se le hablase de aquello, que su deber de autoridad estaba en abierta contradicción con su deber de caballero, que debía tener oídos de mercader, ojos de topo, y los tendría.