Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra helado

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra helado en el contexto de una oración.

Término helado: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "helado" aquí tienes una selección de 17 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra helado para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Helado, extenuado.
  • Se quedaría helado.
  • Martín quedó helado.
  • Tengo el pescuezo helado.
  • Corre un viento sutil y helado.
  • Se quedó helado, en el mayor asombro.
  • En sueños el grito se queda siempre helado en la garganta.
  • Se le figuró que del patio salía una corriente de aire helado.
  • Cruzamos el río, que estaba helado, y entramos en la zona del fango.
  • Pero se quedó helado al suponer la contestación de su tía, que seguramente sería esta.
  • El vaho se congelaba en los cristales de las ventanillas y el viento helado se metía por entre las rendijas de la portezuela.
  • El Magistral estaba pensando que el cristal helado que oprimía su frente parecía un cuchillo que le iba cercenando los sesos.
  • La idea vulgar, falsa y grosera de comparar al clérigo con el eunuco se le fue metiendo también por el cerebro con la humedad del cristal helado.
  • Estas ardientes memorias, que parecen agostarse hoy en mi cerebro, como flores tropicales trasplantadas al Norte helado, me hacen a veces reír, y a veces me hacen pensar.
  • Un soplo helado, un olor peculiar de moho y podredumbre, un verdadero ambiente sepulcral se alzaba del suelo lleno de altibajos, rehenchido de difuntos amontonados unos encima de otros.
  • Cruzó rápidamente el helado zaguán, la cavernosa cocina, y, atravesando los salones solitarios, se apresuró a refugiarse en la habitación de Nucha, donde acostumbraban servirle el chocolate por orden de la señorita.
  • Pero no soy, aunque me pesa, y su merced lo habrá podido comprobar con el arrayán de su buen juicio, más que un pobre, cuanto humilde aficionado al trato de las Musas, que labora con estas sus torpes manos en amenizar las veladas de los socios, en las frigidísimas noches del helado invierno.