Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "honrados" aquí tienes una selección de 15 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra honrados para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Conozco pobres muy honrados.
- Los que somos honrados decimos sin temor la verdad.
- Porque tú tienes sentimientos honrados, tienes buen juicio.
- ¡Hija de unos padres tan honrados! ¡Qué vergüenza, Señor!
- Los hombres honrados y cristianos no matan tanto ni tan deprisa.
- Por la injusticia de los hombres, porque hay leyes para molestar á los trabajadores honrados.
- Y parecíanme a mí tan bien estos pensamientos honrados, que yo me los agradecía a mí mismo.
- Si usted fuese tan amable que me acompañara, aquellos buenos párrocos se creerían honrados infinitamente.
- La pena sentenciada inmediatamente, y nada de papeles, pues éstos sólo sirven para enredar á los hombres honrados.
- Algunos hombres honrados que allí estaban se quisieron levantar y echar el alguacil fuera de la iglesia, por evitar escándalo.
- Pero ¡qué carta, doña Manuela! ¡Qué cosas tan indecentes había en ella! Parece imposible que hombres honrados y con hijos puedan leer tales porquerías.
- El ánimo de aquellos honrados sacerdotes estaba gastado por el roce continuo de los cánticos canónicos, como la mayor parte de los roquetes, mucetas y capas de que se despojaban para recobrar el manteo.
- El comercio acreditado, sólido y a la antigua, que se cobijaba en obscuras tiendas, experimentaba esa inquietud que la justicia española despierta siempre en los hombres honrados, de tranquilas costumbres.
- Volvieron el rostro al cafetín, y como personajes de tragedia, lanzaron una eterna maldición sobre la cabeza de Espantagosos, un ladrón que, al quedarse sin dinero dos hombres honrados, les echaba a la calle sin más miramientos.
- Los papanatas asombrábanse ante las casacas blancas y las cruces rojas de los caballeros de las órdenes militares, honrados y pacíficos señores, panzudos los más de ellos, que hacían pensar en el aprieto en que se verían si por un misterioso retroceso de los tiempos tuvieran que montar a caballo para combatir a la morisma infiel.