Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra hago

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra hago en el contexto de una oración.

Término hago: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "hago" aquí tienes una selección de 81 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra hago para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Esto hago.
  • No lo hago.
  • ¿qué hago?
  • No te hago nada.
  • Ya no le hago caso.
  • Yo sé lo que hago.
  • ¿A que sí la hago?
  • Pero yo ¿qué hago aquí?
  • Pero yo lo hago por el otro.
  • Pero no hago alarde de ello.
  • Pero te las hago chiquititas.
  • No, yo no te hago ese disfavor.
  • Que no hago la forzosa a nadie.
  • ¿Qué tal efecto de luna hago?
  • Tonta, ¿qué es lo que yo hago?
  • Aquí yo hago una vida terrible.
  • Para lo que yo hago en este mundo.
  • ¿Qué hago, Dios mío, qué hago.
  • Esto no lo hago yo más que por ti.
  • Vamos a ver, ¿y qué hago yo ahora?
  • ¿De qué pan hago las migas, compadre?
  • ¡Si yo no lo hago por buscar un elogio.
  • Y repito que hago la cuestión personal.
  • Y además lo hago con la mejor voluntad.
  • Yo no hago más que cumplir su voluntad.
  • ¿Y qué hago yo con un triste estipendio?
  • De esa manera me agradeces lo que hago por ti.
  • Hago lo que me encargan, me pagan, y ya está.
  • Cuando digo que hago yo aquí falta se decía.
  • Qué, ¿se cree usted que no lo hago como lo digo?
  • Estoy dudando siempre, y al fin me hago este cargo.
  • Bien hago yo en no meterme en nada, bendita de mí.
  • No hago por ahora gran falta allá, pero voy a ver.
  • ¿Tú crees sin duda que yo no hago más que pensar?
  • Ea, figurémonos que hago esfuerzos para no dormirme.
  • Pues te hago saber que yo soy, como vees, un escudero.
  • Y me mantengo en lo dicho, y lo hago cuestión personal.
  • Bastante hago si le escribo, pues prohibido me lo tienen.
  • De suerte que no hago nada de extraordinario en cumplirlo.
  • Si yo no chisto, si no hago más que obedecer a mis tiranas.
  • Pero tengo caridad y me hago cargo de las flaquezas humanas.
  • Ya lo conozco, pero no lo puedo remediar, por más que hago.
  • Yo no la tengo, pero a veces hago un esfuerzo y consigo tenerla.
  • ¡Y hago la cuestión personal! Pero ¿qué es lo que usted exige?
  • No he de ser madrasta para él, yo que hago que no lo tengan los otros.
  • Y lo voy a hacer, sí, lo hago y me cuelgo si no me miras y me dices algo.
  • Perdóname, Ricardo, perdónamelo, por Dios, y mira bien por qué lo hago.
  • Verdad que por el decoro debido a la sociedad, hago que me espanto, y digo.
  • Tan sano estoy de la cabeza, que me hago cargo de tu situación y de la mía.
  • Y no lo hago por el materialismo de las capas, sino para que mire bien el plazo.
  • No hago la pregunta como persona de la familia ni como juez, sino como sacerdote.
  • Pues tonto (avanzando hacia él), lo que yo hago es lo fácil, ¿qué más tienes que.
  • ¿usted se piensa que yo hago juegos de Alcides y se me pone ahí en calidad de plomo?
  • Si no lo hago, Dios mío, me va a ser imposible ser ángel, y no podré tener santidad.
  • Cuando me siento con ganas de llorar y dada a todos los demonios, ¿sabe usted qué hago?
  • Sí, el prójimo me mortifica, y yo mismo me molesto, me hago daño hasta sangrar el alma.
  • No parece sino que hago yo la vida del perdido (levantándose y volviéndose a poner su ropa).
  • Ya verá mi tía si me hago yo místico, y tan místico, que dejaré tamañitos a los de aquí.
  • Estoy loca con este asilo pastelero, y no hago más que pedir, pedir, pedir al Verbo y a la Verba.
