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Ejemplos de oraciones con la palabra hipócrita

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra hipócrita en el contexto de una oración.

Término hipócrita: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "hipócrita" aquí tienes una selección de 34 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra hipócrita para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Hipócrita.
  • Hipócrita.
  • ¡es tan hipócrita.
  • Ramerilla hipócrita?
  • Que era una hipócrita.
  • Traía todo ajuar de hipócrita.
  • ¡Valiente hipócrita estás tú.
  • Este sofisma de hipócrita era en ella candoroso.
  • Se censuró a Nucha también por falsa e hipócrita.
  • Si él, si el hermano mayor no era más que un hipócrita.
  • ¡Qué hipócrita! Lo que sucede es que no la quieres a mamá.
  • Y continuó embozando su crueldad con frases de hipócrita sentimiento.
  • Porque tú has de volver, tú tienes que volver, sietemesino hipócrita.
  • Es un falso, un hipócrita, y si no le aborrezco, no tengo perdón de Dios.
  • Que lo supiera la hipócrita aristocracia del pueblo, los Vegallana, los Corujedos.
  • Y entonces era él mismo quien aparecía hipócrita, lascivo, engañando al mundo entero.
  • Te juro que si es verdad, esa mujer, esa hipócrita, esa sinvergüenza que me vendía amistad, no se ha de reír de mí.
  • ¿Habéis visto el gesto hipócrita, el regocijado silencio con que acoge un pueblo la muerte del gobernante que le oprime?
  • Vivimos en una sociedad hipócrita, triste y mal educada solía él decir a los jóvenes de Vetusta, que le querían mucho.
  • Le quería por buen mozo, por burlarse a su modo del ama, a quien aborrecía por hipócrita, por guapetona y por orgullosa.
  • A pesar de la severidad empleada para impedir las parejas íntimas o grupos, siempre había alguna infracción hipócrita de esta observancia.
  • ¡Ay sí, era un abrazo disimulado, hipócrita, diplomático, pero un abrazo para Anita! ¡Qué sosos van Álvaro y Ana! decía Obdulia a Ronzal, su pareja.
  • Pero cada uno, con hipócrita egoísmo, atribuía al vecino la principal culpa de la enconada persecución, cuyas consecuencias habían caído sobre el pequeño.
  • Unos decían que era un farsante que había huido para comerse en el extranjero los millones robados a sus clientes con la hipócrita comedia de su sencillez y su filantropía.
  • La juventud, libre de la severidad paternal, se desprendía del gesto hipócrita fabricado para la casa, y se mostraba con toda la acometividad de una rudeza falta de expansión.
  • Toda la rudeza, toda la pasión gozosa de mujer del pueblo, ardiente, sincera, ineducada, hervía en su alma, y una sugestión increíble la impulsaba a mostrarse tal como realmente era, sin disimulo hipócrita.
  • Ya nadie hacía caso de esas hablillas por viejas, por gastadas, pero con el escándalo nuevo, con lo de esa mala pécora, hipócrita y astuta, todo se renueva, todo toma importancia, y muchos pocos hacen un mucho.
  • Unos a otros, con cara de hipócrita compunción, se ocultaban los buenos vetustenses el íntimo placer que les causaba aquel gran escándalo que era como una novela, algo que interrumpía la monotonía eterna de la ciudad triste.
  • Barbacana era más grave, más autoritario, más obstinado e implacable en la venganza personal, más certero en asestar el golpe, más ávido e hipócrita, encubriendo mejor sus alevosas trazas para desmantecar al desventurado colono.
  • Había llegado a decir que sería hipócrita si aseguraba que bastaba para colmar los anhelos que sentía el cariño suave, frío, prosaico, distraído de Quintanar, entregado a sus comedias, a sus colecciones, a su amigo Frígilis y a su escopeta.
  • Los promontorios lejanos, dorados por el último resplandor del sol, desaparecen en la niebla, y Frayburu se yergue en la soledad de su desolación más misterioso y más sombrío, en su continuo reto lanzado al cielo obscuro y al mar hipócrita que intenta conquistarlo.
  • ¡Oh! si no fuera porque ella quería tener contento al Magistral, no serviría más tiempo a la hipócrita que la utilizaba como correo secreto y no le daba una mala propina, ni le decía palabra de sus trapicheos ni le ponía una buena cara, a no ser aquella de beata bobalicona con que engañaba a todos.
  • Hablaba, siempre que podía, al oído del interlocutor, guiñaba los ojos alternativamente, gustaba de frases de segunda y hasta tercera intención, como cubiletes de prestidigitador, y era un hipócrita que fingía ciertos descuidos en las formas del culto externo, para que su piedad pareciese espontánea y sencilla.
  • ¡Oh! ¡qué hipócrita, qué gazmoña miserable sería yo si tal hiciera! ¡Qué romanticismo del género más ridículo y repugnante sería el mío, si después de tanta piedad que yo creí profunda, vocación de mi vida en adelante, volviera una pasión prohibida a enroscarse en el corazón, o en la carne, o donde sea!