Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "hijos" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra hijos para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Mis hijos.
- ¡Hijos ella!
- ¡Hijos ella.
- ¡Hijos míos.
- Nada de hijos.
- ¿A sus hijos?
- Ni madre ni hijos.
- Pero no tiene hijos.
- ¿Y más hijos, más?
- La manía de los hijos.
- Yo me voy, hijos míos.
- No tiene tampoco hijos.
- Tía de tus hijos, Rosa.
- ¿Vacío teniendo hijos?
- No tenía mujer ni hijos.
- La señora no tiene hijos.
- Pero no tenga usted hijos.
- Tiene mujer y cinco hijos.
- ¡tales hijos, tales padres!
- Y de los hijos no hace caso.
- Pero tú no has tenido hijos.
- Hijos tuyos, ¿qué te crees?
- Yo le quiero como a mis hijos.
- Ya se ve, como no tiene hijos.
- No puedo quejarme de los hijos.
- Pero yo no tendré hijos nunca.
- Piensa en vivir, en tus hijos.
- La familia y los hijos sin comer.
- Vamos a cargarnos de hijos decía.
- Nuestra, sí, y de nuestros hijos.
- La esposa que no da hijos, no vale.
- Éste era viudo y tenía dos hijos.
- A mis hijos les quedas tú, su madre.
- Porque éstos son hijos de mi pecado.
- Pues cásese usted, tenga usted hijos.
- De los hijos, uno fue duque de Maqueda.
- Si quieres hijos, haberlo pensado antes.
- Era como una huérfana cargada de hijos.
- ¡Y tuyos! Bueno, sí, a nuestros hijos.
- La madre de mis hijos eres tú, tú, tú.
- Esposa que no tiene hijos, no es tal esposa.
- Había que oir á los hijos de don Salvador.
- Pero él escogía hijos e hijas de confesión.
- Esos hallazgos de hijos parecen cosa de novela.
- Marido y mujer, e hijos e hijas, mozos y mozas.
- A los hijos se les quiere muchísimo más aún.
- Hoy no se puede criar a los hijos de esa manera.
- Dejarás a tus sobrinos, más bien tus hijos casi.
- Deseaba ardientemente tener hijos, por dos motivos.
- Seré una mujer modelo, y tendremos hijos tú y yo.
- No os parecéis a vuestra madre decía a sus hijos.
- Esos hijos así, nacidos por detrás de la Iglesia.
- A tus hijos no les faltará madre mientras yo viva.
- Que se refresque en el cuidado y amor de sus hijos.
- De continuo hablaba Gertrudis de ellos a sus hijos.
- Y si mis hijos me abandonan, me moriré, sí señor.
- No ha tenido más hijos, porque se ha quedado viuda.
- ¿Es que yo no he de tener el consuelo de mis hijos?
- Los hijos de aquel infortunado comerciante eran tres.
- Qué ¿querría usted más que fueran para sus hijos?
- Yo te he dicho que a tus hijos no les faltará madre.
- Yo soy viudo y sin hijos, como usted sabe, Gertrudis.
- El marido, los hijos, la plaza, los criados, el casero.
- Y no busques madrasta para tus hijos, que tienen madre.
- No hables así de mi hermana, de la madre de tus hijos.
- Lo sé ahora en que cuido a sus hijos, a vuestros hijos.
- Pero si ella te dijo que no dieses madrasta a sus hijos.
- Son tan sobrinos para mí como los otros, más bien hijos.
- Y más si llegaba a darme hijos de mi carne y de mi sangre.
- Pero el matrimonio no se instituyó sólo para hacer hijos.
- Pero que yo tengo el hijo, y allá se van hijos con razones.
- Son hijos de Dios lo mismo que esta pobre pequeña de aquí.
- ¡Los hijos! Ellos fueron sus primeras grandes meditaciones.
- ¿Pues no tiene la poca vergüenza de creer que tendrá hijos?
- Tu víctima y tu verdugo serán felices y tendrán muchos hijos.
- Él también era pobre, debía procurar por el pan de sus hijos.
- Y puesto que tengo estos hijos a que cuidar, no debo ya casarme.
- Y sobre todo, yo no quiero, no debo darles madrasta a mis hijos.
- Ahora, hijos míos, un padrenuestro y avemaría por papá también.
- Don Baldomero y Barbarita besaron a sus hijos y se fueron a acostar.
- Es aquel disparate de que el matrimonio, cuando no hay hijos, no vale.
- Me propuse ser buena, quererle mucho, obedecerle, cuidar de mis hijos.
- Pero hay días en que siento ganas de reunir a sus hijos, a mis hijos.
- Se estará dos años sin probar el pan, con tal que sus hijos lo coman.
- Tendremos uno, dos, muchos hijos, y seré el más feliz de los hombres.
- Les llamaba hijos míos, asegurándoles que no se apuraba por tan poco.
- ¡A ti, sí, a ti! ¿Quién, si no, es la verdadera madre de mis hijos?
- Para casar y dar gracia a los casados y que críen hijos para el cielo.
- Si tenían hijos y mujer, no los presentaban ni hablaban de ellos nunca.
- Pues en lo que toca a mujeres, tenía seis hijos y preñadas dos santeras.
- Si tengo hijos algún día, no es posible quererlos más que a mi hermano.
- Es frecuente que un hombre robusto tenga hijos raquíticos, y al contrario.
- Yo, hijos míos les dijo, no quiero que padezcáis sinsabores por mi causa.
- Es de los herederos de Víctor, de su hermana doña Paquita, que tiene hijos.
- El viejo dejaba hablar á los hijos, que sabían expresarse con más energía.
- Y, ya ve usted, es triste hacer siempre gorritos para los hijos de los demás.
- El instinto de la especie es la voluntad de tener hijos, de tener descendencia.
- ¡Y quién si no había de decírtelo! Yo, la verdadera madre hoy de tus hijos.
- Esto es, hijos míos, la última fiebre, el principio del fuego del Purgatorio.
- Le he despedido porque me debo, ya te lo dije, a tus hijos, a los hijos de Rosa.