Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "hambre" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra hambre para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- De hambre.
- De hambre!
- ¡De hambre!
- Y por el hambre.
- ¿Hay hambre, eh?
- Y muere de hambre.
- Y mi rey tiene hambre.
- ¡que muero de hambre.
- ¡Ay, qué hambre tengo.
- No digo que tenga hambre.
- El hambre no le importaba.
- La nena no pasaría hambre.
- ¡Ay qué hambre tan grande!
- Luego, hambre y más hambre.
- Lo que tendrá será hambre.
- Tengo un hambre de mil demonios.
- No señor, ¡se muere de hambre!
- Se muere de hambre, es un hecho.
- O meriendo, o me caigo de hambre.
- Finalmente, yo me finaba de hambre.
- Y aquí me tienes muerta de hambre.
- Este infeliz lo que tiene es hambre.
- Tendré que dejarme morir de hambre.
- A ver, ¿tiene el niño mucha hambre.
- Descuida, que no se nos morirá de hambre.
- ¡muero de hambre! Sí, el pan del cuerpo.
- Hermano, este de la hambre es recio noviciado.
- A la niña la robarían para matarla de hambre.
- Y nosotras nos morimos de hambre replicaba Lulú.
- A media noche nos despertamos de hambre y de frío.
- Cuando el hambre no aprieta, suele desdeñar el abdomen.
- Aunque no ha de haber las paces, me duele que pase hambre.
- Eres capaz de morirte de hambre por no gastar un céntimo.
- Apuró a Sabel reclamando la cena, pues traía un hambre feroz.
- Procuraba irle engañando el hambre, sosteniéndole a biberón.
- Pueda tener sarna, andar manchado y padecer la hambre que todos.
- El hambre, la sed y el cansancio nos impulsó a acercarnos a tierra.
- En fin, ahora tratamos de que no nazca el niño para rabiar de hambre.
- Tráiganme lo que quieran, que tengo más hambre que un maestro de escuela.
- La isla de la Desolación, el puerto del Hambre, la bahía de la Desesperación.
- ¡El pan del cuerpo es el que yo necesito, que así me salve Dios muero de hambre!
- Decían a una que moría de hambre y nadie al visitarle le llevaba un pedazo de pan.
- Los que venían de las aldeas y pueblos de pesca, traían hambre de cuentos y chismes.
- Verás qué soba le doy cuando entre, por tenerte así tan solito, muertecito de hambre.
- A ese clero que condena a la tisis del hambre a dignos comerciantes, a padres de familia.
- Dijo el enamorado que tenía mucha hambre, y ella le recomendó una chispita de paciencia.
- Suele tener la culpa el empresario que no paga y además insulta el hambre de los actores.
- Los mineros salían de la obscuridad con el bolsillo repleto, la sed y el hambre excitadas.
- Si con mi sotileza y buenas mañas no me supiera remediar, muchas veces me finara de hambre.
- Pero, al fin, el hambre, la desnudez en que me hallaba y la falta de asilo, me obligaron a ir.
- Olvidado de las fatigas del trabajo a que el hambre le obligaba, contra los fueros de la vejez.
- Con todo esto, diéronme de comer, que estaba transido de hambre, y apenas me pudieron remediar.
- Ese pobre viejo ha muerto de hambre, asesinado por los acaparadores sacrílegos de la Cruz Roja.
- Al que se negaba á cumplir la sentencia, le quitaban el agua para siempre y se moría de hambre.
- La primera, por no me atrever a mis piernas, por temer de la flaqueza que de pura hambre me venía.
- ¡Muerto de hambre y enterrado como un perro! exclamó el maestro de escuela perseguido por sus ideas.
- Hizo algunos ascos, pero al fin pudo más el hambre que los remilgos, y apencó con la teta artificial.
- Huirían de allí para empezar otra vida, sintiendo el hambre detrás de ellos pisándoles los talones.
- Aquí no hay más que mucha hambre decía uno de los curas de tropa alzando la voz en la mesa inmediata.
- ¡Mucho ojo, muchacho! Tu madre tiene hambre de dinero, y de seguro que no pierde de vista tu fortunita.
- Hacía creer, concomiéndose, que los piojos eran silicios y que la hambre canina eran ayunos voluntarios.
- Era un infeliz, un muerto de hambre, pero muy honrado é incapaz de emparentar con una familia de ladrones.
- Las barbas descoloridas de miedo de la boca vecina, que de pura hambre parecía que amenazaba a comérselas.
- Y ansí, de poco en poco, a los quince días me levanté y estuve sin peligro, mas no sin hambre, y medio sano.
- El primero traíame muerto de hambre y, dejándole, topé con estotro, que me tiene ya con ella en la sepultura.
- Parecía que los dedos eran bocas, y que estas bocas tenían hambre atrasada por las muchas notas que se comían.
- Y también, como aquel día no había comido casi nada, rabiaba de hambre, la cual con el sueño no tenía amistad.