  • A ratos me distraigo, me entra como un olvido, me quedo lelo sin saber dónde estoy ni lo que hago.
  • Pues yo exclamó solemnemente Orgaz padre, puesto en pie y con voz temblorosa yo no hago nada de eso.
  • Ello es que estas caricias menudeaban tanto, que no hago memoria de si recibí alguna en aquella ocasión.
  • A reina va, y lo hago cuestión personal añadió envalentonado Trabuco, dándose un puñetazo en el pecho.
  • Bastante servicio os hago con prestaros mi casa para que os toméis el pulso hasta ver si hay paces o no hay paces.
  • Tengo aquí y se dio una puñada en la negruzca frente una cosa que rebulle, pero que aún no sale por más que hago.
  • ¡Oiga usted, señor don Pompeyo, que a mí las canas no me asustan! y si usted se burla, yo hago la cuestión personal.
  • Es usted el ama, y me manda a mí, y si me pide una cataplasma hecha con picadillo de mi corazón, al momento se la hago.
  • De eso me puedo alabar yo dijo mi buen tío entre cuantos manejan la zurriaga, que al que se me encomienda hago lo que debo.
  • Pero yo, cuando hago el bien, lo hago contra viento y marea, y se lo meto en los hocicos a las personas tercas e inútiles que no saben hacer nada por sí.
  • Que en mi hato, aunque caminéis a cualquiera parte, nunca saldréis de la Mancha, que parece que hago caravanas para lechuza u que retozo con algunos candiles.
  • Yo no sé como serán los vascongados, pero lo que le puedo decir a usted es que lo que usted o cualquiera de estos señores haga, lo hago yo por debajo de la pierna.
  • ¡quebremos el ojo al diablo! Y más, te hago saber, porque te huelgues, que he alquilado otra casa, y en ésta desastrada no hemos de estar más de en cumplimiento el mes.
  • ¡Figúrate lo que harán esas malditas cuando estén solas! Se comen más palomas y gallinas que yo, rompen los huevos, y resulta que hago gastos para mantenerlas regaladamente.
  • Por eso, Pepita, mi tarea es más fácil, porque hago mis artículos con entera tranquilidad, sin apresurarme, sin aturdirme, poniendo esas pequeñas gotas de hiel donde quiero ponerlas.
  • No creas que lo hago a escondidas de la Superiora, pues acaba de autorizarme para darte esta golosina, siempre que sea en la medida que separa la necesidad del apetito y el remedio del deleite.
  • Mírame a mí, que no hago más que lo que me manda el Padre Nones, y he perdonado a la Pepa, a la Matilde, que me quiso envenenar, y a doña Malvina la protestanta y a todo el género mundano.
  • Como me traigas a casa a uno de esos tagarotes de calzón ajustado, chaqueta corta y botita de caña clara, te pego, sí, hago lo que no he hecho nunca, cojo una escoba y ambos salís de aquí pitando.
  • Lo que yo hago ahora, lo que la tiene a usted tan enojada es, según voy viendo, una acción noble, y mi conciencia me la aprueba, y estoy satisfecho de ella como si tuviera a Dios dentro de mí diciéndome.
  • Qué tan doctos, que habiendo más de catorce años que hago yo en Majalahonda, donde he sido sacristán, las chanzonetas al Corpus y al Nacimiento, no me premiaron en el cartel unos cantarcicos, y porque vea V.
  • Le mando que venga aquí para que me acompañe mientras estoy en la cama, porque tengo mucho miedo, y para que no se aburra, hago que le traigan una botella de cerveza y le permito que venga su amigo a hacerle compañía.
  • Hago la negra dura cama y tomo el jarro y doy comigo en el río, donde en una huerta vi a mi amo en gran recuesta con dos rebozadas mujeres, al parecer de las que en aquel lugar no hacen falta, antes muchas tienen por estilo de irse a las mañanicas del verano a refrescar y almorzar sin llevar qué por aquellas frescas riberas, con confianza que no ha de faltar quién se lo dé, según las tienen puestas en esta costumbre aquellos hidalgos del lugar.