- Una carretela vieja, desvencijada, tirada por un caballo negro y otro blanco, ambos desfallecidos de hambre y sucios.
- A cabo de tres semanas que estuve con él, vine a tanta flaqueza que no me podía tener en las piernas de pura hambre.
- Izquierdo debía de tener hambre atrasada, porque al ver las chuletas, les echó una mirada guerrera que quería decir.
- El matrimonio y la mamá de él, enferma, y una hermanita que, según me ha contado Ponce, debe de tener hambre canina.
- Entramos, primero domingo después de Cuaresma, en poder de la hambre viva, porque tal laceria no admite encarecimiento.
- Había renegado de la religión por culpa del Provisor, había muerto de hambre y sin sacramentos por culpa del Provisor.
- Si no fuera por el macho, que es, ahí donde usted lo ve, toda una persona decente, los pobrecitos se morirían de hambre.
- ¡Sí, madre del alma! ¿No nos dejó tu pobre padre muertos de hambre y con el agua al cuello, todo embargado, todo perdido?
- Y como yo era nuevo en el trato, no les cayó en gracia a mis tripas el alcotín y tenía hambre como si tal no hubiera comido.
- Si vos no lo sentís, no es mucho, que criado con hambre desde niño, como el otro rey con ponzoña, os sustentéis ya con ella.
- Llamó entonces un platicante, el cual le tomó el pulso y dijo que la hambre le había ganado por la mano en matar aquel hombre.
- Desque vi ser las dos y no venía y la hambre me aquejaba, cierro mi puerta y pongo la llave do mandó, y tórnome a mi menester.
- Suspendo el himno porque Quintanar jura que se muere de hambre y me llama desde abajo, desde el comedor, con una aceituna en la boca.
- Mas como la hambre creciese, mayormente que tenía el estómago hecho a más pan aquellos dos o tres días ya dichos, moría mala muerte.
- Mandáronme leer el primer nominativo a los otros, y era de manera mi hambre que me desayuné con la mitad de las razones, comiéndomelas.
- Primero morir de hambre! Y en efecto, sí, el hambre, una pobreza triste y molesta amenazaba a la viuda si no solicitaba sus derechos pasivos.
- Habían corrido mucho mundo, y estaban sin licencias, ladrando de hambre, echados de todas las iglesias y sin encontrar amparo en parte alguna.
- Entramos en casa de don Alonso y echáronnos en dos camas con mucho tiento, porque no se nos desparramasen los huesos de puro roídos de la hambre.
- ¿Apostamos a que ella, si el otro no le da un cuarto, se deja estar con su santa pachorra, sin atreverse a nada, tragando hiel y muriéndose de hambre?
- Si acaso, comiendo, alguna vez nos acordábamos de las mesas del mal pupilero, se nos aumentaba la hambre tanto que acrecentábamos la costa aquel día.
- Parecióme con lo que dijo pasarme el corazón con saeta de montero, y comenzóme el estómago a escarbar de hambre, viéndose puesto en la dieta pasada.
- Empezaron luego a sentir el abrigo de la manta, porque había piojo con hambre canina, y otro que en un brazo ayuno de ellos quebraba ayuno de ocho días.
- La otra le dijo que ella y toda su familia eran unas cursis muertas de hambre, y gracias a que se interpusieron otras vecinas, no se tiraron de los pelos.
- Había trabajado en las fábricas, había servido á una familia como doméstica, pero al fin sus hermanas le dieron el ejemplo, cansadas de sufrir hambre.
- Los mineros la encontraban al salir a la claridad y allí, sin dar otro paso, apagaban la sed y el hambre, y la pasión del juego que dominaba a casi todos.
- Vuestra merced crea, cuando esto le oí, que estuve en poco de caer de mi estado, no tanto de hambre como por conocer de todo en todo la fortuna serme adversa.
- En punto a letras, las de su ciencia inclusive, don Robustiano no podía alzar el gallo a ningún mediquillo moderno de los que se morían de hambre en Vetusta.
- El que mata de hambre al pobre ciudadano señor Barinaga, ¡ese no se gozará en su obra mucho tiempo, porque la indignación pública sube, sube, como la marea.
- Yo había oído decir que en algunos puntos de Escocia y de Irlanda comen esas algas que se llaman laminarias, y era tal nuestra hambre, que intentamos tragarlas.
- Mas no toqué en nada por el presente, porque no fuese la falta sentida, y aun, porque me vi de tanto bien señor, parecióme que la hambre no se me osaba allegar.
- Qué aliño para los que bostezaban de hambre! Acabaron de comer y quedaron unos mendrugos en la mesa, y en el plato dos pellejos y unos huesos, y dijo el pupilero.
- Ana se entregaba al amor para sentir con toda la vehemencia de su temperamento, y con una especie de furor que groseramente llamaba Mesía, para sí, hambre atrasada.
- Primero le hiciste firmar pagarés, contraer deudas, y luego, su imbécil principal y tú, con el hambre del dinero, lo habéis metido en esa ladronera que llaman Bolsa.